Capítulo 21
Luke
—¿Dónde has dejado a Sol? —le preguntó Divya a Luke a la mañana siguiente, cuando este se pasó por su hotel para hablar del caso.
—Me ha dejado aquí y se ha ido a una clase de pilates. Al menos eso es lo que me ha dicho que iba a hacer —explicó él.
—¡Ay! Los Ángeles no te está sentando nada bien. No paras de refunfuñar. Tú nunca estás gruñón —le dijo Divya.
—Prueba a estar fuera de casa sin un final a la vista y luego hablamos de mal humor. Pero no nos centremos en mí. Tenemos que hablar de la investigación.
—¿Te importa si lo hacemos mientras caminamos?
—Aquí no se camina —dijo Luke, ligeramente exasperado. Cuanto antes entendiera Divya ciertas cosas sobre Los Ángeles, mejor.
—No seas obtuso, mate . Solo tienes que saber por dónde ir. Sol me mandó un montón de recomendaciones sobre la zona anoche. —Divya consultó la aplicación de mapas en su móvil—. Estamos muy cerca de Playa del Rey.
—¡Otra playa no! —protestó él.
—¿Desde cuándo tienes algo en contra de las playas?
—¿Desde ahora?
—Ah, entonces es algo en contra de las playas de California —insistió Divya.
—¿Por qué todo el mundo se empeña tanto en que disfrute de mi estancia aquí? ¡Esto es un viaje de trabajo!
—Iba a tomarte el pelo diciendo que empezó como un viaje de placer, pero me da la sensación de que eso sería hurgar en la herida —dijo Divya mientras los guiaba hacia el océano.
—Y que lo digas.
De placer, nada de nada.
—Deja que te cuente mi teoría sobre el caso después de haber revisado todas tus notas y actualizaciones.
—Por favor, dime que lo has resuelto —suplicó Luke—. Cuanto antes cerremos esto, antes cobraremos y volveremos a casa.
—En realidad no lo he resuelto y no te va a gustar lo que voy a decir —dijo Divya.
—¿Por qué no va a gustarme? —Se giró hacia ella y, al hacerlo, un par de hombres sin camiseta pasaron corriendo en su dirección. Luke puso los ojos en blanco. Allí hasta los corredores parecían aspirantes a actor. ¡Y, por supuesto, corrían por la playa tomando el sol en pleno enero!
—No te va a gustar porque no creo que los incidentes con los tres críticos estén relacionados. No se trata de un único caso, como esperábamos.
—Tienes que estar bromeando. —Luke se apretó el puente de la nariz con desesperación.
—Ojalá.
—¿Así que ahora tenemos que resolver tres casos?
—No lo sé. Aunque creo que sí. Dos, como mínimo.
—Es demasiada coincidencia: tres periodistas que escriben o editan críticas, uno de ellos desaparece, a otro lo envenenan y el tercero muere.
Y todos los incidentes ocurrieron casi al mismo tiempo.
Sabes que no creo en las coincidencias —dijo Luke y luego rectificó—. No creemos en las coincidencias.
—Precisamente por eso, si tienes alguna otra teoría, creo que deberíamos ir a por esa primero.
—Creo que fue el director.
—¿Que sería...?
—Victor Lago, el director de Haughty Horizons —explicó Luke—.
Simon Smith escribe una crítica terrible sobre su película, el trabajo al que se ha dedicado en cuerpo y alma durante más de diez años.
Una película que ha quedado arruinada para siempre por culpa de esa crítica.
La gente no irá a verla y no recibirá ningún tipo de reconocimiento o premio.
—¿No es un poco extremo? ¿Matar por una mala crítica?
—No has pasado suficiente tiempo en esta ciudad, pero esta gente vive obsesionada con su trabajo —explicó Luke—. Así que Lago se quita de en medio a Simon, pero sigue sin estar satisfecho. Decide ir también a por el editor de Simon, la persona que permitió que Simon publicara su crítica.
—¿Ese es el tal Jason?
—Sí.
—¿No habló Sol con él? ¿Y no estaba muy avergonzado por la crítica de Simon?
—Sí, pero Lago no lo sabía. Así que intentó envenenarlo en la fiesta, solo que el camarero estaba un poco colocado, se confundió y le dio el plato de Jason a Travis.
Por suerte, debido a su alergia a los frutos secos, Travis no se fiaba mucho de la comida de todos modos, no ingirió suficiente veneno y sigue vivo.
—¿Entonces Lago casi mata a la persona equivocada una vez, pero tiene la sangre lo bastante fría como para intentar matar a Jason una segunda vez?
—Sí, está vengando su obra maestra. Y creo que mi teoría se sostiene hasta ese punto —dijo Luke—.
Pero aquí es donde tiene algunas lagunas y donde me vendría bien tu perspectiva.
¿Cómo lo hizo Lago? ¿Cómo se deshizo de Simon Smith y por qué lo hizo desaparecer?
¿Por qué se pasó al veneno después de eso?
Creo que meter el cianuro en la comida de la fiesta debió de ser bastante fácil, pero ¿cómo se las apañó para envenenar a Jason en su casa?
—No estoy segura de cómo se deshizo de Simon Smith, pero probablemente se dio cuenta de que hacer desaparecer a alguien no es sencillo.
Así que pudo haber pasado a un método más fácil, como el envenenamiento, para su segundo intento —dijo Divya, aunque no parecía del todo convencida de su propia teoría.
—Supongo que eso podría tener sentido. Quiero decir, todavía tenemos que encontrar a Simon Smith...
—Un detalle molesto. Pero creo que sé cómo envenenaron a Jason.
Luke la miró visiblemente desconcertado.
Sabía que su socia era buena. Era la mejor.
Pero ni siquiera ella podía resolver casos por arte de magia.
Acababa de aterrizar. Ni siquiera conocía a todo el reparto de sospechosos y personas de interés, ¿y ya sabía cómo se las había apañado el asesino para llegar a Jason?
—Sí, lo sé —dijo Divya, como si respondiera a los pensamientos escépticos de Luke—. Y tú también lo sabrías si no fueras tan idiota y, en lugar de estar tan susceptible y ofendido, te hubieras tomado el tiempo de hablar con Sol sobre su visita a Jason.
—¡Hablé con ella mucho de eso! —protestó él.
—No, no lo hiciste. Estabas enfadado y te sentías inseguro porque ella no te había dicho que iba a ver a Jason Zit. No has parado de decirle que se mantuviera al margen del caso, ¡así que decidió no decirte que estaba harta de que le dijeran lo que tenía que hacer!
—¡Yo no le dije lo que tenía que hacer! —dijo Luke.
—Sí que lo hiciste, señor feminista con taras. Pero no contento con eso, luego fuiste y ni siquiera te molestaste en preguntarle por la visita a casa de Jason, como habrías hecho con cualquier persona normal involucrada en el caso.
—¡Ella no está involucrada en el caso!
—¡Deja de rechinar los dientes! Debes de tener la tensión por las nubes.
Me da igual si te gusta o no, ella está involucrada —le dijo Divya en un tono serio que no admitía réplicas—.
La última vez que se vio envuelta en uno de tus casos, pasaste por alto pistas, ignoraste las reglas del sentido común y perdiste tu trabajo.
¿Puedes al menos intentar mantener la calma esta vez?
Estamos en Los Ángeles, mate . Esta debe de ser la capital del mindfulness y de la vibra ecologista.
Esperemos que algo de eso se nos pegue, ¿eh?
—Cuéntame qué te dijo Sol sobre su visita a casa de Jason Zit, entonces.
—Solo si prometes calmarte de una maldita vez —dijo Divya.
—Vale, te prometo que me calmaré de una maldita vez, ¿de acuerdo? —claudicó Luke—. ¿Qué te dijo Sol?
—Que acababan de entregar una caja de bombones con el nombre de Jason cuando ella estaba allí el día que murió.
La vio al salir. ¿Mi apuesta? Jason Zit era un goloso, vio los bombones y no pudo resistirse; probablemente se zampó un par antes de salir de casa y estrellar su coche frente a un dichoso cine, de todos los sitios posibles.
Victor Lago podría haber enviado esos bombones fácilmente, inyectándoles una cantidad mortal de cianuro.
—¿Por qué no se lo dijo a la policía? ¿Por qué no me lo dijo a mí? —preguntó Luke.
—No lo sé, mate . ¿Se molestó la policía o tú en preguntar?