Capítulo 52 Emergencia
Una joven entró casi corriendo al vestíbulo. Vestía el uniforme blanco de enfermería, llevaba el cabello recogido apresuradamente en una dona y todavía parecía agitada por la carrera. —¿Dónde está el doctor Christian, me dijeron que había una emergencia?
Era Emily. Sara levantó una mano desde su asiento para llamar su atención. —¡Emily!
Ella giró inmediatamente al escuchar su nombre. —¿Sara? —Se acercó apenas un segundo hacia ella—. ¿Qué pasó?
—tengo entendido que fue un accidente grave con un caballo en el rancho —le explicó Sara en voz baja.
Emily miró a toda la familia Petersen reunida con rostros de angustia y comprendió en un segundo la gravedad del momento. Asintió con profesionalismo. —Me llamaron de la central así que voy adentro con el doctor.
Sara tomó suavemente su mano antes de que cruzara el umbral. —Ten cuidado, Emily. Ella le dedicó una sonrisa serena y llena de calidez humana.
Después desapareció tras la puerta de urgencias para ponerse a las órdenes del doctor. La familia volvió a quedarse a solas en el área de espera. Nadie hablaba; solo se escuchaba el rítmico tic-tac del reloj de pared de la recepción y el tenue zumbido de las luces fluorescentes del pasillo.
Ray tomó asiento al lado de Sara y sin darse cuenta, entrelazó nerviosamente los dedos de sus propias manos sobre las rodillas. Sara lo observó en silencio unos segundos, luego, con total y absoluta naturalidad, buscó su mano y apoyó la suya sobre la de él, entrelazando sus dedos con suavidad.
Ray levantó la vista, mirándola a los ojos.
Ella no dijo una sola palabra; no hacía falta en absoluto.
En medio de la incertidumbre y la profunda preocupación que llenaban aquella fría sala de espera, ese pequeño y silencioso gesto de cercanía fue más que suficiente para recordarle que ya no estaba enfrentando aquel difícil momento solo