¿Soy yo o cada vez va todo más rápido?
Desde que volvimos de las vacaciones, siento que todo va a gran velocidad. Adrián y yo regresamos a la rutina del trabajo y Roma a la guardería. No me quejo, me gusta tener los días ocupados y sentirme útil.
El día de mi cumple fue tranquilo. Lo celebramos invitando a cenar a casa a Keira, Azahara, Miguel y Diego. No me apetecía hacer nada que implicase salir, prefería algo más relajado. La que más disfrutó fue Roma, por supuesto. Que estén ellos es una diversión asegurada.
Salma y César nos han propuesto celebrar el cumple de la niña en su casa. Ven lo hasta arriba que estamos y así ellos pueden encargarse de todo. Aún no lo hemos hablado entre nosotros, pero creo que aceptaremos. Toda ayuda es bienvenida.
Pienso mucho en la conversación que intenté tener con Adrián en la playa.
Es algo a lo que llevo tiempo dándole vueltas y me gustaría hablarlo con él.
Pero por más que busco el momento para volver a sacarlo, no doy con él.
Algo me dice que Adri, cuando intuye que quiero hablar de algo serio, me esquiva.
No es fácil, lo tengo claro, pero he de dejarle las cosas claras.
¿Encontraré el momento perfecto para esa conversación?