29 de julio
Una cena con tía Eugenia.
Una velada íntima con doce personas. Seis caballeros, cinco damas y yo.
Tía Eugenia me elogió por haber interpretado con aplomo mi papel de alma pobre y algo abatida.
—¡Arabella ha brillado a más no poder! Y tus suspiros trágicos han surtido efecto, convirtiéndote en una joven poco deseable y tediosa.
Los pretendientes han tomado debida nota y gracias a ello han disfrutado más si cabe de las sonrisas de Arabella.
Me siento orgullosa de ti, Emma. Toma, cinco libras.