Un té verde con jazmín (Un té con amor 1) Epilogo como la vida misma
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Epilogo como la vida misma

C arlos y Fátima se convirtieron en unos magníficos padres del pequeño Raúl. Como pareja no volvieron a funcionar, pero sí como amigos, y el niño creció rodeado de amor a manos llenas.

Para Vega, Raúl era su hermano amigo como su madre lo era para mí. Sé que a Julián le hubiera gustado que tuviéramos un hijo de los dos, pero mi instinto maternal estaba colmado con Vega y mi adorado sobrino postizo. Tal vez en un futuro, pero de momento no era mi intención.

Mis novelas y cuentos continuaron vendiéndose más que aceptablemente, todavía no había logrado el preciado premio para el que fui finalista, no me importaba, cada vez que un pequeño lector me contaba lo que le gustaban mis cuentos, me sentía más que premiada.

No volví a ver a Lino, espero que sea feliz allá donde esté. Fue el mejor de los musos. Cada vez que bebo una taza de té verde con jazmín siento que sus ojos me miran. No puedo verle, pero creo que de alguna forma esta junto a mí.

FINAL COMO LA VIDA MISMA.