Un plan (casi) perfecto 29
84%

29

Apoyé mi sudorosa frente en su hombro y le saqué la polla del culo antes de dejarme caer a su lado.

Lorena se quedó tumbada bocabajo en su cama, jadeando, completamente desnuda y yo le acaricié la espalda después de correrme por tercera vez consecutiva. Me encantó ver cómo salía mi leche de su estrecho ano y ella dejó que la masajeara durante unos minutos, tratando de recuperar la respiración.

―Mmmmm, ha estado muy bien, nene... ¡me ha encantando cómo me has follado hoy!

―y de repente se tumbó de medio lado mirando hacia mí, flexionando el codo para apoyar la mejilla en su mano y mantenerse elevada―.

¿Sabes?, estoy todo el rato pensando en lo del sábado, no me lo puedo sacar de la cabeza...

―¿Ah, sí?, ¿y en qué piensas? ―la pregunté, observando su precioso cuerpo lleno de curvas.

Después de follar, todavía estaba más guapa, con el pelo sudado, las mejillas encendidas y sus pechos más grandes e hinchados.

―En lo bien que lo pasamos y en que me gustaría repetirlo... cuanto antes, estamos a martes y ya estoy deseando que llegue el fin de semana...

―¿Quieres volver otra vez al Sirenas?

―Tampoco tiene por qué ser allí... ahora ya sabemos más o menos lo que nos gusta a los dos, lo que tengo claro es que no quiero verte con otra y a ti te da morbo que yo hable con otros chicos, ¿no?

―Sí, más o menos...

―Lo del beso con Roberto no estaba planeado, pero también tenemos que ser conscientes de que si seguimos con esto, son cosas que pueden pasar...

―¿Estabas muy cachonda?

―Sí y no sé por qué, pero me ponía más sabiendo que tú estabas ahí, fijándote en mí todo el rato y luego cuando te vi enrollándote con esa estirada, joder, no me gustó nada, me cortó el rollo bastante, siento decírtelo así y ser tan egoísta al respecto, pero es la verdad...

―No, está bien que hablemos estas cosas.

―Lo que te quiero decir, es que en un club liberal, nos va a pasar lo mismo siempre que vayamos, al final la mayoría son parejas y yo no quiero que tú te vayas con otra, hago esto porque te gusta, pero si no quieres, pues lo dejamos y ya está, no pasa nada, seguimos como hasta ahora, que creo que tampoco nos va tan mal ―y al ver que yo me encogía los hombros, ella cambió el semblante―, no me irás a sacar ahora otra vez lo de Juanlu, ¿no?

―Nooooo...

―Como veo que has puesto caras raras...

―Y entonces, ¿qué has pensado?, si no quieres ir al Sirenas...

―Si lo que te gusta es verme con otros, eso lo podemos hacer en cualquier bar, por supuesto siempre con desconocidos, yo hablo con ellos, tú nos miras y luego... hasta donde queramos llegar...

―¿Hasta dónde estarías dispuesta a llegar?

―¿Y tú?

―No lo sé... ―contesté―, lo del otro día estuvo bien, reconozco que me gustó, pero como mucho eso, dejar que te toque un poco y algún beso...

―Mmmmm, ¿vas a dejar que me enrolle con otro? ―murmuró acercándose a mí y me dio un beso muy sensual, bordeando mis labios con su lengua.

―Sí... ¿y tú hasta dónde estarías dispuesta a llegar si yo te dejara?

―Hasta el final ―contestó Lorena sin titubear y mi polla reaccionó, comenzando a ponerse dura al escuchar esas palabras.

―¿Follarías con otro si yo te lo pidiera?

―Sin ninguna duda... claro que lo haría... ―y bajó la mano, empuñando mi erección―, joder, es solo pensarlo y ya te empalmas ―susurró meneándomela muy despacio.

―Por cierto, ¿qué pasó con el gominas?, ¿seguiste hablando con él?

―Bueno, el domingo me mandó un par de mensajes y yo le dije que esta semana no podíamos quedar, bah... al final he borrado el chat...

―Nooooo, me hubiera gustado leerlo, así por morbosear un poco, ¿por qué no le vuelves a escribir?

―¿Quieres que le vuelva a escribir para morbosear o de verdad quieres que quede con él?

―No, solo para jugar...

Y Lorena soltó mi polla, se estiró hacia atrás y cogió el móvil que estaba sobre la mesilla.

―¿Qué le pongo?

―Dile que a lo mejor el sábado tienes un ratito libre por la tarde.

―¡Qué cabrón!, le voy a dar esperanzas, para nada...

―¡Que se joda el puto gominas!

―Ya está, ya se lo he escrito, “hola, Ramiro, qué tal?, oye, que al final el sábado lo mismo tengo un ratillo libre por la tarde, por si quieres quedar”...

―Joder, qué bueno, a ver si te contesta...

―Mira, está en línea, ya lo ha leído, está escribiendo.

―Mmmmmm... ¿qué pone?

―“Vale genial, ¿dónde quieres quedar?”

―Dile que podéis tomar algo en su casa, si le parece bien...

―Joder, Marcos, eso es muy descarado.

―Escríbeselo, porfi...

―Tú mismo, “si quieres voy a tu casa y me invitas a tomar algo”, “vale, genial, por mí sin problema, te mando mi dirección, calle...”, no pierde el tiempo este tío..., bueno, pues ya tengo plan para el sábado por la tarde, ¿y tú qué vas a hacer?, ja, ja, ja...

―¡Serás cabrona!

―Has sido tú el que me lo ha dicho, oye, que si quieres le escribo otra vez y le digo que si puede venir también mi novio, que nos gusta hacer planes juntos, ja, ja, ja...

―Ja, ja, ja, ¡ni se te ocurra!

―Sobre las seis más o menos me paso ―leyó Lorena en voz alta, después de mandarle otro mensaje al tal Ramiro.

―¡Es increíble!, ¡qué fácil lo tienes!, te puedes follar al que quieras, no tienes ninguna dificultad en ligarte al que te dé la puta gana..., el sábado me quedé alucinado, sabía que eres muy morbosa y un imán para los tíos, pero no me imaginé que tanto...

―Todos quieren follarse a Lorena ―ronroneó pasando la mano por su silueta de costado y terminó acariciándose los pechos delante de mí―, podría ser el nombre de un libro erótico, ja, ja, ja...

―Uffff... y si yo te dijera que el sábado quiero que vayas a casa de ese tío, dime la verdad, ¿te lo follarías?

―Bueno, bueno, bueno, ¿me estás insinuando algo?

―No, solo es una pregunta...

―Si me lo pides tú, sí, lo haría, iría a casa de ese tío el sábado por la tarde y me lo follaría, y luego te lo contaría todo, ¡me gusta mucho el sexo y que me follen! ―dijo agarrándome la polla otra vez―. ¿Quieres que vaya? ―me preguntó en serio, mirándome a los ojos.

Y yo comencé a temblar, no había pensado en esa posibilidad y menos que se diera tan rápido y ahora mi novia me estaba proponiendo acostarse con un puto pijo, al que apenas conocíamos y que solo la quería para echar un polvo.

―¿No dices nada o tu polla ya ha contestado por ti? ―gimoteó en mi oído, acercándose a mí y aceleró el ritmo al que me pajeaba.

―Aaaaaaah, Lorena...

―¿Qué te pasa, nene?

―Joder, me estás poniendo mucho...

―¿Ah, sí?, ¿vas a correrte?

―Aaaaah, aaaaah, aaaaah...

―¿Entonces quieres que vaya o no?

―Aaaaaah, Diosssss...

―Tú me acompañarías hasta su casa, y luego te quedarías en el portal, esperando a que terminara...

―Joder...

―Podrían pasar desde veinte minutos hasta tres horas, ¿quién sabe?, lo mismo folla muy bien y repetimos unas cuantas veces o lo mismo se corre y hace como su amigo y me echa de su casa...

―Aaaaaah, aaaaaah...

―¿Le dejarías que me folle a pelo?, eso es lo que te pone, ¿no?

―Joderrrr, aaaaaah, aaaaah, me voy a correr, aaaaah, aaaaaah...

―¿Yaaaa?

―Síííí, sííííí, aaaaaaah...

―Eso es, mmmmm, muy bien, sííííí, échalo todo, mássss, másssss, másssss, mmmmm, qué poquito ha salido, nene...

―Uffff, estoy seco, es la cuarta vez en una hora...

―Y aun así, te has corrido súper rápido...

―Sí.

―Te lo estaba diciendo de broma, eh, no pienso ir el sábado a casa del pijo ese...

―No, ya, ya...

―Pero me encanta provocarte..., aaaaah, por cierto, que no se me olvide, el viernes he quedado con Juanlu, vamos a ir a cenar y a tomar unas cervezas...

―¿Y eso?

―Bueno, es una tontería nuestra, y por supuesto quiero que vengas tú también, eeeeh...

, cuando me separé de Fran, ya sabes que él estuvo ahí y todo eso, y el día que nos acostamos me dijo de coña que dentro de un año sería una persona totalmente distinta y que nosotros dos celebraríamos el primer aniversario de esto...

, yo le contesté que sí, por seguirle la broma, y bueno, si te digo la verdad me parecía una chorrada y ni me acordaba, pero esta mañana me lo ha recordado en el trabajo...

―A ver si lo he entendido bien, ¿vas a celebrar con Juanlu el primer aniversario del día que te acostaste con él?

―Noooo, bueno, no es exactamente eso, celebramos que él tenía razón y que ahora soy feliz, que la vida me sonríe y sobre todo es gracias a ti, por eso quiero que vengas...

―No sé, es un poco raro todo esto, Lorena, ¿no te parece?

―Bah, es una chorrada nuestra, una excusa para quedar, salimos a cenar los tres, tomamos una copa y ya está, luego venimos a casa y me follas...

―Ya sabes que no me gusta hacer planes con Juanlu y menos así, los tres solos, ¡va a ser muy raro, Lore!, cuando salimos de currar y vamos en grupo los viernes, todavía, pero ya bastante tengo con aguantarle todos los putos días en el trabajo...

―Si no vienes tú, yo tampoco voy, eh...

―Joder, es una cosa vuestra, yo ahí no pinto nada...

―Es una puta coña, joder, y ya está, no le des más importancia, además, él ya sabe que tú también vienes, por supuesto, no puedes echarte atrás...

―Pues hoy no me ha dicho nada en el trabajo.

―Lo hemos hablado a última hora, lo mismo se le ha pasado.

―Sí, eso será...

―Bueno, pues quedamos en eso, no hagas planes el viernes con tus amigos..., y el sábado menos, tengo muchas ganas de salir, ufff, seguro que lo pasamos muy bien, como el otro día ―dijo dándome un pico y saltó de la cama―. Voy a pegarme una ducha, ¿te quedas a cenar?

―Sí, claro ―afirmé mirando su culo y el tribal tatuado que tenía justo encima.

―¿Pedimos que nos traigan unos kebaps del turco?

―Tenemos que cuidarnos un poco, Lorena, no podemos estar cenando eso todos los días...

―Tampoco exageres, solo lo pido uno o dos días por semana...

―Y el Mcdonals y el...

―Tienes razón... ―me interrumpió situándose frente al espejo, agarrándose la piel flácida de su cintura―. Ahora que estoy con un chico fitness, tengo que cuidarme más, pero, no estoy tan mal, ¿no?

―Joder, no, casi no tienes barriga y para no hacer nada de deporte, con el alcohol que bebes y la comida basura que te metes, no sé cómo puedes estar tan buena...