13
No debía estar en casa, pues tampoco me contestaba al telefonillo y ya estaba a punto de darme media vuelta, escuché que lo descolgaban.
―¿Sí?
―Lorena, soy yo, Marcos...
―Ah, vale, te abro...
Subí andando por las escaleras hasta su puerta y ella me estaba esperando allí, apoyada en el marco. Tenía el pelo mojado y una camiseta vieja y gris sin mangas de Los Ramones, que le cubría justo hasta el culo.
―Vaya sorpresa, no esperaba verte... ―me dijo soltándome un beso en los labios―. ¿Hueles a tabaco?
―Nooo..., estaban unos fumando a nuestro lado, eso será, he quedado con los chicos y no sabía hasta que hora íbamos a estar, te he llamado unas cuantas veces...
―Pues me habrás pillado en la ducha, ven anda, pasa...
Me llevó hasta el sofá del salón y ella se recostó en mi hombro, sentada junto a mí, y subió una pierna encima de mi muslo.
Me daba mucho morbo, que por la zona de las axilas de su camiseta se le viera el lateral de sus grandes pechos y también que en las piernas no llevara nada. Tan solo un tanguita negro.
―Me podías haber dicho que ibas a venir ―me soltó, apoyando su mano en mi abdomen.
―No sabía a qué hora íbamos a terminar...
―Acabo de correrme con el puto satisfyer antes de meterme en la ducha, y ya tenía pensado cenar algo rápido y acostarme, estoy reventada de ayer ―me soltó con naturalidad y es verdad que se le notaban unas buenas ojeras―. ¿Te quedas a cenar conmigo?
―Eh, sí, claro...
―Pues ahora preparo una ensalada y unas fajitas, si te parece bien..., bueno, ¿y qué tal ayer?, te estuvimos esperando...
―Ya, se nos hizo muy tarde y como estabas con estos, me vine para casa...
―Al final nos quedamos Juanlu y yo, ya te lo dije... ¡pufff, estuvimos hasta las tantas!
―¿Y qué tal con él?
―Bien, ya sabes cómo es, se pone muy pesadito cuando bebe, pero me lo paso muy bien...
―¿Pesadito?, ¿y eso...?
―Ya lo conoces, es tu compañero, ja, ja, ja... se pone intenso.
―No intentaría nada contigo, ¿no?
―Nah, le gusta tontear y tal, pero lo tengo controlado, es inofensivo...
Entonces se me vino a la cabeza esa imagen de la noche anterior.
Los dos juntos, bebiendo, rozándose, ella restregándole las tetas en el brazo y él pegando su polla al cuerpo de mi chica.
Incluso intentó besarla y aunque es verdad que Lorena lo rechazó, se notaba que a ella le gustaba mucho la situación y estar así con mi compañero.
Desde fuera no parecía tener muy “controlada” la situación, aunque es verdad que ella no me estaba mintiendo, y no me estaba ocultando nada. Incluso me había reconocido que se quedó a solas con Juanlu.
―Estuvimos hasta las tantas bebiendo copas y al final, fíjate, hemos terminado aquí, en mi casa...
le he invitado a desayunar... ―me soltó de repente y por la cara que puse, ella enseguida quiso explicarse―.
No sé, debían ser las siete de la mañana, le he preparado unas tostadas, un café y le he tenido que echar, porque estaba que me caía de sueño...
, ¿qué te pasa?, te has quedado muy callado...
―No, nada...
―¿Es por lo de Juanlu?, ¡no me fastidies!, ya te he dicho que solo somos amigos y nos lo pasamos muy bien juntos... ¡ha venido a casa y hemos desayunado juntos!, ¡ya está!
Ahí estuve a punto de confesar que los había espiado la noche anterior y que también había visto cómo Juanlu intentó besarla.
Me gustaría que ella se lo hubiera tomado peor, mandándole a la mierda en ese momento, pero estaba claro que le gustaba sentirse deseada y ese extraño juego que se traían entre los dos.
Al final preferí callármelo, tampoco quería darle explicaciones a Lorena de por qué no les había dicho nada y me quedé escondido entre la multitud muerto de celos, pero muy excitado.
―Ya, ya sé que sois amigos, pero bueno, ¿cómo te tomarías tú si te digo que he quedado con una amiga con la que tuve un rollo y estuve con ella hasta las siete de la mañana emborrachándome y al final me invitó a su casa a desayunar?, sinceramente, ¿qué pensarías?
―Bueno, dicho así...
―Así es como pasó, ¿no?
―Sí, sí, pero puedes estar tranquilo, Juanlu para mí es como... no sé, como un hermano, casi, está en mi friendlyzone, no me interesa nada en ese aspecto...
―¿Y tú a él?
―Yo creo que tampoco, él tiene sus rollos, por lo que me cuenta folla bastante, y Juanlu es más de sexo esporádico...
pero vamos, que me da igual y por si acaso, se lo he dejado claro unas cuantas veces...
, mmmmm, nene, me encanta que te pongas un poquito celoso...
―ronroneó, sobándome el paquete por encima del pantalón.
―No quiero que él se haga ilusiones contigo...
―Ya sé que es tu compañero y no me gustaría que hubiera mal rollo entre vosotros por mi culpa, no te preocupes, lo entiendo perfectamente...
y bueno, nene, ya que has venido hasta aquí, no quiero que te vayas de vacío, yo me acabo de correr y estoy muy cansada, pero si quieres...
―susurró, comenzando a desabrocharme el pantalón.
Aunque me acababa de correr con Lucía, llevaba casi diez minutos con Lorena a mi lado medio desnuda, apoyando su pierna en mi muslo, ronroneándome al oído y por supuesto que ya se me había puesto dura.
Y ella me agarró la polla y comenzó a meneármela muy despacio, recostándose sobre mí, sin dejar de besarme el cuello mientras lo hacía.
―Si me hubieras llamado, te habría esperado, prefiero correrme contigo que con la mierda del satisfyer ese...
―No pasa nada y bueno... antes no me he enfadado por lo de Juanlu, es solo que...
―Ya sabes que te estaba vacilando cuando te digo que me gusta que te pongas un poco celoso, pero es una broma, eh, no tienes ningún motivo para estarlo, ¿entendido?
―Sí...
―Es que veo que te preocupa mucho lo de Juanlu y eso no me gusta ―murmuró besuqueándome el cuello y la mejilla―. ¿Qué te preocupa exactamente?, ¿que haya follado con él hace casi un año?
―No...
―Ya te dije que solo había sido una vez y ya está... ―afirmó mordiéndome el hombro. Me encantaba cuando se empezaba a poner salvaje.
Y yo bajé la mano y la pasé por detrás de su espalda, alcanzando su culo medio desnudo, cubierto tan solo por un fino tanga negro. Le agarré uno de sus glúteos y se lo sobé bien, con ganas, tratando de aguantar todo lo posible, la fantástica paja que me estaba haciendo.
―¿Te... te corriste con él? ―le volví a preguntar y esta vez a Lorena no le sorprendió la pregunta. Es más, parecía que la estaba esperando. Y contestó sin dudarlo ni un segundo.
―Sí, me corrí... dos veces, había bebido mucho... y ya sabes que cuando bebo me pongo muy cachonda... ―me jadeó al oído―. ¿Quieres saber algo más?
―Lo que me quieras contar...
―Tú pregunta y yo contesto ―dijo Lorena y de repente me soltó la polla, pero solo fue para incorporarse, quitarse la camiseta para desnudar sus pechos y volvió a recostarse sobre mí, reanudando el pajote que me estaba haciendo.
―¿Usaste condón con él?
―Sí, claro... ¿algo más?
―¿Cuántas veces lo hicisteis?
―Dooos... ―dijo con desgana.
―¿Se corrió dentro las dos?
―Sí...
―¿En qué postura?
―Ja, ja, ja, ¿en serio?, casi no me acuerdo... pues lo normal, misionero, y luego creo que me puse encima...
―¿Y a cuatro patas?
―Sí, también...
―¿Se la chupaste?
―Sí.
―Mmmmm, ¡cabrón!
―¿Te molesta eso?
―Sí, bueno..., un poco...
―¿Algo más o ya te quieres correr?, si seguimos hablando de esto, no vas a terminar nunca, ¿o es que te pone saber lo que hice con Juanlu?
―Me molesta, aaaaah, pero... aaaaaah...
―Pero también te pone un poquito cachondo, ¿verdad?
―Puede...
―Pues pregúntame lo que quieras... venga, no te cortes...
―¿Folla bien?
―Ja, ja, ja, yo que sé, normal...
―Pero te corriste dos veces...
―Había bebido y estaba muy cerda, me hubiera corrido con cualquiera...
―¡Joder!
―¿Folla mejor yo?
―Ja, ja, ja, ¿estás tonto?, ¿qué clase de pregunta es esa?, ¡pues claro que no!, ya te lo dije la otra vez, te prefiero a ti mil veces, por eso estoy contigo...
―Ayer también habías bebido mucho y seguro que tenías ganas, ¿no intentó Juanlu nada contigo?
―Noooo, ya sabes, lo típico, intentó darme un par de besos, pero nada sin importancia, me lo quité de encima rápido y él lo entendió...
―¿Es que no tenías ganas de follar...?, aaaaah, aaaaaah...
―Sí, pero contigo, no con él... y ahora, deja de hablar de eso y córrete, que al final, a lo tonto, ¡uf, me estás poniendo cachonda!, ¿quieres saber alguna cosa más...?
―¿Cuál es tu bodycount?
―¿Mi qué...?
―Tú bodycount, se dice mucho en las redes ahora, aaaaah, aaaaah, quiere decir con cuántos tíos has estado...
―Ah, joder, vaya cosas... ¿y para qué quieres saber eso?
―Tú me has dicho que si quería saber algo más...
―¿Con cuántos crees tú que me he acostado?, lo mismo te sorprendería... siempre he estado con el mismo chico desde los 16, salvo este año que me separé y puede que me haya desmadrado un poquito...
―¿Ocho, diez?
―Sí, por ahí... ¿algo más, nene?, uffff, la tienes durísima ya...
―¿Lo... lo has probado alguna vez por el culo?, aaaaaahhhggg... ―pregunté apretando otra vez sus glúteos.
―Sí...
―Conmigo nunca lo has hecho...
―No me lo has pedido ―dijo con voz morbosa, mordisqueándome el lóbulo de mi oreja.
―¿Cuántos te han follado por el culo?
―Mmmmm, solo dos...
―Me imagino que uno ha sido tu ex.
―Sí, claro, ¡venga, córrete, vamos, córrete ya!
―¿Y el otro...?
―Estás muy preguntón...
―Venga, dímelo, mmmm, aaaaah, aaaaah ―gimoteé, disfrutando de la paja que me estaba haciendo Lorena.
―Te lo digo, pero si no te enfadas, ¿vale? ―susurró pasándome la lengua por la cara.
―¿Juanlu?, no, noooo, ¿fue con él?
―Sí...
―Pero antes has dicho que... ¡me has engañado!
―No, te he dicho que me folló a cuatro patas y se corrió dentro, pero no especifiqué dónde...
―Noooo, joderrrr...
―No pasa nada, nene, solo fue sexo... estaba muy cachonda ese día y surgió, ya está...
―¿Y te gustó?
―Sí, claro...
―Mmmmmm, aaaaaah, aaaaaah, ¿te corriste cuando te folló el culo?
―Síííííí... ―me jadeó al oído―. Siempre me corro cuando me dan por el culo, ¡me pone muy cachonda!
Y aquello fue el detonante de mi orgasmo. Tensé la cadera y Lorena siguió meneándomela mientras mi polla comenzaba a soltar un lefazo tras otro sobre mi camisa.
―Eso es, nene, mmmmm, córrete, córrete para mí, mmmmmm, me encanta...
Después me soltó la polla, me dio un par de palmaditas en el pecho y enseguida se puso la camiseta, tapándose los pechos. Se quedó seria y extrañamente callada. Pensativa. Algo le había molestado o le rondaba la cabeza.
―Has aguantado bastante hoy... ¿ya te habías corrido antes? ―me preguntó, levantándose hasta la cocina y me lanzó el rollo de papel al volver―, toma anda, límpiate...
―Ehhh, no, no... habrá sido por lo de Juanlu, me he desconcentrado un poco.
―Sí, eso habrá sido, aunque parecía que te gustaba..., bueno, espero que con lo de hoy ya demos por terminado este tema, no quiero que tengas más celos de él... ―dijo volviéndose a dejar caer a mi lado.
Mientras yo me limpiaba, me pasó un dedo por la tela de la camisa y recogió un poco de semen, para luego metérselo en la boca.
―Mmmmm, delicioso, ¡me encanta lo dulce que sabes!
―Oye, Lorena, siento si lo de antes, lo mismo te he incomodado, no tenía derecho a preguntarte eso...
―No me importa, me encanta que entre nosotros haya esa confianza y podamos contárnoslo todo.
―Muchas gracias y sinceramente, me da igual con cuántos te hayas acostado...
―Ahora estoy contigo y quiero decirte que hacía mucho tiempo que no estaba tan bien en todos los aspectos, me gustas de verdad, y la semana que viene quiero que vengas un día a comer a casa de mi madre para que te conozca y también me gustaría presentarte a Vanesa, que es mi mejor amiga...
―Sí, claro, ¡me parece genial!
―Y si quieres, quedamos un día con tus colegas, así los conozco y ellos a mí...
―¡Me encantaría!
―Bueno, y ahora..., ¿me ayudas a preparar la cena?
―Sí, eeeeh, un momento, Lorena, solo una cosa...
―Sí, dime.
―Antes, cuando me he corrido, ¿te ha pasado algo?, no sé, te has quedado muy seria...
―Eh, no, no, ha sido una sensación un poco extraña, pero nada más...
―Extraña, ¿por qué?
―Son cosas mías, a ver cómo te lo explico, eeeeeh... tú eres, digamos que mi segunda pareja seria, quitando rollos y tal, yo solo he tenido dos novios, mi ex y tú...
―Entiendo ―dije emocionado, aunque intentando disimularlo, al ver que Lorena ya me consideraba su novio formal.
―Y joder, él era muy celoso, le molestaba hasta que hablara con otros, y ya sabes cómo soy yo, que me encanta hablar hasta con las paredes y bromear con todos, pues con él estaba cohibida y eso lo llevaba muy mal, tampoco me dejaba maquillarme, ni ponerme faldas muy cortas, ni escotes...
―¡Qué imbécil!
―Era un tío muy posesivo, y ahora tú, ja, ja, ja, eres lo contrario, hasta te excita que te hable de mis relaciones con otros... bueno, a ver, no es que te excite, pero casi casi, ¿no?
―No, no, eso no me gusta.
―Ya, ya lo sé, pero que si te gusta eso me lo puedes decir, a mí no me importa...
―¿Qué quieres decir, Lorena?
―Que si te gusta fantasear esas cosas, o que te hable de otras relaciones, yo que sé... lo que quieras, antes cuando te he dicho lo de Juanlu, pensé que te enfadarías y no solo no lo has hecho, es que encima, te..., eeeh, te has corrido...
―No ha sido por eso ―dije poniéndome rojo de vergüenza y Lorena situó el pulgar en mi barbilla y me levantó la cabeza.
―No pasa nada, nene, para mí también ha sido raro, pero reconozco que me ha gustado, hasta me ha excitado, un poco más y te pido que me folles... ―me ronroneó al oído.
Y yo la miré sorprendido por lo que me acababa de decir.
―¿Me vas a dejar por detrás alguna vez? ―la pregunté.
―Claro, tonto... pero tienes que ponerme muy cerda para dejarme hacer eso. Estoy deseando hacerlo contigo...
―Llevamos casi cinco meses y nunca me lo has pedido...
―Tú tampoco.
―Pero la primera noche con Juanlu, ya...
―Sssssh ―siseó, poniéndome el dedo en la boca―. Deja de compararte con él, tú estás aquí y él no...
―Sí, perdona...
―Y ahora vamos a preparar la cena, que quiero acostarme pronto... ―dijo dándome un pico y me llevó de la mano hasta la cocina.