Un acuerdo con el diablo Capítulo 29 #2
67%

Capítulo 29 #2

—Helena, entre Kevin y tú le lleváis todo a Logan, sois sus asistentes personales.

Además, estás liada con Kevin —le recuerdo, me lo confesó la última vez que nos vimos—.

Si mi marido sigue teniendo algo con esa modelo seguro que lo sabéis.

Logan lleva muy raro toda la semana. Ausente de Wexler, y hoy lo encuentro con esa mujer.

—¿Estás dudando de él? —pregunta con sorpresa.

—Por favor, ¿qué quieres que piense si me oculta que se ve con esa modelo con la que estaba liado antes de aparecer de nuevo en su vida?

—Logan te ama.

—¿Y si sigue con Katie? —Todas las dudas del mundo me asaltan en estos momentos. Tengo un ataque de celos monumental. Si no fuese porque de verdad comencé a marearme hubiese ido hasta mi marido y le hubiese exigido explicaciones delante de esa mujer—. ¿De verdad no sabes nada?

—Maggie, háblalo con Logan. No te los has encontrado en la cama. Solo estaban comiendo juntos.

—Me voy a casa, no me encuentro nada bien.

—Te acompaño. Llamaré a Kevin y le diré que me tomo la tarde libre.

Helena me lleva al ático de Logan, me ayuda recostarme en la cama y me trae una infusión.

Pasadas unas horas ya estoy mejor y animo a mi amiga para que se marche. No quiero que Logan la encuentre en casa cuando llegue y mucho menos sepa que me sentí mareada.

Cuando mi marido regresa casi a las diez de la noche estoy metida en la cama. Cuando va a darme un beso en los labios aparto el rostro, le indico que estoy un poco resfriada y le pido que duerma en la otra habitación para no pegarle mi constipado.

—Cuidaré de ti toda la noche. No me voy a ir a ningún lado —dice de forma tajante.

—Por favor, déjame sola —le suplico de forma seca.

—¿Te pasa algo? —inquiere, extrañado.

—No. Solo que cuando no me encuentro bien me gusta estar sola. No necesito a nadie que cuide de mí. Recuerda que estudié medicina —le indico.

—Te pasa algo más. Te conozco. No me has llamado en todo el día ni has respondido a mis mensajes de esta tarde.

—No me encontraba bien.

—¿De verdad que es todo? —insiste.

—Sí. Vete y déjame descansar. Mañana estaré mejor. Solo necesito que no me molestes.

Logan se acerca, me besa la frente y susurra:

—Está bien. Te quiero.

Sale de la habitación en silencio y yo me echo a llorar por las mil dudas que me atacan sobre ese te quiero que acaba de pronunciar. También lloro por no haber tenido el valor de enfrentarlo y preguntarle qué hacía comiendo con Katie.

Paso una noche en la que no pego ojo. Cuando Logan entra en la habitación me hago la dormida, pero me despierta entre besos y me pregunta cómo he estado.

—He dormido poco. No iré hoy a trabajar.

—Yo me encargo de todo. Descansa, mi amor —Logan se marcha y de nuevo me quedo llorando.

Helena viene a verme antes de ir a trabajar y cuando me ve tan rota me regaña por no enfrentar la realidad, pero es que tengo tanto miedo a que lo que tengo con Logan se rompa…

Mi amiga se marcha al trabajo y a la hora del almuerzo me sorprendo cuando estoy en el salón con la televisión de fondo y Logan aparece por casa. Su semblante es serio. Me mira de una forma distante y se sienta a mi lado en silencio.

—¿Qué pasa? —pregunto con sorpresa y miedo a la vez.

—Dímelo tú, en vez de huir de tu marido y echarme de nuestra habitación.

—No sé a qué te refieres.

—Ah, ¿no? Pensé que podíamos hablar todo entre nosotros, que nos teníamos confianza.

—Lo miro en silencio—. ¿Me tengo que enterar de lo que le pasa a mi mujer por mi asistente?

¿De que ayer fue a verme, salió a comer con su amiga y haber tenido que amenazar a esta con despedirla para que me cuente qué le pasa a mi esposa conmigo? —expone de forma distante y fría.

—¿Qué has hecho?, ¡¿qué?! —inquiero con sorpresa.

—Estaba seguro de que tu actitud de anoche no era por un resfriado. Decidí darte tiempo, pero hoy Kevin me dijo que ayer estuviste por mi despacho, te fuiste con Helena a comer, tu amiga no fue a trabajar por la tarde y esta mañana ha llegado con retraso y resulta que es porque estaba contigo.

Logan se queda en silencio y deduzco que Helena le ha contado que lo vimos en el restaurante.

—Si ya lo sabes, puedes decirme qué hacías en ese lugar, en un reservado con tu examante —le espeto de golpe.

—Estoy esperando que mi mujer me lo pregunte.

—Si no me lo has contado es porque igual algo tienes que ocultar —contraataco.

—Maggie. Llevo una semana de locos. Esto es lo último que necesito.

—No te preocupes, puedo volver a mi ático —digo de malas formas y comienzo a levantarme del sofá.

Logan me agarra con fuerza de la mano, impide que me vaya. Lo observo cerrar los ojos y tomar una bocanada de aire.

—Katie me llamó para pedirme ayuda. Todo entre ella y yo terminó en el mismo momento en el que apareciste.

En mi mente solo había una mujer y tenía todas las intenciones de que volvieses a ser mía —aclara y lo miro con sorpresa.

Pensé que la había dejado después, cuando decidimos fingir que nos amábamos por la amenaza de Callaham—.

Katie tiene una hermana con dieciséis años.

Le diagnosticaron un cáncer y yo le pagaba el tratamiento.

Hace días me enteré de que había empeorado y fui yo quién le ofrecí más dinero para que siguiese su recuperación.

Solo quedamos para darle el cheque y que me contase cómo estaba su hermana.

Ella me propuso comer juntos —explica—. ¿De verdad pensaste que seguía teniendo algo con Katie?

—pregunta con decepción reflejada en sus ojos grises.

—¡¿Qué quieres que pensase?! ¿Tú qué hubieses pensado? —susurro. Se hace un silencio entre los dos.

—Yo directamente hubiese matado a ese hombre —revela con una media sonrisa—. Maggie, en mi vida no existe otra mujer. Tú eres todo lo que deseo —confiesa levantándose y colocándose a mi altura. Me agarra con fuerza por la cintura.

—Has estado muy raro y ausente esta semana —justifico mi actitud.

—Porque he tenido que cerrar algunos negocios en mi empresa y porque estaba inmerso en una sorpresa para mi mujer —revela con un brillo especial en sus ojos.

—Lo siento. Debí hablarlo contigo, pero igual debes celebrar que tu esposa sea más pacífica y no cogiese a esa mujer por los pelos y montase un numerito en el restaurante.

Logan suelta una carcajada.

—Soy muy afortunado de la mujer que tengo. Ella controla mucho más que yo sus impulsos, estoy seguro. Te amo, Maggie.

—Y yo.

Logan se apodera de mis labios, nos besamos y siento que todo vuelve a estar bien entre nosotros.

—Es muy generoso por tu parte lo que haces por la hermana de Katie. Debiste contármelo.

—Estaba inmerso en otros asuntos. Como comprar un terreno y reunirme con arquitectos para diseñar la casa de nuestros sueños —revela—. Quería llevarte al lugar la semana que viene y presentarte los planos con varios diseños y que escogieses uno.

—¡¿Qué?! —inquiero con sorpresa.

—Quiero una casa con jardín, zona exterior. Que sea nuestro y empecemos a formar una familia en él.

Me abrazo a mi marido y lo beso.

—Gracias. Me encanta. Te amo.

—No vuelvas a dudar nunca más de este hombre que te ama más que a su vida —me reprende.

—No lo haré. Te lo juro.

—Bien, y ahora vas a tener que hacer méritos para que te perdone por haberme echado anoche de nuestra habitación.

—Igual puedo convencerte de que subamos y te tomes el resto del día libre.

—No puedo, tengo dos reuniones importantes.

Y recuerda que esta noche cumplimos con otro encargo de Callaham.

Estoy hasta los cojones de las exigencias de ese tío.

Te juro que si me domino es porque tú estás en medio de todo y sé que cómo me amenace contigo seré yo quien le meta una bala en la cabeza.

—Malcolm se está reuniendo con la DEA y el FBI para atraparlos a todos. Ya les ha presentado las pruebas de la inocencia de mi madre y en breve trazarán un plan para que todos caigan y podamos deshacernos de Wexler para siempre sin que nos impliquen y tomen represalias contra nosotros en un futuro.

—No veo la hora. —Logan me abraza, me besa y antes de irse me indica—: Sorpréndeme esta noche, esposa mía.

Cuando me quedo a solas sonrío y ya sé cómo lo voy a sorprender.

Subo a nuestro cuarto hago una maleta con cosas de ambos y sé que este plan le va a encantar.

Vamos a pasar el fin de semana en Los Hamptons, en la que era mi casa y Logan compró.

Desde que me dijo que se había convertido en su nuevo dueño he querido ir.

Allí empezó todo entre nosotros. Nos dimos el primer beso, hicimos el amor por primera vez y necesito que esa casa sea testigo de que el tiempo no ha podido con este gran amor.