Capítulo 78. Pruebas contundentes.
Lidia al fin despertó, dándole alivio a su familia y a sus amigas. Aunque su estado seguía siendo delicado, era capaz de enfocar la mirada, reconocer rostros y decir frases coherentes, solo afectadas por los efectos de los calmantes.
Lo primero que hizo fue contarles a todos, incluso, a las enfermeras y doctores, que Jason Graham los había atacado. Aseguraba que era él, que lo había visto bien, eso mantenía a Emma sumida en la angustia.
—Dios, Emma, ahora sí está más que confirmado que Marco Smith es un enfermo.
Se hizo pasar por Jason Graham para estar cerca de ti —soltó Carla, hablándole a su amiga en susurros en el pasillo del hospital, luego de que salieran de la habitación de Lidia dejándola en compañía de su madre y de su hermana.
—Lo he dicho siempre. A Marco nada lo detiene —alegó preocupada y dando miradas precavidas a los alrededores.
A pesar de que la policía vigilaba el centro de salud y Liam había enviado a un guardaespaldas para que estuviese siempre cerca de ella, se sentía insegura. Tenía miedo de que Marco apareciera de pronto sin que nadie lo notara.
—Quizás llegó a San Francisco una o dos semanas después de que tú llegaras y enseguida nos ubicó —dedujo Carla—. Nos vigiló a nosotras para así saber dónde estabas y al ver que Liam te tenía protegida, embaucó a Lidia para obtener información de ti. ¡Es muy astuto!
—Pobre Lidia. Ella se ilusionó con la mentira de Jason Graham de la misma forma en que yo me ilusioné con la careta del Marco bueno cuando me enamoró en Seattle. No es un hombre astuto, es cruel. No tiene piedad para burlarse de la gente y manipularla a su antojo.
—Lo bueno es que con la declaración que pueda dar Lidia y con las gestiones que está haciendo Liam, habrá más pruebas para inculpar a ese hombre.
Hay que llevarlo a prisión, Emma. Es la única forma de detenerlo.
No sabemos qué nuevas jugadas esté haciendo ahora.
La verdad, es que comienzo a tener mucho miedo.
Ambas mujeres compartieron una mirada marcada por el terror y la incertidumbre.
—Ay, amiga, ahora entiendo la angustia que tenías cuando llegaste a San Francisco.
En ocasiones te tildaba de exagerada, pero ahora comprendo el motivo del terror que proyectabas y tus ganas por mantenerse escondida siempre.
—Se abrazaron, dándose consuelo una a la otra—.
Me alegro muchísimo que Liam reapareciera en tu vida.
Sin él jamás habrías superado esta prueba.
—De haberme quedado con ustedes, Marco me habría encontrado enseguida y ahora no estuviera aquí, hablando contigo —reflexionó, con su mirada llena de terror perdida en sus recuerdos.
—Ni siquiera nosotras estuviésemos aquí. Porque Marco no te habría llevado a ningún lado sin antes matarnos a las dos.
Emma abrazó más fuerte a su amiga, agradeciendo que ese tipo de escenario nunca se presentó. No habría podido vivir con esa culpa. La pena terminaría de doblegarla.
—Pero ya no hablemos de cosas feas que nunca pasaron, ni pasarán —expuso Carla incorporándose y respirando hondo para recuperar su cordura—.
A ese enfermo pronto lo atraparán y tú ahora tienes a un hombre maravilloso con el que vas a casarte y a dos gemelos súper tiernos que ya te dicen mamá.
Lidia se recuperará en unas semanas y tendrá el romance que siempre soñó con Darryl y yo seguiré atormentando a Felton hasta que reconozca que me ama y no puede vivir sin mí, como lo demuestra cada día en medio de sus quejas y peleas. Todas estamos bien.
Emma no pudo evitar reír por las palabras de su amigas y volvió a abrazarla, pero esta vez, por la satisfacción de estar en un escenario diferente, bajo un ambiente de felicidad y optimismo, no de miedo.
—Estaremos bien, sé que será así —aseguró para terminar de convencerse y no dejarse dominar por sus temores.
Confiaba en Liam y en todas las gestiones que ahora hacía la policía. Se aferraba a esa seguridad para no derrumbarse. No le daría esa satisfacción a Marco.
***
Liam acompañaba a Darryl en la habitación del hospital mientras el tío del hombre realizaba unas gestiones.
Recién una enfermera le había llevado la comida y Darryl revisaba los alimentos como si fuesen con el tenedor como si estuviese buscando pepitas de oro.
—Deja de ser tan quisquilloso y cómete todo eso —lo regañó Liam—. O vendrán a enchufarte otra botella de suero en las venas hasta la noche.
Darryl comprimió el rostro en una mueca.
—El doctor no dejó que pidiera comida a un restaurante cercano, pero yo la verdad no dejo de sentir recelo por la comida del hospital. Sabe horrible y tiene cosas que no me gustan.
Liam sonrió divertido.
—Tiene verduras y vegetales, que es lo que necesitas para recuperarte. No seas tan infantil.
—Llevo un par de días aquí y ya esto harto. Quiero irme a casa.
—¿Vas a llorar? —lo pinchó Liam, ganándose una mirada furibunda del otro mientras se llevaba un pedazo de zanahoria a la boca.
—Cuando me levante de aquí te voy a dar una patada en el culo.
—Motívate con esa idea para que lo hagas más rápido —propuso Liam sentándose en un sillón con postura relajada.
Darryl lo fulminó con la vista.
—Pensé que hoy estarías de nuevo con el detective.
—No. Ya le facilité todo el material que reuní sobre el caso, ahora él debe hacer su trabajo y encontrar a Marco.
—¿Habló con los Bowen sobre lo sucedido en Seattle?
—Sí, se entrevistó con ellos por videollamada y acordaron que vendrían la próxima a San Francisco semana para hacer una declaración formal.
—Maldición, ese Marcos está loco de verdad. Mira que enamorar a Lidia solo para ubicar a Emma. Ese tipo no está cuerdo.
—Él debe ver el mundo como si fuese un frente de batalla, donde constantemente debe sobrevivir. Ese es un claro indicio de que está mal de la cabeza —soltó Liam con rabia, odiando que un sujeto con esa condición hubiese estado cerca de Emma por tanto tiempo.
—Pero tienen lo suficiente para arrestarlo, ¿cierto? Aunque no hayan confirmado que fue él quien instaló la bomba falsa en la escuela de los gemelos, ¿nuestras declaraciones son suficientes para que lo encierren en la cárcel?
—Creo que tienen más que nuestras declaraciones.
Hace poco hablé con Julián, que ha estado muy al tanto de la investigación gracias a sus amigos policías, y me dijo que ubicaron a los camioneros que estaban en la vía cuando ocurrió el accidente.
Ellos habían puesto una denuncia de lo sucedido y facilitaron los videos de sus cámaras de seguridad.
Con eso obtuvieron las características del auto que usó Marco y el número de placa.
Ya saben a quién pertenece y esperan que por esa vía lo encuentren a él.
—Oh, eso es muy bueno —exclamó Darryl con una sonrisa.
—Además, hace unos días hallaron el cuerpo sin vida de un hombre en un contenedor de basura, que resultó ser Daniel Rowe, el electricista que el distrito escolar había enviado a la escuela de mis hijos para realizar una revisión eléctrica de la instalación.
Lo golpearon y estrangularon, estaba perdido desde el día en que debió ir a la escuela.
La policía también revisa las cámaras de seguridad de la institución para saber si en realidad fue él quien se presentó para hacer esa tarea o alguien lo suplanto.
—Si Marco cometió ese crimen, ¿quedaría demostrado que él hizo lo de la escuela?
—Aumenta las sospechas, porque eso pasó un día antes. Tal vez en esa ocasión pudo poner el aparato que hizo pasar por bomba para crear el caos. Sin contar con que ahora podría tener sobre sus hombros un asesinato.
—La muerte de Daniel Rowe lo llevará a la cárcel sí o sí —supuso Darryl señalando a su amigo con el tenedor.
—Eso esperamos todos —emitió Liam en medio de un suspiro de cansancio.
—Bueno, como dices tú, solo queda esperar —alegó Darryl alzando los hombros con indiferencia y ahora concentrándose en su comida con mayor interés.
Liam recostó la cabeza en el mueble y fijó su mirada en el techo, pensando en Marco Smith y todo lo que aquel sujeto era capaz de hacer por llegar hasta Emma.
¿Las pruebas que tenían hasta ahora serían suficientes para detenerlo?
¿La policía lograría dar con él antes de que se le ocurriera hacer algo más?
No podía subestimar a su enemigo y sentirse confiado. Si no se mantenía en alerta, este podría alcanzarlo de nuevo y producirle un gran daño.