23 #2
Justo se acabó el botellín y lo dejó encima de la mesita. Yo me encontraba cada vez más arrinconado en una esquinita del sofá y me sentí ridículo con mi estúpido vaso de Coca-cola en la mano mientras Lorena se me insinuaba descaradamente.
―¡Lo del viernes fue la hostia!, nunca me habías follado así... te lo juro que no sé ni la de veces que me corrí... primero en la habitación de Juanlu y luego en su sofá, uffff, cuando me diste por el culo...
―Lorena...
―¿Has venido a cortar conmigo o a follarme? ―me preguntó y sin que me lo esperara, se quitó la camiseta, quedándose desnuda de cintura para arriba.
Tragué saliva al ver sus preciosos pechos y cuando ella se inclinó sobre mí, me puse el vaso en el pecho, como si fuera un escudo protector.
―He venido a hablar ―aseguré, pero mi polla ya estaba creciendo a una velocidad alarmante bajo mis pantalones.
―¿Quieres otra Coca-cola?
―No, todavía me queda...
―Pues yo creo que necesito otra cerveza ―y se levantó del sofá, dirigiéndose a la cocina con tan solo el short vaquero.
Ella también sabía que me encantaba su espalda desnuda.
―Podemos hablar todo lo que quieras, pero tú hoy me terminas follando como que yo me llamó Lorena ―me dijo al regresar de la cocina, sentándose de nuevo en el sofá.
―¿Te importa ponerte la camiseta?, así no podemos tener una conversación seria..., tenemos que aclarar lo de Juanlu, o esta relación no va a avanzar si siempre tenemos ahí ese conflicto...
―¿Qué quieres que te diga, Marcos? ―y se puso la camiseta, cubriéndose los pechos―, Juanlu es mi amigo, me gusta estar con él, salir, tomarme unas cervezas, me viene muy bien para desconectar, y aunque a ti no te lo parezca, es buen tío, estuvo siempre ahí con lo de mi separación, junto a mi madre, fue mi mayor apoyo...
“Porque quería follarte”
―A mí no me importaba que estés con él, pero claro, ahora, ¿cómo puedo confiar en ti?, ¿cómo sé que eso que pasó entre vosotros no se va a volver a repetir?
―No lo sabes, ni yo tampoco, pero tendrás que confiar en mí.
―Si no lo sabes ni tú, Lorena, no sé qué hacer ―y miré hacia abajo negando con la cabeza―. Estamos en un punto muerto y va a ser difícil que podamos salir de aquí...
―Quizás podemos coger eso que tú ves como algo negativo y aprovecharlo para mejorar nuestra relación... ―me dijo Lorena, aunque yo no sabía a qué se refería.
―No entiendo lo que me quieres decir...
―Mira, Marcos, si vamos a ser pareja, los dos tenemos que ser sinceros, ¿no?
―Sí, claro...
―Es evidente que tú sentiste algo cuando te conté lo de la infidelidad con Juanlu... te pasó igual la otra vez, no lo niegues, es como que te excita, ¡joder, estabas fuera de sí!, me llevaste a su habitación y me follaste delante de él, eso ni a mí se me hubiera ocurrido...
―Estaba cabreado, te odiaba en ese momento, ¡os odiaba a los dos!, me daba igual que se despertara y nos viera allí, casi lo estaba deseando...
―Y luego me follaste en el sofá, me tocaste con rabia, me clavaste los putos dedos por todo el cuerpo, me dejaste hasta marcas... ¡estabas como loco!
―¿Dónde quieres ir a parar, Lorena?
―Solo dime una cosa y sé sincero, ¿por qué te quedaste espiándonos en el bar cuando nos viste por la noche?
―Ya te lo dije, no iba a tener una mejor oportunidad de ver lo que había entre vosotros...
―Recuerdo que me contaste que con tu ex te gustaba ir a locales de intercambio, que te daba morbo verla hablando con otros tíos, que otros intentaran ligársela delante de ti...
―Puede ser, pero...
―¿Y verme a mí con Juanlu no te gustó?, aunque fuera un poquito, te quedaste espiándonos, él intentó besarme y yo le rechacé, pero dejé que me arrinconara contra la pared, que me pusiera la mano en la cintura, que me rozara con la polla, ¿eso no te puso cachondo?
―¡¿Qué...?!
―No disimules conmigo, Marcos, yo creo que te gusta, ¿y sabes?
, he estado pensando mucho en eso, he fantaseado que estoy en un bar hablando con otro hombre, no tiene por qué ser Juanlu, y tú estás cerca, mirando, espiándome y te lo juro que ufffff, ¡eso me excitaría mucho!
, ni te imaginas lo cachonda que me pone esa idea...
incluso, no me importaría ir a un club de esos de intercambio, como hiciste con tu ex, solo para jugar, por supuesto...
―¡Dios mío! ―susurré en bajito, tragando saliva.
Lorena había descubierto mi punto débil y acababa de pasar definitivamente al ataque. Y es que Parejitabierta98 tenía razón, si eso es lo que me gustaba, en la vida iba a encontrar a una tía más morbosa que Lorena para llevar a cabo mis fantasías más ocultas.
―No me has contestado a la pregunta que te he hecho, ¿se te puso dura o no cuando me viste con él? ―insistió ella.
―Lorena, por favor ―murmuré agachando la cabeza.
―¿No querías sinceridad?, pues ahora parece que el que no dice la verdad eres tú, al menos, reconócelo, Marcos...
―¿Quieres sinceridad?, pues vale, me gusta que seas atractiva, morbosa, que otros tíos se fijen en ti, que te deseen, y que luego me miren con envidia como diciendo, “¡joder, qué cabrón con suerte!”, la mayoría seguro que piensa que eres demasiado mujer para mí, hasta mis amigos lo piensan, no me lo han dicho, pero puedo verlo en su cara...
―Y eso te pone cachondísimo...
―Sí, sí, joder...
―Te dije que hoy me ibas a follar ―jadeó quitándose de nuevo la camiseta y se tiró encima de mí, apartando el vaso vacío que sostenía entre los dedos.
―¡Lorena!
Con un gemido me desabrochó los pantalones y me sacó la polla. Se la pasó por las dos mejillas sin dejar de ronronear y después se la metió en la boca.
Hasta la garganta.
―¡Joder, Lorena! ―exclamé dejando que ella subiera y bajara presionando con los labios, hasta que se la sacó, rozando mi glande contra su cuello mientras me pajeaba.
Entonces me miró a los ojos.
―Mmmmm, ¿sabes que a Simón se le puso dura cuando me vio desnuda en la habitación?
―¡¡¿Qué...?!!, ¿Simón, te... te vio desnuda?
―Sí, después del masaje, subimos para ducharnos antes de bajar a cenar... solo lo hice para provocarle... me desnudé por completo delante de él y por la noche dormimos juntos en la misma cama, era grande, doble, de matrimonio, la había pedido así para compartirla contigo, pero...
―¡Joder!
―Por la noche le dije que me gustaba dormir desnuda... y así me metí en la cama, tapándome con una sábana y la colcha, mmmmm, estaba muy triste, te echaba de menos, solo le hablaba de ti y le pedí que me abrazara por detrás... ―y cuando me soltó eso, se la volvió a meter en la boca.
―¡¡¡Aaaaaahgggg, Lorena!!!
―De verdad que yo pensaba que era gay... pero, la tenía taaaaan dura... ―ronroneó mi chica, dándome unos segundos de tregua antes de reanudar la mamada.
―¿Y él que llevaba puesto?, aaaaaahhhggg, aaaaahggg...
―Un pijama infantil con el pantalón corto, era ridículo, aunque se notaba que no llevaba ropa interior... ―dijo volviéndosela a sacar de la boca.
―¿Y sentiste su polla contra tu culo?
―Sí... imagínatelo, abrazándome, con esa barriga y ese corpachón flácido, ja, ja, ja...
―Aaaaah, aaaaah, aaaaah, joder, voy a correrme ―quise avisarla, retorciéndome de placer en el sofá.
Y Lorena ya no me dejó escapar. Apretó sus labios contra mi tronco y succionó con fuerza, subiendo y bajando hasta que me derramé por completo.
Yo no paraba de eyacular y tirar de su pelo y Lorena esbozó una sonrisa traviesa sin sacársela de la boca, tragándose la abundante y copiosa corrida que le estaba soltando.
―Uffff, me encanta que te corras tan rápido la primera vez, nene... ―gimoteó jugando con la lengua y relamiéndose la comisura de sus labios.
―Joder, Lorena, ¿qué has hecho?
―¿Es que no te ha gustado?
―Sí, me ha encantado... oye, eso de Simón que me has dicho, ¿era para excitarme o para darme celos?, porque es mentira, verdad...
―Nooo... ―y reptó por mi cuerpo, buscándome la boca para darme un morreo.
Sentí el sabor salado de mi semen en sus labios, en su lengua y Lorena se separó de mí, mordisqueándome el lóbulo de la oreja.
―De hecho, todavía hay más, pero como ya te has corrido, lo dejamos para otro día...
―Te estás pasando, Lorena...
―Que es broma, idiota, solo me abrazó unos minutos y luego ya cada uno durmió en su lado, pero el resto sí es verdad, me acosté sin ropa y me vio desnuda en la ducha...
, mmmmmm, me encanta que sigamos juntos, nene, pensé que hoy íbamos a cortar, he pasado un día muy malo y ha sido cuando me he dado cuenta realmente, de que me importa mucho estar contigo...
―A mí también me gusta que lo hayamos aclarado y por favor, a partir de ahora, sí te pediría que al menos te cortes un poco con Juanlu, ya sé que es tu amigo y te llevas genial con él, pero entiende que también es mi compañero de trabajo y no puedo estar continuamente pensando si me has sido infiel o no con él, eso no podría soportarlo...
―Es normal... y te prometo que a partir de ahora será solo un amigo y ya está, mantendré las “distancias” con él...
―Y también quiero que no vuelvas a mentirme, ni a ocultarme nada...
―Por supuesto... y vale, deja ya de hablar, cabrón, que me has dejado cachondísima, vamos a la cama, mmmmmm, ¡necesito que me folles ya!