Un acuerdo con el diablo Capítulo 43
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Capítulo 43

Ahora sí

Dos meses después

Mi vida no puede ser más feliz y perfecta.

Logan es un marido y un padre increíble, lo admiro cada día más y lo amo más si cabe.

Está completamente dedicado a sus hijos, a su familia.

Solo va a su despacho en Kessler dos días a la semana y el resto lo pasa en casa.

No quiere perderse nada de Blair. Mi hija adora a su padre y eso me hace sentir un gran orgullo.

Siento que estamos recuperando todos los años que pasamos separados.

Esta noche es mi cumpleaños y mi marido está organizando algo a mis espaldas junto con la ayuda de Helena y mi madre. No me quiere decir de qué se trata y me tiene muy intrigada. Solo sé que la fiesta será en el jardín de nuestra casa y vendrán invitados.

El día de mi cumpleaños me despierto en Los Hamptons, junto a Logan y mis dos hijos. Mi marido insistió en que no amaneciésemos en nuestra casa en Nueva York porque tenemos que llegar cuando todo esté listo ya que se trata de una fiesta sorpresa.

Cuando bajamos a desayunar Cole ya está ahí con su hermana en brazos, se ofreció a cuidarla la noche anterior. Aprecio todo el salón de la casa lleno de rosas blancas, abrazo a mi marido y le susurro besándolo:

—Gracias por el mejor cumpleaños de toda mi vida.

Desayunamos juntos entre risas, besos y abrazos.

Cole y Logan haciendo bromas, yo con Blair en mis brazos observando a los hombres de mi vida y deseando que ella crezca y tengamos la misma relación que padre e hijo.

Trabajan juntos, entrenan juntos y son grandes cómplices.

En ocasiones me sacan de mis casillas porque me ocultan sencillas cosas como la fiesta de esta noche por mi cumpleaños.

Mi marido, junto con mis hijos me regalan un colgante de diamantes con un gran corazón y una pulsera con tres corazones en la que en cada uno de ellos va grabado el nombre de los tres grandes amores de mi vida.

—Gracias, es increíble —susurro admirando el conjunto de joyas.

—Como podrás apreciar, en la pulsera hay hueco para más corazones —me indica mi marido con una enorme sonrisa.

—Quieres más hijos —susurro con asombro.

—Por supuesto, contigo lo quiero todo, amor mío. Ser padre es el mayor regalo de mi vida.

—Igual debéis esperar un poco —carcajea Cole con su hermana en brazos.

—No esperes que sea mucho tiempo, hijo mío. No quiero ser el abuelo de mis hijos —bromea Logan.

—Pero si estás hecho un chaval, papá. Tienes más abdominales que yo. Eres mi referente.

Pasamos un gran día en familia en Los Hamptons, en la piscina y haciendo una barbacoa en el jardín. Logan y yo le contamos a nuestro hijo cómo nos conocimos en esta casa y cómo nos fuimos enamorando poco a poco.

Cuando regresamos a Nueva York vamos directo al ático, Logan se lo regaló a Cole, aunque él aún no lo utiliza.

Allí nos arreglamos, me coloco un impresionante vestido blanco en honor a las rosas blancas que mi marido me ha regalado en mis cumpleaños y cuando Logan me ve aparecer se le corta la respiración.

—Estás increíble —susurra con la voz ronca cuando desciendo las escaleras y lo encuentro en el salón con nuestra hija en brazos.

Admira mi vestido palabra de honor, escote corazón, largo y entallado a mi cintura. Me he recuperado muy bien del embarazo. Mi marido clava sus ojos en las joyas que me han regalado y sonríe.

—Impresionante, mamá —dice Cole tomándome de la mano y haciendo que me gire sobre mí misma.

Llegamos a nuestra casa y encuentro el jardín transformado con carpas, mesas, escenario, un grupo de música y muchos invitados. Logan me lleva tomada de la mano, mi madre se encarga de Blair y en cuanto hacemos aparición entre los invitados todos aplauden y la música suena más fuerte.

Mi marido me abraza, me besa y, de repente, coloca una rodilla en el suelo, tiene un anillo en su mano y dice:

—En unos días haremos veinte años de casados, ¿quieres renovar tus votos ante nuestra familia y amigos en otra gran fiesta como esta, amor mío?

Me llevo las manos a la boca, comienzo a llorar, asiento y susurro:

—Sí, sí, quiero. Te amo, Logan.

Mi esposo me coloca un impresionante anillo en forma de corazón que hace juego con el colgante y la pulsera que llevo. Son diamantes y calculo que le debe de haber costado toda una gran fortuna.

Logan se apodera de mis labios, profundiza el beso, escuchamos vítores alrededor y miro a todas las personas que ha invitado sintiéndome muy querida.

Al final de la noche mi madre y Malcolm anuncian que ellos también se casarán en unos meses. No puedo ser más feliz.

Bailo con Logan, con mi hijo y siento que no quiero despertar de esta vida a la que tanto nos ha costado llegar.

De camino a la cama, de la mano de mi marido, ya voy descalza porque no aguanto más los zapatos de tacón y lo he dado todo en la noche de mi cumpleaños le comento sonriente:

—Por fin te has sacado la espinita de pedirme matrimonio.

—En realidad solo lo he hecho porque quiero irme de luna de miel con mi mujer unas semanas. Necesito secuestrarla y tenerla solo para mí, señora Kessler —susurra bromeando.

—Logan, Blair es muy pequeña, no podemos dejarla sola. No estaría tranquila —le indico.

—La llevaremos con nosotros, pero las noches serán nuestras. Tu madre y Malcolm se encargarán de ella. Están invitados. Nosotros estaremos en mi yate en Mónaco y ellos se hospedarán en un hotel.

—Mónaco, tu yate… —susurro con una enorme sonrisa.

—Ya sueño con las noches que vamos a pasar solos allí. Con todo lo que te pienso hacer disfrutar.

—¿Qué tiene pensado para esta noche, señor Kessler? —pregunto fundiéndome contra su cuerpo, acariciándolo y besándolo de forma provocativa.

—Ardo de deseos en deshacerte de este vestido desde que te vi con él. Saber que eres toda mía, que solo tienes ojos para mí y que me amas más allá de lo racional es el mayor triunfo de mi vida.

—Me encanta estar desnuda entre tus brazos, solo sentir el roce de tu piel, de tus labios por todo mi cuerpo, cuando me llenas por completo, cuando te siento muy dentro de mí y llegas a hacer que pierda la cordura por completo.

Soy solo tuya, Logan Kessler. Hazme el amor durante el resto de la noche, ese es mi verdadero regalo de cumpleaños, tenerte entregado a mí, amándome sin límites.

***

Dos años después

Unos toques en la puerta hacen que Logan y yo alcemos la mirada. Cole entra con Blair en sus brazos y dice:

—¿Podemos pasar a conocer a nuestra nueva hermanita? Espero que Harper sea tan guapa como esta princesa —murmura besando a Blair y acercándose a la cama del hospital.

Harper ha llegado al mundo hace pocas horas, Logan y yo somos unos padres muy felices. Ha nacido en un parto natural, sana y tiene los mismos ojos de su padre, es igual a Cole cuando nació.

—Mira, Blair, es una bebé preciosa —susurra Cole inclinándola hacia su hermana.

Logan coge a su hija en brazos, le da un beso y la sienta en la cama a mi lado.

—¿Vas a cuidar de ella? Es muy pequeña —le indica su padre. Blair asiente de inmediato, embobada.

—Es preciosa —susurra Cole con los ojos clavados en su nueva hermana—. Yo sí que voy a tener que cuidar de estas dos princesas cuando crezcan y vuestro padre ya no pueda correr detrás de vuestros novios —bromea.

—¡¿Me estás llamando viejo?! —dice Logan haciéndose el ofendido—. Aún puedo darte unos cuantos de hermanos más —carcajea.

—No, por favor. Los otros días cuando aparecí por el campus a recoger un trabajo y llevaba a Blair conmigo creyeron que era mi hija. Cuando dije que se trataba de mi hermana no me creyeron.

Logan y yo estallamos en carcajadas. Cole apenas tiene veintiún años, pero es tan maduro y apuesto que aparenta más edad.

—Igual tus hermanas pueden ser un atractivo añadido para ligar más, así se te acercarán más mujeres —susurra Logan.

—Gracias, papá, pero no me hace falta —comenta muy seguro de sí mismo.

Cole es guapísimo, no dudo que tenga a mil mujeres haciendo cola por él. Sé que sale con algunas, pero aún no nos ha presentado a ninguna formalmente.

—Con que no me hagas abuelo hasta dentro de unos años me conformo —bromea Logan.

—Tranquilo, ni el matrimonio ni los niños entran en mis planes por el momento. Te aseguro que con mis hermanas tengo suficiente.

—Solo espero que un día aparezca en tu vida una mujer como tu madre.

—Mamá es única, papá —comenta Cole con orgullo.

—Llegará la mujer que te robe el corazón y solo la desees a ella, aunque no quieras, hijo.

—Lo veo difícil —bromea.

—Espero que llegue el día en el que pueda presenciar que mires a una mujer como tu padre me mira a mí —susurro con orgullo, admirando a mi marido.

—Te amo, Maggie.

—Y yo, hasta el fin de mis días.

Logan me besa, Blair besa a su hermana y luego nos abrazamos los cinco y siento que mi corazón va a explotar de felicidad. Sufrí mucho en mi vida, pero he obtenido una merecida recompensa al tener esta gran familia y disfrutar de ella.