Una historia diferente Capítulo 25 La última carta #2
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Capítulo 25 La última carta #2

No sé qué hacer, la angustia que anida en mi pecho hace tiempo que vuela libre y solo seré capaz de contenerla recibiendo noticias tuyas.

Espero que todo esto se quede en una anécdota, que te haya surgido algo importante y no hayas podido avisarme y que mañana estés aquí.

Espero con ansia el momento de abrazarte de nuevo.

Siempre tuyo, te quiere,

Antonio

Vigo, 30 de junio de 1947

Querida Marie:

Las cartas comienzan a acumularse bajo tu puerta y mi ansiedad aumenta. No sé qué hacer ni a quién recurrir. He pensado en ir a la policía, pero sé que es demasiado peligroso y que tú no lo aprobarías.

Por favor, aparece, no puedo vivir sin ti.

Siempre tuyo, te quiere,

Antonio

Según las cartas avanzan y Uxía sigue leyendo, ambos contenemos la respiración. Sabíamos desde el primer momento que no habían tenido un futuro juntos, no obstante, el dolor que transmiten esas palabras es tan palpable que es imposible evitar que te toque el corazón.

Vigo, 1 de Julio de 1947

Marie, ¿dónde estás? La certeza de que algo ha tenido que ocurrirte no me deja dormir ni comer ni vivir.

Hoy he ido al colegio, he buscado una excusa para preguntar por ti, pero su respuesta, en lugar de ayudarme, me ha hundido más, porque también ellos llevan días sin saber nada de ti.

Quiero gritar, llorar, enfadarme con el mundo. Haría lo que fuese por tener noticias tuyas, por escuchar de nuevo tu risa, por perderme en esa mirada gris que se ha clavado en mi alma desde el primer momento en que la vi.

La mera idea de pensar que algo malo ha podido pasarte me hace perder el poco control que todavía conservo.

Por favor, vuelve, Marie.

Te quiere,

Antonio

Vigo, 2 de Julio de 1947

Ya no sé qué hacer, Marie. Esta tarde acudí a uno de esos cafés donde te reunías con H, esperé toda la tarde por si o él o tú aparecíais por allí.

No comprendo nada, me duele el pecho cada vez que pienso en ti y el miedo me oprime el corazón de una manera que soy incapaz de resistir.

¿Dónde estás? ¿Qué te ha pasado, mi dulce Marie?

Te quiere,

Antonio

La respiración de Uxía se agita cada vez más, se la ve angustiada. Yo, por mi parte, no puedo dejar de pensar que, en la situación de Antonio, yo me volvería loco viviendo ese tormento.

Con manos temblorosas, ella abre el siguiente sobre y, casi entre susurros, continúa leyendo.

Vigo, 3 de Julio de 1947

Anoche soñé con la última vez que te vi, lo que no es extraño porque cada vez que cierro los ojos tú estás ahí.

Llevabas tu falda azul y una camisa blanca, los pendientes de perlas que te regaló tu padre y ese pintalabios rojo que hace que tus labios parezcan una fresa madura recién recolectada.

Por un momento volvía a sentir calma, sin embargo, cuando desperté y entendí que todo había sido un sueño, sentí de nuevo que el peso del mundo se derrumbaba sobre mí y me aplastaba.

Sigo esperando a que en cualquier momento aparezcas por la puerta, Marie, no pierdo la esperanza.

Te quiere,

Antonio

A estas alturas los ojos de Uxía están empañados por las lágrimas, y la acurruco más contra mi cuerpo, tratando de brindarle un poco de consuelo. Ella sorbe un segundo por la nariz y, acomodándose, saca el siguiente sobre. Al abrirlo, sus ojos se alzan a toda prisa buscando mi mirada.

—Es de tu abuela, esta carta es de ella.

Asiento y mi espalda se tensa.

—¿Qué dice?

Uxía vuelve a centrar su atención en la hoja que tiene en la mano y empieza a leer.

Vigo, 4 de Julio de 1947

Querido Antonio:

No hay consuelo posible para mi corazón roto mientras escribo esta carta, mi última carta. Cada letra se clava en mi pecho como un puñal afilado al quedar plasmada sobre el papel.

Me han descubierto. Me enteré la última mañana, cuando me dejaste en el colegio, casi por casualidad. No sé cómo ha pasado, pero el caso es que tuve el tiempo justo para correr a esconderme, y he estado ahí, encerrada, desde entonces.

En este momento, mientras te escribo desde el aeropuerto justo antes de subir al avión que me alejará para siempre de la vida que soñamos construir, siento que, a pesar de estar huyendo para sobrevivir, algo dentro de mí acaba de morir.

Tú conoces mis motivos, desde el principio supiste que todo lo que hice fue para proteger a mi madre, porque era la única manera que encontré de que no me la quitasen también a ella cuando mataron a mi padre, me amenazaron y no tuve otra opción para que no la tocasen.

Ahora, es a ti a quien necesito cuidar, ahora es por ti por quien tengo que marcharme.

No me busques, no intentes encontrarme. Lo nuestro termina aquí, porque, aunque me mate renunciar a este amor tan grande que siento, sé que hacerlo es la única forma en la que puedo protegerte y mantenerte a salvo, y la única certeza de mi vida y mi prioridad absoluta es que quiero que tú estés bien y seas feliz.

Si H o los suyos te relacionasen conmigo, y créeme que si seguimos en contacto conseguirían hacerlo, no solo tú, sino también tu familia pagaríais las consecuencias de haberme conocido.

Nunca me perdonaría exponeros a algo así.

Te quiero de una forma que no imaginé que fuese posible y necesito que sepas y que comprendas todo lo que siento por ti.

Fuiste mi faro en medio de una tormenta de la que era incapaz de salir. Me diste la esperanza para seguir adelante y una razón para luchar, para querer vivir.

Eres mi alma gemela, el amor de mi vida y siempre estaré enamorada de ti, y justo por eso, sumida en un dolor que me consume y llevando a cabo la acción más generosa de mi vida, hoy debo separarme de ti.

Mis sentimientos son tan profundos, reales y sinceros que sé que, a pesar de que nunca volveremos a vernos, una parte de ti siempre vivirá en mí.

Te veo cada noche en mis sueños, por muchos años que pasen o mucho que cambie la vida siempre nos reencontraremos ahí.

Te quiero y te querré siempre,

Marie