Un Asesinato por Copa (Un Misterio de Nikki Sands 2) Adelanto Silenced by Syrah #3
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Adelanto Silenced by Syrah #3

Él le dio un beso en la mejilla y le apretó la mano.

—Ay, Ricitos de Oro, te lo digo, ser el jefe tiene sus ventajas.

Hay beneficios. Y, para llevar el spa con mano firme, que es mi trabajo, lo más probable es que deba probar los tratamientos con regularidad para asegurarme de que son lo que queremos aquí en el Malveaux Inn.

Nos vemos en esa meditación; vamos a trabajar esa angustia reprimida. —Le guiñó un ojo.

¡Bah! No solo uñas en un pizarrón, sino el despertador de la mesita de noche al rayar el alba, cuando la noche anterior una había elegido a Jose Cuervo como mejor amigo.

Otra idea le cruzó la mente a Nikki. ¿Simon resultaba tan irritante con sus sugerencias de llevar su relación con Andrés a otro nivel porque quizá tenía razón?

¿Era hora de renunciar a su enamoramiento por Derek y dar el salto con Andrés?

Demasiada introspección para ese momento.

Tenía que ocuparse de un chef excéntrico.

Ojalá las cosas estuvieran marchando sobre ruedas en el restaurante y nadie hubiera hecho enojar a Georges el día de la inauguración, o viceversa.

Georges no se distinguía precisamente por sus modales, y ya había un puñado de empleados, de los contratados originalmente para el restaurante, a los que Georges había despedido o que habían renunciado.

Bien mirado, el valle de Napa era básicamente un pueblo chico, y Georges se estaba convirtiendo rápidamente en el tema favorito de los círculos de chismes.

Era una manera de atraer clientes: vengan a Georges on the Vineyard y conozcan al extravagante chef.

Mmm, una podía cruzar los dedos y esperar que todo saliera sin contratiempos esa noche, pero el nudo en la boca del estómago le decía a Nikki que era poco probable.

Pissaladière Con Clos du Bois Shiraz

Organizar su propia cata de vinos puede ser muy divertido.

Nikki diría que las mejores catas maridan bien con amigos.

Invite a una docena de amigos y pídale a cada uno que lleve una botella de vino.

Sugiera en las invitaciones qué varietales, para que no termine con una docena de Chardonnays.

Pida también que cada quien lleve un aperitivo que pueda maridar con su vino.

Si sus invitados no están seguros de cuál podría ser, hágales la tarea.

Hay muchos sitios en internet, incluidos los de las distintas bodegas, que también tienen secciones de recetas con sugerencias para sus vinos.

Pida a cada invitado que lleve el platillo y una copia de la receta, para que todos se vayan a casa con doce recetas y maridajes nuevos y fabulosos para consultar en el futuro.

Cuando organice una cata de vinos, recuérdeles a sus invitados que usen todos sus sentidos.

En una habitación bien iluminada, levante la copa contra un fondo blanco.

El color del vino debe ser limpio e intenso; proviene del contacto entre el jugo y la uva durante el proceso de elaboración.

Los blancos, según el varietal, pueden ser verde claro, transparentes, amarillo paja o dorados con un leve matiz pardo.

Los vinos blancos más dulces empiezan con un amarillo más profundo.

Los vinos tintos pueden ser púrpura, rubí o rojo sangre. A medida que el tinto envejece, pierde color y adquiere un tono más teja. Los vinos rosados pálidos (blush), como los rosados secos o los White Zinfandel, son de color rosa.

Para el evento especial en el Malveaux Inn and Spa, Nikki maridó el Syrah de la finca con una pissaladière, también conocida como pizza blanca al estilo francés.

Como los vinos Malveaux Estate solo se consiguen en el mundo de Nikki, otro que ella sugirió probar con esta receta es el Clos du Bois Shiraz.

Este Shiraz del condado de Sonoma es un vino de sabor pleno que marida bien con una amplia variedad de comidas.

Recuerda al Shiraz australiano, con sabores intensos a frutos del bosque, entre ellos frambuesa, zarzamora y un toque de arándano.

En el retrogusto, el vino deja una impresión de especias, hinojo y pimienta negra.

Ingredientes

1 paquete (185 g) de queso untable «Alouette Garlic et Herbes» 1 base de pizza preparada de 25 a 30 cm 1 cebolla dulce mediana, en rebanadas finas 6 a 12 aceitunas de Niza (niçoise) o aceitunas negras, sin hueso y rebanadas 2 cucharaditas de aceite de oliva 1 cucharadita de hierbas de Provenza (o combine ¼ de cucharadita de cada una: albahaca, romero, mejorana, ajedrea y tomillo) 1 cucharada de queso parmesano rallado

Preparación: Precaliente el horno a 200 °C.

Unte el Alouette sobre la base de pizza.

Acomode la cebolla y las aceitunas sobre el queso.

Rocíe con el aceite de oliva y espolvoree las hierbas y el parmesano.

Hornee de 10 a 15 minutos. Corte en 8 rebanadas y sirva de inmediato. Rinde de 4 a 6 porciones.

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