Un café con leche agria
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Prólogo
P RÓLOGO
—¿ C ómo te gusta? —susurró la voz en la oscuridad—. ¿Solo o con leche?
Mientras oía esas palabras, el cuerpo tumbado en la cama se retorció de un lado a otro mientras ahogaba almohadas y estrangulaba sábanas, mientras dormía, soñaba y pensaba… ¿Solo o con leche?
—Mañana sucederá gracias a ti —continuó la voz—. Habrá allí tantos egos viéndose caminar, oyéndose a sí mismos hablar, que nadie se dará cuenta de que hay una pizca de veneno en la taza…
Un chorrito de nata…, una pizca de azúcar…
—Entonces acabará todo. Y, una vez consumado el hecho, solo una persona en la sala sabrá la razón.
Yo. Solo yo. Solo yo la sabré.
—Ni siquiera será asesinato. Será, simplemente…
Justicia.