Hoy no es un buen día.
La semana pasada fue San Valentín, y no solo se lo fastidié a Adrián teniendo que llevarme al hospital, sino que además he pasado cuatro días ingresada para que pudieran estabilizarme.
Además de dejar a la niña con sus padres para poder estar conmigo en todo momento, me sorprendió con un gran ramo de peonías, mis flores favoritas.
No es justo para él.
Me siento mal.