17 #2
―¡Sííí, soy una puta!, y quiero que me folles como a una puta...
―¿Te gusta que te traten así?
―Sí, joder... me gusta mucho...
―Fran tenía razón... ¡eres una jodida puta!, estás chorreando ―afirmé cogiendo mi polla y azoté su entrepierna, castigando sus empapados labios.
―¡¡¡Aaaaaahhhggg, aaaaahgggg!!!
Lorena estaba enfadada, cabreada. CACHONDA.
Abrió más las piernas y se inclinó hacia delante, apoyando las manos en el espejo.
Cogió la saliva que se escurría por el cristal y se mojó bien los dedos con ella, luego se los metió en la boca y los chupó como si fuera una polla sin dejar de mirarme a los ojos.
Entonces bajó el brazo, coló los dedos entre sus glúteos y comenzó a jugar con ellos en su ano.
Con una mano apoyada en el cristal y la otra en su trasero, me miró otra vez a los ojos y me soltó.
―¡Dame por el culo!, quiero que me folles por el culo, ¿no es lo que querías?, ¡pues hazlo! ―y ni tan siquiera me dio tiempo a pensarlo, porque ella misma me cogió la polla y la situó justo en su entrada trasera.
Aquellas palabras me pusieron la piel de gallina y comencé a temblar de los nervios. Eso era demasiado fuerte y es que yo, a mis veinticuatro años, nunca le había hecho eso a ninguna chica.
Era mi primera vez por detrás.
Miré hacia abajo y vi mi glande oscuro apoyado justo en su ano.
Me pregunté cómo podría caber algo tan hinchado en aquel estrecho agujerito.
Y es que pensé que si se la metía iba a reventar su pequeño culo, pero Lorena no parecía preocupada por eso, estaba impaciente, y echó la cadera hacia atrás, con las dos manos en el cristal.
―¡Vamos, joder, métemela, vamos, aaaaah, métemela, nene!
Y yo empujé y me quedé asombrado al ver mi polla comenzar a entrar en su cuerpo. Las paredes del ano parecieron desgarrarse y se abrieron al máximo mientras yo continuaba avanzando lentamente hasta que mi pubis chocó contra sus glúteos. Era increíble.
¡Se la había metido por el culo!
Y había entrado tan fácil.
―¡¡¡Aaaaaah, Diosssss, qué ricoooo, aaaaaah, cómo me gusta, aaaahh!!!, vamos, muévete, muévete, dame, dame duro, aaaaah, fóllame fuerte, nene...
Se sentía completamente distinto a hacerlo por el coño, no estaba tan caliente ni tan mojado, pero me resultaba más placentero, y es que la presión que ejercía su esfinter sobre mi polla, estrangulándomela, era tan intensa, que iba a hacer que me corriera en un suspiro.
Me aferré a su cintura y le solté unas cuantas embestidas, haciendo chocar nuestros cuerpos con violencia.
Y Lorena se volvió loca. ¡Qué manera de gemir!
―¡¡¡Másssss, mássssss, AAAAHHHGGG, AAAAHGGG, cabrón, destrózame, aaaah, reviéntame el culo, AAAAAHGGG, DIME LO PUTA QUE SOY!!!
―¡Eres una puta, joder, una jodida puta! ―y la sujeté del pelo, hice que se girara y le solté un salivazo en toda la cara.
―¡¡¡AAAAAHH, SÍÍÍÍ, ME ENCANTAAAA, AAAAHHHGGG!!!
Apenas tuve que hacer nada más, porque Lorena comenzó a gritar como si estuviera poseída, y acto seguido se metió la mano entre las piernas, se acarició cinco segundos el clítoris y después se corrió, soltando unas cantidades ingentes de flujo que salpicaron la cara interna de sus muslos y mis huevos.
Seguí embistiéndola con fuerza, pero los brazos de Lorena cedieron y estampé su cara contra el espejo. Yo la agarré del pelo e hice presión para humillarla todavía más y de repente sentí que yo también me corría.
Como pude me salí de su interior, y con la mano derecha me la sacudí, eyaculando sobre sus glúteos y su espalda. Y Lorena siguió gimiendo y gritando, al sentir mi semen caliente bañando su cuerpo.
―¡¡Eso essss, aaaaah, aaaaah, córrete encima de mí, córrete, nene!!
Nos quedamos jadeando, exhaustos, tratando de recuperar la respiración y yo le solté el pelo y dejé mi polla apoyada en su trasero. Lorena levantó la cabeza y me miró a través del espejo, seguía inclinada, con las piernas abiertas y se le había corrido el maquillaje.
Su imagen era dantesca, con los pantalones a medio bajar, la cara interna de los muslos lleno de gotas que habían salpicado en todas las direcciones, el body arrugado en su cintura, mis dientes marcados en su hombro con unas gotitas de sangre, sus tetazas colgando y el pelo completamente despeinado.
Ahora sí que parecía una puta de verdad.
―¡Joder, qué bueno!, ¡¡ufff, qué corridón me he pegado!! ―afirmó incorporándose.
―Lo siento ―me excusé avergonzado por mi comportamiento. Quizás había sido demasiado duro con ella.
―No, ¿por qué?
―Me he pasado...
―Noooo, yo te lo he pedido, está bien, no pasa nada, ¿vale? ―dijo girándose y me dio un pico en los labios―. Eres tan tierno, pero cuando follamos me gusta que saques tu lado más salvaje...
―Te he hecho sangre...
―Esto no es nada... no te preocupes...
―No sé ni lo que ha pasado, se nos ha ido un poco de las manos...
―Yo tampoco, pero ha sido increíble, ¿no crees? ―y se puso los tirantes del body, tapándose los pechos y luego se abrochó los corchetes, antes de subirse el pantalón―. ¿Te quedas a dormir?
―Sí, claro...
―Oye, Marcos, había pensado que el finde que viene podíamos hacer una escapada al norte y gastamos lo de la experiencia esa que me regalaste, ¿qué te parece?
―Genial, aunque también era el cumple de Juanlu, ¿no?,
―Ah, es verdad, pero lo celebraba el viernes, vamos a cenar con los compis, nos tomamos una copa y el sábado madrugamos, cogemos el coche y nos vamos a un hotel tú y yo, ¿te gusta el plan?
―Me parece perfecto...
―Pues ya tenemos plan para el siguiente finde, vamos, nene ―y me llevó de la mano hasta la habitación, mientras sus tacones retumbaban por todo el pasillo.
Solo por su voz, sabía que Lorena no había tenido suficiente y me iba a pedir que me la follara otra vez en su habitación.
Y efectivamente así fue. No le importó en absoluto que la acabara de tener metida en su culo y en cuanto entramos en su cuarto, me desnudó, me sentó en su cama y me hizo una deliciosa mamada hasta que se me volvió a poner dura...