Un acuerdo con el diablo
—¡¿Por qué has hecho eso?! —bramo enfadada cuando Logan y yo nos quedamos a solas en la sala de juntas. Tras Callaham abandonarla les dirigió tal mirada seria a Hunter y John que estos entendieron que se tenían que retirar de inmediato sin rechistar.
Sigo quedándome asombrada con el poder que tiene Logan con solo mirar a alguien.
Cómo se ha enfrentado a Callaham me ha dejado sin palabras. Ha sido tal la valentía y la decisión que por un pequeño instante me ha hecho sentir cierto orgullo porque le importase algo al defenderme como lo hizo.
—¿Salvarte la vida? —pregunta con tensión en la mandíbula.
Mirándome con cierta furia controlada en sus ojos—.
Si no le llego a decir que eres mi mujer estarías muerta, Maggie.
No sabes quién es ese hombre y cómo trabaja, sobre todo, sus pocos escrúpulos y las reglas de este mundo.
¡¿En qué estabas pensando?! —me reprende, muy enfadado—.
No puedes terminar con los negocios ilegales de tu padre de un plumazo.
¿Qué ibas a hacer? ¿Le dices al mayor traficante de armas de Nueva York que ya no vamos a hacer negocios con él y que se vaya sin más? ¡No sabes nada de este mundo!
—Por lo visto tú sí —le espeto con rabia.
—Ahora estás bajo mi protección y yo te diré cómo nos vamos a encargar de esto, porque estamos metidos juntos hasta el cuello y creo que ninguno de los dos quiere terminar en la cárcel ni muerto con una bala en la cabeza como te amenazó Callaham —me ordena de forma tajante.
—Ah, no. A mí no me hables como si fuese de tu propiedad —lo paro en seco, encarándolo.
—Eres mía, Maggie. Mi mujer —susurra con cierto toque rudo y peligroso. Frío como el hielo.
—¡¿Qué dices?! Nos divorciamos hace años —le recuerdo.
—Tú firmaste esos papeles, yo no lo hice nunca —revela con pasmosa calma—. Seguimos casados —anuncia y siento que mi mundo se viene abajo. Mis piernas flaquean y necesito sentarme de inmediato. Percibo la boca seca y las palabras se atascan en la garganta.
—No —susurro con los ojos muy abiertos, negando con la cabeza.
—Tu padre me obligó de muchas formas a firmar esos documentos, pero no lo hice. Yo no renuncié tan fácil a ti como tú lo hiciste a mí —me espeta y lo siento como un claro reproche.
—¿Seguimos casados? —pregunto con voz queda, sin poder creerlo.
—Me temo que sí. Te declararon muerta y pasé a ser viudo, pero estás aquí, muy viva. Y eres mi mujer legalmente te guste o no.
—¡No puede ser! —susurro negándolo.
—Puedes consultar tu estado civil cuando lo desees. Nunca se produjo un divorcio entre nosotros. En todos estos años, jamás has dejado de ser mi esposa.
—¿Y me lo dices ahora? Hace varias semanas que regresé —le reprocho, enfadada—. ¿Me vas a decir que lo has recordado en este preciso momento?
—He intentado decírtelo en un par de ocasiones, pero no es que hayamos hablado mucho de temas personales.
—Pues divorciémonos —planteo de golpe.
—No creo que sea el momento —ladra, enfadado.
—Tampoco creo que a tu novia le haga mucha gracia esta situación —le espeto con rabia.
—Katie es lo que menos me importa ahora, créeme —manifiesta, despreocupado, caminando como un león enjaulado por la sala de juntas—.
¿No te das cuenta? Callaham te respetará porque eres mi mujer.
En el momento que dejes de serlo tu vida no valdrá nada.
Y te aseguro que no es el único de esa clase con el que trataba tu padre.
Ahora tendré que encargarme de los negocios sucios y de salvarte la vida —brama fuera de sí, revolviéndose el pelo.
—Tú sabias de los negocios sucios de mi padre desde hace años y te metiste en esto comprando parte de su empresa —le recuerdo—. Eres como él, mira cómo has sabido cómo comportarte delante de Callaham —susurro con desprecio mirándolo de arriba abajo, no lo reconozco.
Logan da dos zancadas, se coloca delante de mí, me levanta del asiento de golpe por los brazos y me espeta:
—No te atrevas nunca más a compararme con tu padre.
Yo solo compré esta empresa para destruirlo y que sus socios se encargasen de él —revela de golpe—.
Planeé durante años mi venganza contra Harrison Wexler, pero con su muerte y tu aparición lo habéis complicado todo, hasta el punto de que mis propios planes se han vuelto en mi contra.
Ahora tendré que hacer negocios con esas personas y ensuciarme.
Y tú seguirás siendo mi mujer —me ordena, serio.
Muevo de nuevo la cabeza con un gesto negativo, pero él insiste—: Nadie le miente a Callaham.
Confiará en nosotros porque estamos casados y es el papel que nos toca representar.
Te has encarado a él como una completa inexperta y estas son las consecuencias —me advierte—, ahora asúmelas.
—¿Pero piensas seguir haciendo negocios de esa clase? —inquiero con sorpresa.
—No me queda más remedio. Hoy la has cagado al enfrentarte a Callaham de esa forma. Yo tenía otros planes.
—¿Y cómo lo iba a saber si no me los cuentas? —le espeto, furiosa—. ¿Dónde estabas cuando empecé sola la reunión con ese hombre? —le reprocho.
—Me surgió un imprevisto —dice, pero sé que me está mintiendo. Seguro se quedó dormido en la cama con su novia.
—¿Y qué pretendes ahora? —pregunto, descolocada y nerviosa. No termino de asimilar que sigamos casados.
—Habrá que continuar tratando con las personas que hacían negocios sucios con tu padre hasta que encontremos la forma de librarnos de ellos sin que nos maten —revela.
—¿De verdad piensas acabar con ellos? —inquiero con duda mientras lo miro a los ojos.
—Maggie, hice mi fortuna trabajando mucho, de forma honrada. Tengo mucho más dinero del que voy a necesitar de aquí a que me muera. ¿De verdad crees que necesito meterme en esto para terminar en la cárcel?
—Vale, podemos trabajar juntos para acabar con ellos.
—¿Por qué volviste? —me pregunta, serio, con la mandíbula tensa. Dirigiéndome una mirada de desconfianza.
—Yo también quería vengarme de mi padre. Regresé para acabar con su empresa. Era su vida, por lo que luchó siempre y lo más importante para él.
Logan suspira sin retirar sus manos de mis brazos.
—Pues por paradójico que parezca, ahora los dos vamos a tener que remar en el mismo sentido porque estamos metidos en esto de lleno y podemos terminar muy mal si no hacemos las cosas bien.
—¿Qué sugieres? —inquiero mirándolo con atención y desconfianza. Logan tenía mucha más información de la empresa de mi padre de la que ha mostrado en estas semanas en las que nos hemos reunido y esto me hace sospechar de él.
—Vamos a hacer público que eres mi mujer, que lo sepa todo el mundo —dice de golpe—.
Eso te protegerá de cara a gente como Callaham.
Si bien no he hecho negocios con él ni hombres de su calaña, nos conocemos y nos respetamos.
No quiero que nadie pueda pensar, como te planteó ya Callaham, sacarte de la ecuación.
Otra opción es que te vayas por dónde has venido y yo me encargue de resolver todo esto solo.
Si tu padre con sus contactos no te encontró en estos años, supongo que no lo hará nadie más —refleja con cierto tono amargo.
—No me voy a ir —manifiesto de inmediato, con al mentón alzado, controlando que no me tiemble.
—De acuerdo. Entonces ¿Preparada para ser mi mujer? —inquiere en un tono firme que no admite discusión.
—¿A qué te refieres? —pregunto con cierto temor.
—Que de ahora en adelante seremos un matrimonio de cara a los demás. Viviremos juntos, trabajaremos juntos y nos mostraremos en público como una pareja feliz y enamorada —expone con calma.
—Estás loco —susurro—. ¿Vivir juntos? —lo miro con desconcierto.
—Por supuesto. Esta farsa tiene que llegar hasta el final. Solo te estoy salvando la vida y espero que me lo agradezcas.
—¡¿Agradecértelo?!
Logan me toma con fuerza por la cintura, me pega a su cuerpo y se apodera de mis labios de una forma voraz.
Invade mi boca, me obliga a abrirla, me introduce la lengua y me besa haciéndome estremecer de pies a cabeza.
Hace dieciocho años que soñaba con este beso.
Desde que lo volví a ver me he dormido todas las noches intentando recordar su sabor.
Ahora experimento que es mucho mejor de lo que recordaba.
Le correspondo al beso, tiemblo contra su pecho y gimo de forma involuntaria sobre sus labios.
Unos toques en la puerta hacen que nos separemos de inmediato, intentemos normalizar nuestras respiraciones agitadas y hacer como que no ha pasado nada entre nosotros cuando en realidad ha pasado todo.
Malcolm me mira serio y preocupado. Conozco su expresión y sé que John ha debido ponerlo al tanto de lo sucedido con Callaham en la sala de juntas.
—Todo está bien, Malcolm. Logan y yo podremos con los asuntos de esta empresa —intento tranquilizarlo antes de que diga nada. Ya le explicaré todo cuando Logan no esté presente.
Malcolm y Logan se miran en un tenso silencio.
—Te espero esta noche en mi casa con tus maletas, una esposa debe convivir con su marido —dice Logan, pero lo siento como una orden, mirándome directamente a los ojos. Pasa por mi lado sin siquiera saludar a Malcolm y se marcha con ese porte suyo que arrasa allá por donde va.
—¿Qué ha pasado? ¿Por qué dice eso? —pregunta Malcolm, preocupado.
Me derrumbo en el sillón más cercano, llevo las manos a mi cara, me permito llorar y le cuento todo lo que ha sucedido, excepto el beso que nos hemos dado, el cual dudo no haya visto, pero ambos preferimos no hablar de ello.
—¿Le piensas contar la verdad? —pregunta tras relatarle todo.
—No. Logan seguirá siendo mi marido ante la ley, pero ya no somos esas personas que se casaron enamoradas y no tenían secretos entre ellos. Cuando todo acabe cada uno continuará con su vida. Esto es solo un acuerdo con el diablo. Cada cual tenemos nuestros propios intereses.
—Maggie, todo se ha complicado demasiado —murmura con pesar.
—Lo sé, pero ya no hay marcha atrás. Le juré a mi madre que la liberaría y encontraría esas pruebas de su inocencia y lo haré.
Lleva demasiados años escondida y con miedo pese a que tenga una identidad falsa y todo el mundo la crea muerta.
Ya no sería seguro que yo volviese a su lado sin estas pruebas.
Ya todos saben que he regresado y pueden seguirme.
—Logan no es una persona fácil —me advierte—. No es tonto.
—También lo sé, tendré que lidiar con ello y tener mucho cuidado.
—¿Vas a ir a vivir con él? —pregunta con cautela.
—Me lo ha exigido, y creo que ambos sabemos que no es un hombre que se retracte de sus palabras, pero intentaré convencerlo de llevar esta farsa cada uno por nuestro lado.
—Me preocupa cómo te pueda afectar —susurra, preocupado.
—Podré con ello. Solo es un acuerdo. Cuando todo termine nos divorciaremos y él volverá a su vida. Pensándolo bien, lo necesito para llevar a cabo mis planes —admito, resignada.
—Me tienes de tu lado y estoy ahí para todo.
Malcolm me abraza y me refugio en él. Lo miro y me alegro de tenerlo de mi parte. En estos años ha sido como un padre para mí y lo quiero muchísimo, y sé que él me cuida y me protege como si fuese su hija.
No vuelvo a ver a Logan más por la empresa ni tengo noticias suyas por el resto del día.
Regreso a mi casa, Owen se da cuenta de inmediato de mi estado, me derrumbo y le cuento que Logan y yo seguimos casados. Cuando observo una sonrisa en sus labios le pregunto con sorpresa:
—¿Qué pasa?
—Siempre admiré a Logan Kessler, pero en estos momentos, lo hago mucho más al saber que desafió a tu padre y no firmó esos papeles de divorcio.
Me consta que llegó a torturarlo para que lo hiciese, pero Logan escapó.
Siempre pensé que consiguió su firma —revela y lo miro con el corazón acelerado, desconocía todo lo que relata.
—¡¿Qué le hizo?! —pregunto con terror—. ¿Por qué no me lo dijiste nunca? —le reprocho con lágrimas en los ojos.
—Solo escuché una conversación de dos matones de tu padre en la cocina. Decían que Kessler era un tío duro y resistente, que debería estar muerto con la que le habían dado. Tu padre los despidió cuando Logan escapó del sótano dónde lo tenían encerrado. Y nunca más se supo nada de tu marido.
Me abrazo a Owen con dolor y lloro. Odio mucho más a mi padre y lamento todo lo que pasó Logan por enamorarse de mí.