CAPÍTULO 2 ENZO
Nunca nadie dijo que fuera fácil dedicarse a lo que uno quiere.
Muchas veces conseguir hacerlo requiere un gran esfuerzo y sacrificio.
Y, por qué no, en alguna ocasión también necesitas tener un golpe de suerte, un empujón que te ayude a llegar allí donde quieres.
Siempre he pensado que tienes que estar en el lugar y el sitio correcto para triunfar.
¿Pero cómo podemos saber dónde está eso?
Si hubiera un mapa sería mucho más fácil encontrarlo.
Por desgracia no lo hay, así que, mientras tanto, tengo que buscarme la vida y trabajar duro para conseguir mi objetivo.
Siempre he tenido claro a lo que quiero dedicarme, por mucho que la gente de mi alrededor me diga que aterrice, ponga los pies en el suelo y deje de soñar.
Cosa que nunca va a suceder, porque soñar es gratis y no creo que haya nada imposible.
Al menos, voy a hacer todo lo que esté en mis manos para intentarlo, para lograr tener un hueco en el mundo de la música.
Algo con lo que he soñado desde que soy un crío.
Mucha gente no lo sabe. Sin embargo, yo siempre he tenido en mente lo mismo: ser cantante.
Sí, lo sé. Hay muchos niños que quieren serlo, pero, conforme se van haciendo mayores, otras ideas aparecen en su mente.
En la mía no. Siempre ha estado esa, y dudo que algún día vaya a desaparecer.
Voy a seguir intentándolo; total, el no ya lo tengo.
Y soy de los que creen firmemente que, después de muchos no, puede aparecer un gran sí.
Se me eriza el vello solo de pensar lo que debe ser llenar un estadio y que la gente cante a todo pulmón una de tus canciones. Si algún día eso sucede, podré morir feliz. Porque eso es a lo que aspiro, por mucho que haya gente que crea que es imposible.
Ahora mismo no soy un cantante conocido, ya me gustaría a mí serlo. Soy un chico como otro cualquiera que se dedica a subir covers a Internet, en todas las plataformas posibles, esperando que alguien se fije en mí. A decir verdad, esperando ese golpe de suerte que no me vendría nada mal.
Reviso el último vídeo que he grabado hace apenas unos segundos en la playa, haciendo una cover de la canción Pa quererte de Rels B, antes de colgarlo en TikTok e Instagram.
Podría decir que estas plataformas son las que mejor tirón tienen en estos momentos para mí.
Sobre todo TikTok, donde acumulo casi un millón de seguidores.
Ahora estaréis diciendo: «Hace un momento has dicho que no eres un cantante conocido, y ahora dices que tienes casi un millón de seguidores en una red social».
No es que me contradiga, que no lo hago.
Tuve suerte en su momento cuando algunos vídeos se empezaron a hacer virales, pero todavía necesito el empujón final.
Ese último golpe de suerte, aunque a estas alturas no consideraría que fuera suerte, sino que me lo he currado para conseguirlo.
Lo único que necesito es que alguna discográfica se fije en mí, hasta el punto de quererme como artista, como cantante, y tener la oportunidad de grabar un disco.
Aunque me conformaría con empezar por un single.
Eso sí, confieso que todavía debo poner más de mi parte.
Dar un ligero cambio en mis redes sociales.
Hasta ahora solo he grabado covers , así que tengo que animarme con algo mío.
Darme a conocer como cantautor, y grabarme cantando una de esas tantas canciones que tengo en el cajón.
Pero confieso que todavía no considero que ninguna sea lo suficiente buena para hacerlo.
Digamos que aún me estoy descubriendo como artista y debo encaminar mi trayectoria.
Y, sobre todo, debo decidir el género musical que cantaré, algo que todavía no tengo del todo claro.
Podría tirar por algo más comercial, que es lo que ahora mismo triunfa, pero creo que hacer eso no sería ser yo mismo.
Cuando componga la canción que estoy buscando, sé que lo tendré claro, que sabré que esa es la indicada para empezar mi carrera.
De momento, me conformo con las covers, seguir creciendo en seguidores y empezar a cantar en algunos locales.
Es una buena manera de empezar. Poco a poco iré subiendo escalones hasta llegar a la cima final: ese estadio lleno de personas cantando mi canción.
—Tierra llamando a Enzo —dice Raúl, uno de mis mejores amigos, agitando la mano delante de mi cara. Por el tono que utiliza, sé al momento que no es la primera vez que me llama.
—Perdona, bro, sabes que cuando estoy preparando la próxima publicación desaparezco. Mi cuerpo está aquí, pero mi mente no.
Debo reconocer que, cuando estoy con el móvil inmerso en las redes, es como si no estuviera aquí.
Hasta tal punto que hablas conmigo y no soy capaz de contestarte ni mantener una conversación.
Algo que entiendo que pueda irritar a la gente.
Pero así soy yo; es algo que va conmigo y a lo que te tienes que acostumbrar.
No puedo despegarme del móvil cuando se trata de publicar las covers .
Las redes sociales son un gran altavoz hoy en día, y puede que gracias a ello mi carrera despegue. Así que necesito invertir tiempo.
—No te preocupes, que sabes que a mí también me pasa.
—Por eso somos tan amigos. —Él asiente dándome la razón. De hecho, si nos hicimos amigos fue gracias a Instagram.
Muchas veces, de manera inconsciente, los dos desconectamos para centrarnos en nuestros móviles.
Raúl en ese aspecto me entiende más que nadie.
Digamos que comparte mi pasión por la música, pero de un modo diferente.
No quiere ser cantante, pero su sueño va entrelazado con la música.
Y sabe la importancia que tienen las redes para conseguirlo.
—Te estaba diciendo que acaba de haber una baja de última hora en la discoteca Aloha. El DJ que iba a pinchar hoy, por lo visto, no puede hacerlo y han recurrido a mí.
La sonrisa que se le dibuja en el rostro es de puro orgullo. Que una de las mejores discotecas que hay por aquí te quiera como DJ es una gran oportunidad. Porque, si gustas, lo más probable es que vuelvan a contactarte.
—De puta madre. Ya tenemos plan para esta noche.
—¿Te apuntas? —pregunta haciéndose el sorprendido, cuando sabe la respuesta. Nunca me he perdido sus actuaciones. Siempre he estado allí para apoyarlo, igual que él hace conmigo. Así que es obvio que voy a estar.
—¿Cómo iba a perdérmelo? El mejor DJ de Canarias pincha en Aloha. Va a ser una gran noche.
Siempre que él pincha lo es. Y no lo digo porque sea mi amigo, que también, sino porque todo el mundo lo dice. La clave de una buena fiesta es el DJ. Él tiene el poder de hacer que tu noche sea una mierda o una maravilla, todo depende de la música que pinche.
—Va a ser una fiesta inolvidable —me asegura, y no tengo dudas de eso.