Una y Mil Veces Sofía (Mujeres que me habitan 1) Epílogo
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Epílogo

Yo se los advertí al principio: les dije que quizás esta no era una historia de amor. Pero ha sido la historia de una mujer que aprendió a elegirse a sí misma, aun con las piernas temblando y los latidos expuestos. Y eso siempre será un acto soberano de amor propio. El más leal de todos los amores.

Fuimos juntas a la estación del café, y le agradecí por haberme dejado caminar a su lado todo este tiempo. Por enseñarme que, a veces, la mujer que se va… es la única que se queda completa.

Ella aún no tiene idea de lo que le espera. Nadie lo imagina, pero… en unos meses la vida puede girar inesperadamente. Tengo algunas sospechas al respecto, de las cuales ella no tiene la más mínima idea. Yo no doy nada por sentado, pero algunas voces misteriosas me llegan desde el futuro…

Creo que Eddy se prepara para irse definitivo del país.

Paula aún  no cuenta nada, pero me parece que ha estado saliendo en silencio con un «villano» … aunque, como siempre, seguro cree que no hay peligro.

Rachel se lo está tomando muy en serio con Rafa. Planes de familia comenzarán a rondarle la cabeza pero...

Camila, en su incansable misión de trabajadora social, ha comenzado a salir con un adicto en recuperación. No sabe cómo contarle esto a las chicas.

Amber sueña con escapar a otras tierras con su novio misterioso, pero… el destino nunca se deja atrapar tan fácil.

Y Sarah… Sarah está a punto de soltarles una bomba que las va a sacudir a todas.

William comenzará el último año de la especialidad, y será el mejor de su promoción. Continuará prediciendo el futuro con asertividad solemne.

Luis se enamorará de una pediatra que también quedará prendada de él.

Alberto, pues no sé, pero todo parece indicar que se volcará en su rol de esposo y padre de familia. Una propuesta de trabajo en uno de los mejores hospitales de la capital podría sorprenderlo.

¿Adam?

Bueno…, Obviamente se graduará de neurocirujano con honores.

Y, por lo que veo, no le bastará con los cerebros.

Anda planeando un entrenamiento en cirugías de columnas.

Parece que seguirá muy concentrado en ser brillante, en viajar por el mundo, y ser fiel a su propósito de ayudar a quienes lo necesiten.

Sé que cuando se vaya me escribirá y me preguntará por Sofía… como si todavía tuviera derecho.

¿Julia?

Pues esto está fuerte… sospecho que para cuando Adam llegue a Argentina, ya ella no estará allí. Nadie se lo imagina, pero sé de buena fuente que se ha rencontrado por internet con un amor del pasado y planea irse con él a vivir a Grecia, para empezar de nuevo.

¡Y no! No sé si Sofía se fue sola a aquella playa. Ni si se estrenó el vestido negro. Ni si César  llegó o llegará a ser algo más que un soplo de aire fresco. Tampoco quise preguntarle… ella se veía plena. Quizá esa sea su manera de seguir intacta: nunca darnos todas las respuestas.

Cuando terminamos el café, se levantó y se fue corriendo por las escaleras a pasar visita a sus pacientes. Pero antes de perderse entre la gente, se volteó, y me gritó desde arriba:

—¡Hey, Thais, ¡gracias por no dejarme sola! Cuando escribas esa novela… no me dejes fuera.

¿Continuará?

¡Psss…! Nunca abandones un libro sin mirar la última página…