Capítulo 43
Wade
Tres vasos de bourbon más y uno o dos chupitos de tequila después, los chicos y yo estamos en el escenario cantando nuestra versión de Friends in Low Places , de Garth Brooks .
Y si no fuera por mí, estaríamos haciendo un ridículo espantoso.
Al final de la canción, Cole se arranca un solo de guitarra imaginaria que haría que Jimmy Page se pusiera celoso y Nash le lanza miradas descaradas a CeCe al tiempo que baila…
bueno, que hace como que baila… en el escenario.
¿Y yo? Yo estoy concentrado en la belleza de pelo negro que está sentada en nuestra mesa y que me mira como si estuviera un poco excitada y un poco asustada de lo que voy a hacerle por obligarme a cantar delante de medio pueblo.
Puede que esta sea una de mis peores pesadillas, pero siempre cumplo con mi palabra y si tengo que subirme aquí y hacer el ridículo para acaparar toda su atención, como estoy haciendo ahora mismo, lo haría una y mil veces más.
Ivy se levanta de la mesa y va a la pista de baile con las chicas cuando terminamos. Un par de compañeros de Cole suben al escenario para cantar su mejor versión de Kick the Dust Up , de Luke Bryan .
Yo me tomo un descanso en la mesa con el abuelo Dean , que está medio borracho, mientras observo cómo se mueve Ivy .
Ese puto vestido azul marino me está matando.
Lleva el pelo recogido en una coleta alta y lisa, lo que deja al descubierto sus hombros resplandecientes, y el vestido se le ciñe a la cintura y cae suelto hasta sus rodillas.
No puedo dejar de pensar en subírselo y meterle la polla hasta que grite.
—Bueno, gente, vamos a tomarnos un descanso. Seguiremos con el karaoke tras un poco de música house —anuncia Nash unos minutos después, justo cuando Highway Boys , de Zach Bryan , empieza a sonar.
Ivy se mueve de forma hipnótica según canta la canción de principio a fin. Le doy un trago a mi bourbon y el abuelo me da un golpecito con el codo.
—¿Vamos a seguir fingiendo que no estáis follando como conejos? —pregunta.
Casi escupo el bourbon .
—Hostia puta, viejales —le contesto.
El abuelo Dean suelta una carcajada profunda con los ojos prácticamente cerrados.
—Muchacho, estoy mayor, pero no ciego. Y esa chica te mira como si fuera mucho más que tu empleada.
Resoplo, pero no hay nada que pueda decir porque cuando dirijo mi mirada hacia ella, Ivy me está observando como si quisiera aplastar su cuerpo contra el mío. Dios, es una visión preciosa. Puede que la más hermosa del mundo entero.
—Es cosa nuestra y de nadie más, no me toques los huevos —gruño y le doy otro sorbo a mi bebida.
—Una chica así no aparece todos los días. Si no haces nada al respecto, vendrá otro que sí lo haga. El hecho de que lo admitas no significa que esté destinado a acabar mal. Y, Wade , déjate de gilipolleces, porque tu padre te diría lo mismo: la felicidad te sienta bien —afirma con voz seria.
—Joder, me estás cortando todo el rollo con tanta cursilería, abuelo.
Esboza una sonrisa burlona.
—Ahí tienes un ejemplo de lo que te decía —comenta mientras levanta la copa y señala con ella hacia la pista, donde un imbécil acaba de poner su sombrero en la cabeza de Ivy .
El abuelo se carcajea a mis espaldas cuando me levanto de golpe y me planto a su lado en dos segundos. En cuanto llego, le quito el sombrero y se lo coloco en la cabeza al tío sin controlar la fuerza que ejerzo.
— Wade , este es Nick , trabaja con Cole —me lo presenta Ivy con una sonrisa amable—. Su sombrero combina con mi vestido —añade. Se nota que está demasiado achispada como para darse cuenta de lo que el cabrón está insinuando al ponérselo en la cabeza.
— Wade Ashby —digo y le estrecho la mano con fuerza. Me cuestiona con la mirada.
—Perdón, no sabía que tenías novio —le grita a Ivy por encima de la música.
— Wade es su jefe, ¿verdad, Wade ? —grita Ginger y se ríe.
Se me vienen a la cabeza un montón de insultos creativos para la amiga medio borracha de mi hermana pequeña.
—N-necesito otra copa, ahora vuelvo —me informa Ivy con sus ojos clavados en mí. Luego se dirige hacia la barra y Nick la sigue con la mirada sin cortarse ni un pelo.
Me inclino hacia él sin apartar los ojos de ella.
—Si quieres conservar los ojos, te sugiero que mires hacia otro lado, ¿te queda claro?
Nick me mira y sonríe.
—No soy el único que la quiere, pero he sido el primero en reclamarla. —Se ríe y señala hacia una mesa llena de hombres situada en la esquina.
La rabia me invade por completo al ver que la está tratando como si fuera un puto premio que acabara de ganar. Miro hacia el grupo que, según él, se estaba rifando a Ivy .
—Ve a decirle a los capullos de tus amigos que mirar así a una mujer es una puta falta de respeto que no pienso tolerar. Si vuelvo a pillaros mirándola de esa manera, vais a salir de aquí sin ojos.
—Oye, tío, no quiero problemas y más cuando el bar está plagado de mujeres. Hay suficientes para todos.
«Cabrón hijo de…»
—Qué bien cuidas de tus empleadas, Sargento —canturrea Ginger en mi oído. Se ha acercado desde donde baila con CeCe y se ríe con aire triunfal.
Empiezo a escudriñar el bar cuando Nick se aleja a toda prisa.
—Mira, Ginger … métete en tus propios asuntos, ¿vale? —gruño.
—Solo quiero que lo admitas, Wade . Y, por si te sirve de algo, hacéis muy buena pareja —comenta con dulzura.
Sigo buscando a Ivy con la mirada y detesto que me haya pillado a la primera.
—Se fue hacia los baños —añade Ginger con una sonrisa burlona. Es una entrometida de primera, pero no tengo tiempo para lidiar con ella.
Y la verdad es que me importa una puta mierda quién se entere. Ahora mismo, solo tengo un objetivo en mente y avanzo con decisión hacia la parte trasera del bar.