Un acuerdo con el diablo ¿Por qué haces esto?
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¿Por qué haces esto?

Una semana después

Mi marido ha dormido en mi cama todas las noches, pero ni siquiera se ha acercado a mí, mucho menos, me ha abrazado.

Durante el día no estaba en casa, se marchaba casi al amanecer, a veces, estaba dormida cuando se iba, y regresaba a casa tarde, se duchaba y se metía en la cama.

Me preguntaba de forma fría cómo estaba y alegaba que se sentía cansado para darme la espalda y ponerse a dormir.

En más de una noche tuve la necesidad de abrazarlo y besarlo, de rogarle que dejase atrás esa coraza que lleva, pero no me atreví.

Mis días pasan en compañía de mi madre, Owen, Mary y mi amiga Helena que viene a menudo a visitarme.

Cole sale y entra de casa con frecuencia, está mirando universidades en las que matricularse y anoche me comentó que le ha pedido trabajo a su padre.

No quiero a mi hijo cerca de los negocios mientras que las amenazas de Callaham y otros hombres como él existan sobre Logan y yo.

Esta noche hablaré con mi marido para que le ponga cualquier excusa a Cole.

Por otro lado, al haber ido todo bien en esta semana creo que puedo volver a mi vida normal sin hacer muchos esfuerzos.

Mi bebé se encuentra en perfecto estado y yo necesito volver al trabajo, distraerme.

Soy muy consciente de que Logan no puede con dos empresas a la vez y mi ayuda evitará que eche tantas horas trabajando.

Esta última semana he comprobado que trabaja más de dieciséis horas al día.

Al menos, es el tiempo que pasa fuera de casa y prefiero pensar que está en la empresa y que no ha empezado a sustituirme por otra mujer.

Esta tarde tengo la revisión con la doctora para ver cómo va todo con el bebé en una ecografía.

Logan me ha llamado una hora antes diciendo que nos veíamos directamente en la consulta.

Aparece corriendo, la doctora me examina, determina que estoy bien, el bebé también y me indica que puedo volver a hacer vida normal con cuidado, sin extralimitarme en esfuerzos.

De repente, se me ocurre hacerle una pregunta con la que quiero llamar la atención de mi marido.

—¿Podemos tener relaciones sexuales sin riesgo alguno para el bebé? —Percibo cómo Logan clava sus ojos grises en los míos. Yo lo miro con el mentón alzado, recordándole que lleva más de una semana en la que no me toca, ni siquiera me ha dado un beso.

—Por supuesto, señora Kessler —dice la doctora, sonriente.

Siento a Logan incómodo a mi lado. Cuando salimos de la consulta los guardaespaldas nos esperan y no me da lugar ni a decirle nada, de inmediato me indica que debe volver a una reunión muy importante que ha interrumpido y que regrese a casa con la seguridad.

Sin consultar con mi marido, vuelvo a la que era nuestra habitación.

Necesito saber cuál será su reacción cuando me vea de nuevo ahí.

Estoy cansada de que solo entrase al cuarto que ocupaba en la planta baja del ático para dormir en mi cama.

Ya venía bañado y con el pijama colocado de nuestra habitación, cuando él siempre ha dormido desnudo o en calzoncillos.

Son más de las doce de la noche, Logan aún no ha regresado a casa, he cenado sola con nuestro hijo y me he metido en la cama. Estoy leyendo un libro cuando entra de forma abrupta.

—Joder, Maggie, qué susto me has dado al no encontrarte en la habitación de abajo ni por el resto del ático. ¿Qué haces aquí? —pregunta como si ocupase un lugar que no me pertenece.

—La doctora dijo que todo estaba bien, ¿recuerdas? Puedo hacer vida normal. He vuelto a nuestro cuarto y mañana volveré al trabajo —le dejo claro.

Logan toma una bocanada de aire, se acerca a la cama y comienza a deshacerse de la chaqueta, tiene aspecto de cansado.

—Vamos a tener que dejar algunas cosas claras —susurra y su tono de voz controlado me pone en alerta.

—¿Qué sucede? —pregunto con cierto temor. La forma fría y distante con la que me mira no me hace presagiar nada bueno. Lo conozco bien.

—Creo que deberías seguir en el cuarto de abajo, o igual me puedo trasladar yo —propone de golpe.

—¡¡¿Qué?!! —inquiero con sorpresa.

—Estarías más cómoda.

—¿Lo dices por mí o por ti? —estallo, alzando la voz. Ya me tiene cansada—. La doctora dijo que puedo hacer vida normal. Y tener relaciones sexuales sin riesgos para el bebé —le espeto—. Eres mi marido, seguimos casados —le recuerdo.

—¿Me estás exigiendo que cumpla con mis deberes conyugales? —pregunta dirigiéndome una sonrisa siniestra que me hiela la piel.

—¡¿Qué quieres, Logan?! Habla claro —le exijo de frente, con valentía.

—Creo que lo mejor será que nos divorciemos —suelta de golpe y tengo que sentarme a los pies de la cama porque las piernas me tiemblan.

—¿Divorciarnos? —repito en cierto tono de broma—. Fuiste tú quien me obligaste a ser tu mujer por las amenazas de Callaham y ahora… ¿quieres el divorcio? ¿Qué pasa con Wexler? Cuando Callaham se entere de que ya no soy tu mujer —susurro con miedo.

—No pasará nada. Ya no estarás en peligro porque simplemente ya no tienes nada que ver con Wexler —anuncia y lo miro sin entenderlo.

—¿Qué quieres decir?

—Te he comprado tu mitad de la empresa. Wexler y la fundación me pertenecen por completo —anuncia con pasmosa tranquilidad.

—¡No! No pienso firmarlo.

—Ya lo has hecho, Maggie. Cuando estabas en el hospital firmaste una serie de documentos que te pedí —me recuerda y lo miro con los ojos muy abiertos.

—Confiaba en ti —le espeto dolida.

—Y yo en mi mujer —me responde con una calma medida. ¿Se trata de una venganza?

—No puedes haberme hecho esto.

—Mira tu cuenta bancaria. Transferí la cantidad de la venta. Ahora yo me encargo de Wexler, lidiaré con Callaham y el resto de ellos.

—No puedes convertirte en alguien como mi padre —susurro con miedo.

—No lo haré. Tengo muy claro quién soy.

—¡¿Por qué has hecho esto?! —le exijo.

—Porque después de esto último que ha pasado entre nosotros me cuesta confiar en nadie. Prefiero llevar todo yo solo —revela con una frialdad implacable.

—¿Por qué me estás apartando de tu vida? —pregunto con miedo.

—Todo esto no lo he empezado yo —susurra mientras advierto en sus ojos una furia controlada.

—¿Por qué me castigas echándome de tu lado?

¿Has dejado de quererme? ¿O es que ya tienes a otra?

¿Te has cansado de mí? Igual es que estabas acostumbrado a la variedad en tu vida y acostarte conmigo durante tanto tiempo te ha llegado a aburrir —alzo la voz, reclamándole—.

Igual todas estas noches que llegabas a altas horas venías de estar con otra, por eso ni te me acercabas en la cama.

—No me provoques, Maggie —me advierte con los dientes apretados, dirigiéndome una mirada felina.

—¿Quieres el divorcio? ¿Y eso qué implica, que tú puedes estar con otras mujeres y yo con otros hombres? ¿Vivir separados? —lo desafío—. ¿Eso quieres, Logan? Me dijiste que no te ibas a perder nada de este embarazo —le recuerdo.

—No me pienso perder nada —reafirma con una calma que me saca de quicio.

—¿Y qué pretendes, que te abra las puertas de mi casa y de mi vida cuando te venga en gana? Igual decido volverme a Qatar.

Logan me perfora con la mirada y presiento que no ha valorado esa opción.

—Eso no es negociable, Maggie —me advierte con esa seguridad insultante que me hace hervir por dentro.

—Lo siento, pero si nos divorciamos no pienso consultarte nada.

—Llevas a mi hijo en tu vientre.

—Sí, en mi cuerpo. Y yo decido dónde me voy —le dejo patente.

—¿Me estás chantajeando, Maggie? —inquiere en forma de advertencia reflejando en sus ojos una oscuridad peligrosa.

—Simplemente te informo de cómo serán las cosas si decides ponerme por delante los papeles para el divorcio —lo enfrento—.

Me la has jugado haciendo que firmase la venta de Wexler.

Me lo has quitado todo —le recuerdo—. Y ahora quieres el divorcio.

¿También vas a acusarme de mala madre cuando nazca nuestro hijo y me lo quitarás? —me atrevo a decirle, alterada.

Siento que traga con dificultad y me dirige una mirada dura.

—¿Quieres seguir siendo mi mujer? —pregunta con interés.

—Logan, te amo —declaro con énfasis—. Eso no ha cambiado. En ocasiones te comportas de una forma que no te reconozco, pero eso no puede borrar todo lo que siento por ti. ¿Has dejado de amarme o solo estás dolido conmigo porque no confié en ti?

—Maggie… —susurra en una especie de advertencia. Sé que lo estoy poniendo contra las cuerdas y no le gusta sentirse acorralado—. Solo quiero que tengas un embarazo tranquilo —susurra.

—¿Y me pides el divorcio? ¿Crees que eso me dará tranquilidad?

—Cuando estoy contigo tengo que controlarme bastante para no sacar toda la ira y el dolor que llevo dentro. Por eso creo que el divorcio es lo mejor.

—No quieres tenerme cerca, me has sacado de Wexler y quieres que nos separemos.

—No deseo decirte cosas de las que luego me arrepentiré, hacerte daño y que pueda pasar lo mismo que el día que creí que Cole era tu amante. Casi pierdes a nuestro hijo por las emociones y la tensión de la situación que se dio.

—No puedes perdonarme. No entiendes mis razones, ni siquiera te has parado a entenderme a mí. Solo te has centrado en ti mismo —le reprocho.

—Maggie, cálmate —me pide con paciencia.

—¡Que me calme! —alzo más la voz y suelto una sonora carcajada ante la situación.

De repente, la puerta de la habitación se abre y aparece Cole. Nos mira a ambos y pregunta:

—¿Qué pasa? ¿Los gritos constantes se escuchan en todo el ático?

—Tu padre, que acaba de pedirme el divorcio y decirme que me engañó al firmar unos documentos y ahora él es el dueño por completo de Wexler —le revelo a mi hijo sin medir mis palabras, alterada y furiosa.

Logan me mira de una forma intensa, serio, en tensión.

—¿Quieres divorciarte? —le pregunta nuestro hijo a Logan con sorpresa.

—Cole… —susurra Logan cerrando los ojos.

—¿Y no has podido esperar para decirle esto? Mira cómo está mamá de alterada —le reprocha.

—La doctora dijo hoy que estaba bien —se escuda.

—Y no has perdido el tiempo —le espeta Cole, enfrentándolo.

—Esto es un tema entre tu madre y yo —le indica con una tensa delicadeza.

—No te atrevas a excluirme de esto. Mi madre es todo para mí. Y quién le hace daño se convierte en mi enemigo —dice de frente.

—Recuerda la conversación que tuvimos, Cole —murmura Logan y mi hijo se queda en silencio.

—No te entiendo —susurra mirándolo con atención.

Logan solo asiente y percibo que me falta cierta información que ellos manejan.

—Mamá, ven a dormir conmigo. Creo que ambos estáis un poco alterados y necesitáis descansar —propone Cole.

Mi hijo me coge de la mano y comienza a sacarme de la habitación.

Logan y yo nos miramos en un tenso silencio.

Me marcho con Cole y duermo abrazada a él mientras no dejo de repetir en voz alta por qué Logan me ha hecho esto.

Puedo entender que le cueste perdonarme, pero de ahí a pedirme el divorcio…

También puedo llegar a entender que quiera alejarme de la empresa y cargue con todo, él es así y haría lo que fuese por proteger a su familia, pero de ahí a echarme de su lado esperando a su hijo…