27 #3
Por lo general, cuando estaba con Lorena, después del primer orgasmo, seguía muy excitado, manteniendo bien la erección y podía follármela dos veces seguidas. Y ella que lo sabía, siguió cabalgándome, aplastando mi cabeza contra su pecho sin dejar de mover su culo arriba y abajo.
―Aaaaah, aaaaaah, me ha encantado lo que hemos hecho esta noche, mmmmmm... me ha puesto mucho ―me gimoteó Lorena al oído.
Pero esa noche, noté cómo mi polla perdía un poco de dureza en su interior, yo estaba convencido de que era puntual y podría seguir follándomela, sin embargo, aunque no se me había pasado el calentón, me di cuenta de que algo no iba bien y de repente, Lorena detuvo sus movimientos pélvicos.
―Joder, yo creo que se ha salido, uffff ―jadeó bajando la mano y al tocármela comprobó que había perdido la erección―. Venga, no me jodas, nene... ―protestó levantando su culo y todo el semen que tenía en su interior, fue saliendo, bañándome los huevos.
Intentó reanimarme sacudiéndomela con fuerza, pero tras medio minuto pajeándome sin éxito, finalmente se dio por vencida, y se dejó caer, sentándose sobre mis muslos.
―Lo... lo siento, Lorena, tranquila, ya sabes que en muy poquito ya estoy listo de nuevo...
―No pasa nada, cariño, está bien... ―y me dio un beso en la frente y después volvió a su asiento con un resoplido de resignación que me hizo sentir como una mierda―. No pasa nada, de verdad, anda, llévame a casa...
―Ahora subo contigo y vuelvo a follarte ―afirmé arrancando el coche.
―No, da igual, son casi las tres y mañana tienes que madrugar...
―No me importa ir de empalmada.
―No digas tonterías, déjame en casa y luego vete a dormir al menos un par de horas, mañana me lo agradecerás...
―¿Estás segura?
―Claro que sí, idiota, y no te preocupes, ha estado increíble la noche... ―dijo acariciándole la mano que tenía sobre la caja de cambios.
―¿Y por qué me siento así de mal?
―Si te has corrido pues te has corrido, no pasa nada...
―Ya, pero...
―En el fondo sabes que me gusta, que te excites tanto conmigo ―susurró pasándome un dedo por la mejilla―, eres un cielo...
―Si quieres mañana, cuando salga de currar, me paso por tu casa...
―Que no pasa naaaada, mañana ya sales tarde y yo quiero acostarme prontito esta semana, que luego voy arrastrando el cansancio toda la semana...
Durante el viaje de vuelta hasta casa de Lorena me sentí fatal. Aunque ella era muy comprensiva conmigo, no me gustaba haberla dejado con todo el calentón.
Y es que Lorena se merecía otro final para esa noche tan morbosa.
Aparqué en doble fila frente al portal de su casa y volví a insistir antes de irme.
―¿Estás segura de que no quieres que suba?
―Que noooo, tonto, mañana hablamos y no te preocupes por mí, de verdad que estoy bien ―y se inclinó y me soltó un pico en los labios―. Venga, descansa un poco, nene y ya otro día comentamos lo de hoy, pero que sepas que me ha encantado, ¡ha sido una pasada!
―Ya lo creo, a mí también me ha gustado mucho...
―Que tengas mañana un buen día ―y me dio otro beso en la boca, metiéndome un poco la lengua.
―Espera, Lore... ehhh, ¿vas a usar ahora el satisfyer?, dime la verdad...
―Ja, ja, ja... sí, puede que sí...
―Subo contigo...
―Que no pasa naaaaada por una noche, venga, nene, vete que se te hace muy tarde ―y me plantó otro besazo en los labios.
Se bajó del coche y yo me quedé mirando su pequeño trasero y el movimiento de sus caderas mientras se acercaba al portal; solo arranqué cuando la perdí de vista y después me fui a casa con una sensación agridulce.
La noche había ido mejor de lo que esperaba y solo me quedaba la espinita de ese extraño final entre nosotros...
∞∞∞
Con los brazos cruzados y la cazadora vaquera puesta, se miró en el espejo del ascensor y echó la cabeza hacia atrás con un suspiro.
―Uffff, joder, cabrón, qué cachonda me has dejado...
Entonces le vibró el móvil en el bolso, y al sacarlo comprobó que era un whatsapp del “gominas”.
Ramiro 3:51
Yooo?
Por qué me dices eso?
Lorena 3:52
Porque un poquito cabrón sí que eres
Por decirme lo de mi novio
Ya sabes, eso de que no eres celoso
Ramiro 3:52
Ja, ja, ja
Solo era una broma
Estás ahora con él?
Lorena 3:53
No, me acaba de acompañar a casa, estoy entrando por la puerta
Ramiro 3:53
Anda, pues yo igual
Qué casualidad!
Oye, una cosa que estoy pensando
que si no vives muy lejos, no sé
quizás podríamos quedar ahora
Te apetecería?
Se quitó la cazadora y volvió a mirarse en el espejo del recibidor de su casa.
Le encantaba verse así, con las mejillas encendidas, la boca abierta, nerviosa, excitada, todavía podía sentir su pecho latiendo con fuerza, y además, seguía cachondísima.
Durante el viaje de vuelta en el coche, Lorena no había podido dejar de pensar ni un segundo en el satisfyer y en el corridón que se iba a pegar en cuanto se tumbara en la cama.
Y ahora ese pijo de mierda con el que apenas había cruzado un par de palabras y unos pocos mensajes, quería quedar con ella.
El muy cabrón quería follársela ya.
Y con los dedos temblorosos, comenzó a teclear en su móvil.
(Lorena escribiendo...)