Una señorita muy poco victoriana (Los diarios de Emma M. Lion 4) 17 de octubre
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17 de octubre

Acabo de recibir la visita del Comité de Whereabouts Lane (cada calle tiene el suyo), que me ha recordado que Whereabouts va a acoger la celebración de la víspera de Todos los Santos de St. Crispian’s. Un tal señor Spout, un tal señor Cray, un tal señor Lacey. Todos interrumpiéndose entre sí.

—Una fiesta de la cosecha.

—Una cosecha de almas, por así decirlo.

—Necesitamos que haga algo para contribuir al ambiente de la velada.

—Nos hemos reunido y hemos decidido que, como usted tiene al único estadounidense en su casa, debemos aprovecharlo.

—Es inglés —señalé.

—Según dicen, estuvo en Estados Unidos durante años.

—Y por eso creemos que su casa debería proveer las calabazas iluminadas.

Fruncí el ceño.

—¿Calabazas iluminadas?

—Sí. Hay constancia de que ocurre en Estados Unidos.

—Desde hace más de cien años.

—Esperábamos que las colocara en las ventanas de Lapis Lazuli House.

—¿En todas? —pregunté—. ¿Y quemar mi casa hasta los cimientos?

—Oh, no. La calabaza está húmeda. Debería apagar cualquier posible llama descarriada.

—Nada demasiado recargado, solo algo que cree cierto…

—Ambiente —completé.

—Sí, ambiente.

—Lamento informarles, caballeros, de que no tengo ni idea de cómo conseguir una calabaza —dije.

—No tiene de qué preocuparse.

—En efecto, no. Nosotros le proporcionaremos las calabazas.

—¿De verdad? —pregunté.

—¡Por supuesto!

—Somos un comité de trabajo.

—¿Va a asistir su estadounidense?

Fruncí el ceño de nuevo.

—No es estadounidense.

—Señorita Lion, nunca habíamos tenido a un estadounidense en nuestra calle. Tanto Baron’s Square como Sterling Street y Traitors tienen la ventaja de contar con esa peculiaridad. Debe darnos algo con lo que podamos trabajar.

—Está bien. —Levanté las manos en señal de rendición—. El señor Pierce será nuestro estadounidense simbólico. Se lo comunicaré.

—Maravilloso.

—Estupendo.

—Sabía que al final tendríamos uno.

Pasaron otros cinco minutos felicitándose por su hallazgo, luego me recordaron lo que esperaban que proveyera para la víspera de Todos los Santos y se marcharon.