Capítulo 22
Negación: cuando mientes sobre tus sentimientos para «protegerte». Suele volverse en tu contra para darte una patada en el culo.
Phoenix
—¿Prometes que no irás correteando por ahí?
Gabby pone los ojos en blanco. —No soy precisamente del tipo que corre.
Sorprendentemente cierto a pesar de esas piernas esbeltas y bien formadas que tiene. Unas piernas que quiero sentir rodeándome mientras yo... Detengo esos pensamientos antes de que mi polla deje meridianamente claro lo mucho que se han ido mis ideas al fango.
—Quizá debería...
Ella me empuja hacia la puerta. —Basta. Patrick no vendrá a la casa de campo. Pero si lo hace, no le abriré la puerta. Pan me hará compañía.
Maa .
—¿Ves? —la sonrisa de Gabby es de triunfo mientras acaricia el pelaje de la cabra—. Tengo la compañía perfecta para una tarde de sábado.
—Me voy, me voy.
Preferiría pasar la tarde vagueando en la casa de campo con Gabby, pero después del beso que compartimos, no confío en mí mismo cuando estoy en su presencia sin que mis labios busquen los suyos de nuevo. Maldita sea. La mujer sabe besar.
Me subo a mi moto para el corto trayecto hasta el pueblo. Le dejo la camioneta a Gabby ya que su coche todavía está en su apartamento. Si Patrick aparece y ella necesita huir, mi camioneta será una opción mucho mejor que una moto.
Aunque dudo sinceramente que tenga un vehículo. Esto es Winter Falls. Si alguien estuviera conduciendo por el pueblo en un vehículo sin una dispensa, algún residente ya lo habría visto. Y todo el mundo se enteraría, ya que es imposible guardar un secreto en este pueblo.
Cuando llego a casa de Rowan para ver el partido de fútbol universitario, entro sigilosamente por la puerta trasera. Cierro la puerta corredera detrás de mí lo más despacio posible para evitar que chirríe.
—Hola, hermano —me saluda Lyric desde donde me está esperando, y me sobresalto, lo que hace que tropiece. Me agarro a la encimera para no caer de bruces.
—Joder, Lyric. ¿Tenías que intentar pegarme un susto de muerte?
—Pues claro que sí. —Sonríe de oreja a oreja.
A mi hermano mayor siempre le pareció divertidísimo asustarnos a mí y a River cuando éramos pequeños.
Se escondía en nuestros armarios por la mañana y, cuando abríamos la puerta, decía ¡bú!
bajito. Pronto aprendí a pasar por el baño antes de abrir el armario.
Por supuesto, luego empezó a esconderse en la bañera, detrás de la cortina de la ducha. Qué cabronazo.
—Me alegra ver que el matrimonio no te ha cambiado.
Él pone una sonrisa de suficiencia. —Sigo siendo el mismo hombre, solo que ahora necesito beber más líquidos.
—No hace falta que presumas. Todo el pueblo os ha pillado a Aspen y a ti dándole al tema al menos una vez. Sabemos lo salidos que estáis los dos.
—Basta de hablar de mí. —Me tiende una cerveza—. ¿Estás listo?
Me hago el tonto. —¿Por qué no iba a estar listo para ver un partido de fútbol con mis hermanos y amigos?
Hay una razón por la que he intentado entrar a hurtadillas en la casa después del saque inicial. No hay forma de que mis amigos o mi familia dejen pasar la oportunidad de darme la lata con el beso. No es de su maldita incumbencia, pero eso no les impedirá molestarme.
—Qué gracioso —murmura Lyric antes de encaminarse al salón.
En cuanto entro en la habitación, apagan la televisión y todos los ojos se centran en mí. Joder.
—¿Qué ha pasado? ¿Os habéis quedado sin luz?
—Sí, idiota. Se ha cortado la luz de mi televisor, pero mis lámparas siguen milagrosamente encendidas. —Rowan señala la luz del techo con su cerveza.
—¿Se te ha estropeado la tele?
—¿Cuánto tiempo vamos a dejar que haga preguntas evasivas? —pregunta Cole, y yo le lanzo una mirada fulminante—. ¿Qué? Solo preguntaba.
—Yo voto por dejarle todo el tiempo que quiera —dice River.
No soy tan iluso como para pensar que mi hermano pequeño está de mi lado.
Ni de broma. River no quiere que se hable de mi vida «amorosa» por sus propios motivos egoístas.
A saber, que no cree en el amor. Lo cual es extraño, ya que nuestros padres siguen locamente enamorados y, que yo sepa, él no ha tenido ninguna mala experiencia con una novia, como me pasó a mí.
En esta sala, somos minoría. Todos excepto mi hermano pequeño y yo están emparejados.
Lyric tiene a Aspen. Rowan está casado con la hermana pequeña de Aspen, Ashlyn.
Cole está prometido a otra hermana West, Ellery.
El hermano de Gabby, Beckett, está con Lilac.
La última hermana West, Juniper, está con Maverick, pero la estrella de cine está en alguna parte rodando una película.
Suspiro y me dejo caer en un hueco del sofá. —Venga, acabemos ya con las bromitas.
Todos empiezan a hablar a la vez y Lyric silba para que se callen.
—Esperad. Primero quiero saber dónde está Gabby. ¿La has dejado en casa de alguien?
—No. Está en la granja.
—¿Sola?
—Sí. Sola. Estará bien. —Aunque sus preguntas hacen que vuelva a dudar de mí mismo.
—Haré que Peace pase por allí. —Saca el teléfono del bolsillo y se aleja mientras marca.
Rowan se frota las manos. —Quiero oírlo todo sobre lo que pasó después del beso.
—Un momento —dice Cole—. Yo quiero oírlo todo sobre el beso.
—¿Qué somos? ¿Un grupo de mujeres? ¿Queréis que os haga trenzas en el pelo ahora? —River se levanta y se marcha—. Estaré en el estudio viendo el partido de fútbol si a algún hombre de verdad le apetece acompañarme.
—¡Los hombres de verdad no tienen miedo de hablar de sus sentimientos! —le grita Beckett.
Yo no voy a hablar de mis sentimientos con ninguno de estos hombres. No me importa que sean mis amigos más cercanos.
—Nos estamos perdiendo el partido.
Rowan resopla. —Es televisión digital. He pausado el partido. Mientras nadie abra sus redes sociales, estaremos bien. Nos pondremos al día en el descanso.
—Pero nos perderemos el espectáculo del descanso. —A estas alturas estoy intentando agarrarme a un clavo ardiendo.
—Estoy grabando todo el partido.
—¿Tienes una respuesta para cada problema?
Él ladea la boca. —Mi mujer diría que sí.
Ya, bueno, su mujer está completamente loca. Echo un vistazo alrededor. —¿Dónde está Ashlyn, por cierto?
—Las hermanas West han quedado hoy en casa de Cole.
Arqueo una ceja hacia Cole. —¿Y te parece bien?
—Tienen a Willow con ellas. No crearán demasiado caos con un bebé cerca.
Suelto una carcajada. —Todavía no has llegado a conocer muy bien a la familia, ¿verdad?
Él mueve las cejas de arriba abajo. —Creo que he llegado a conocer a Ellery condenadamente bien.
—Genial —dice Lyric cuando regresa—. Peace y Freedom pasarán por tu casa y ya hemos vuelto al tema del sexo.
Beckett gime. —No quiero oír hablar de mi hermana pequeña teniendo sexo.
—Mejor. Porque no tenía intención de hablar de ello.
Lyric sonríe con malicia. —No han tenido sexo.
—¿Cómo lo sabes? —pregunta Cole.
—Phoenix es un fanfarrón. Siempre quiere comentar sus conquistas.
Le fulmino con la mirada. ¿Cómo se atreve a pensar que le contaría que he tenido sexo con Gabby? Ella no es una cualquiera.
—Creo que me confundes con River. No he hablado de mi vida sexual contigo desde el instituto.
—Cierto. Cuando me preguntaste cómo mejorar tus habilidades orales.
Beckett gruñe. —No quiero oír estas mierdas. Estamos hablando de mi hermana.
—En realidad —señala Lyric—, no estamos hablando de eso porque no pasó nada.
—Excepto el beso —corrige Rowan—. Fue la mejor de las preliminares.
Beckett gruñe de nuevo y yo levanto las manos. —No pasó nada cuando llegamos a casa.
—¿Quién apuesta a que se ocupó él solo en la ducha? —pregunta Lyric a la sala.
—Un momento. Yo no he dicho que me la machacara en la ducha. —Lo hice. Gabby me tenía tan duro como una puta roca, pero ellos no necesitan saberlo. Lo que pase en mi ducha es asunto mío privado.
—¿Por qué no usaste a Gabby para que te ayudara con esas necesidades?
Le gruño a Rowan. —A una mujer como Gabby no se la «usa».
—Bien. —Beckett asiente—. No tengo por qué matarte. —Señala a Rowan—. A ti, puede que todavía te mate.
—Puedes intentarlo. —Rowan se levanta cuan largo es con su metro noventa y cinco.
—No te quepa duda. —Beckett se pone en pie. Es trece centímetros más bajo y unos cuantos kilos más ligero que Rowan, pero no parece importarle un bledo la desigualdad de condiciones.
—Si vais a derramar sangre, salid fuera —ordena Lyric.
Rowan resopla y se echa atrás. —Ni hablar. Las cotillas estarían aquí animándonos en cuestión de minutos.
—Pensaba que el entretenimiento de hoy era un partido de fútbol. Esto es mucho mejor. —Cole se mete un puñado de palomitas en la boca.
—No mientas. Ya conoces Winter Falls lo suficiente como para saber que íbamos a interrogar a Phoenix sobre el beso.
Ante la afirmación de Lyric, exploto.
—¡Basta! No va a haber cotilleos sobre Phoenix besando a Gabby. Fue un beso. Nada más. Solo nos besamos porque estamos en este rollo de la relación falsa y ella vio a su capullo de ex merodeando por el pueblo.
Se oye un grito ahogado antes de que un plato se estrelle contra el suelo.
Maldita sea. Conozco ese grito ahogado. Miro por encima del hombro para confirmarlo. Joder. Es Gabby. Me está mirando como si le hubiera robado su cachorro antes de desollarlo vivo.
Me levanto. —Gabby. No es...
Ella levanta una mano. —No quiero oírlo.
—Alguien está en problemas —canturrea Cole. Lo ignoro mientras mi mirada está clavada en Gabby.
Ella da media vuelta sobre sus talones y sale corriendo por la puerta trasera. Salgo disparado tras ella.
—¡Espera!
—Esto ha salido mejor de lo que esperaba —dice Lyric cuando paso por su lado. Le hago un corte de mangas pero no me detengo.
—¡Gabby!