Capítulo 19
Toma de decisiones
Tras la entrega de las becas —de la cual me encargo yo, porque hemos decidido que, al llevar el apellido Wexler como la fundación, es lo idóneo—, Hunter presenta a Logan Kessler ante los medios como el nuevo socio y propietario del cincuenta por ciento del grupo empresarial.
Nos piden que posemos juntos, y estar al lado de Logan mientras la prensa nos exige que sonriamos me hace pensar en el día que nos casamos.
Aunque la situación es muy diferente, y aquí estamos tan rígidos que nos animan a juntarnos más, el día de nuestra boda nos pedían que nos separásemos, —porque no podíamos dejar de besarnos—, para poder tomar una buena fotografía.
Me tenso cuando siento que la mano de Logan se ciñe alrededor de mi cintura.
Mi corazón se acelera y trato de dominar el temblor de mis piernas.
Me obligo a pensar que el hombre que está a mi lado ya no es la persona de la que me enamoré años atrás, que todo entre nosotros es muy diferente y jamás volveremos a ser el Logan y la Maggie del pasado.
Han ocurrido demasiadas cosas en nuestras vidas que no nos perdonaríamos.
—Relájate, Maggie —susurra Logan en mi oído—, o la prensa hablará mañana de tu incomodidad y comenzarán a especular que no nos llevamos bien.
Sonríe y mírame como si te gustase tu nuevo socio.
—Lo miro y al ver sus ojos me doy cuenta de que no es una broma, este Logan da órdenes y se cree que tiene el mundo a sus pies.
—Te has vuelto un completo arrogante. El dinero te ha cambiado —le contesto al mismo tiempo que sonrío y comenzamos a bajar unas pequeñas escalinatas para salir del foco de atención de la prensa presente.
Intento alejarme de Logan, pero lo siento pegado a mi espalda.
—No te confundas, me cambiaste tú —revela a modo de susurro, como un reproche, y siento dolor en sus palabras pese a que no lo miro a los ojos.
—No quiero hablar del pasado. Somos socios y tenemos que sacar una empresa adelante. Fin del asunto —le dejo claro girándome y encarándolo. Me digo que no voy a achicarme ante él, todo lo contrario. Pienso plantarle cara y desafiarlo en cada decisión.
—Nos quedan unas duras semanas por delante, de intensas negociaciones y toma de directrices, para reconducir la empresa y no pierda todos los millones que he invertido en ella —comenta como si no fuese capaz de soportarlo.
—Estoy preparada.
—Me encantará verte en acción —susurra con una media sonrisa al mismo tiempo que siento que se está burlando de mí—.
Buenas noches, Maggie. Nos vemos mañana temprano —se despide, se gira y lo observo salir con paso seguro sin mirar a nadie más.
Desde luego que es un hombre que salta a la vista que hace lo que se le antoja sin contar con nadie.
Se ha marchado dejándome sola a mitad de la noche.
Regreso a casa, Owen me espera despierto y le agradezco que me tenga un te caliente mientras charlamos cómo me ha ido la noche con Logan.
A la mañana siguiente regreso a la empresa muy temprano y al poco de llegar me sorprende cuando Logan aparece en mi despacho y me comunica que tendremos que compartirlo hasta que tengan listo el que él ocupará.
Intento protestar, pero no me deja, de inmediato me convence alegando que tenemos que tomar todas las decisiones juntos y ponernos de acuerdo en muchas cosas.
Hunter y Vivian pasan toda la mañana reunidos con nosotros, aportando datos y visiones de cómo abordar ciertos temas, ambos llevaban trabajando para mi padre muchos años y conocían bien el funcionamiento del grupo Wexler.
Mi prioridad en todo esto es encontrar cómo Harrison Wexler lavaba el dinero que obtenía de sus actividades ilícitas.
Una vez que descubra esto podré llegar hasta la inocencia de mi madre y hacerla una mujer libre que pueda regresar a su país algún día sin permanecer para siempre con otro nombre en Qatar.
Me sorprende comprobar lo meticuloso que es Logan concentrado en el trabajo, cómo tiene todo estudiado y sabe muy bien qué pasos tomar de una forma firme.
Cuando lo observo sacar unas gafas para leer unos documentos me quedo mirándolo con sorpresa, él levanta un poco la vista, me mira con atención, consciente de que lo observo, y susurra:
—La edad.
Le dedico una sonrisa tímida por haberme pillado, bajo la vista y sigo leyendo los documentos que tengo delante.
Son casi las tres de la tarde cuando Logan propone que nos tomemos un descanso y salgamos a comer. Acepto porque incluye en la invitación a Hunter y a Vivian y lo considero una reunión de trabajo.
Mientras esperamos que nos sirvan en el restaurante, un lugar cercano a la empresa, Logan pregunta con aire despreocupado:
—¿Dónde están hoy tus inseparables Malcolm y John? —incluye a este último por disimular, creo.
—Haciendo gestiones fuera.
—He averiguado que los has incluido como plantilla en la empresa a tu llegada y no me lo has consultado. A partir de ahora esto tienes que tratarlo conmigo —me indica, serio, a modo de orden—. Y, por supuesto, debo de ser conocedor de las gestiones que lleven a cabo —añade.
Lo miro con los dientes apretados y taladrándolo con la mirada por hacerme esto aquí delante de Hunter y Vivian en medio de una comida. Ellos beben de sus copas para tratar de solapar su incomodidad.
Cuando regresamos al despacho de mi padre le pido de forma educada a Hunter y Vivian que nos dejen a solas a Logan y a mí.
—¡¿A ti qué es lo que te pasa con John y Malcolm?! —le reprocho, enfadada.
—No me gusta que manejes nada de esta empresa a mis espaldas —dice de forma abierta.
—No sé qué intenciones tenías cuando compraste estas acciones, hace años que no sé nada de los negocios de mi padre, pero creo que no habrás olvidado que tiempo atrás descubrimos que no tenía asuntos legales, que era un hombre peligroso.
—¿Y tú por qué has vuelto? —pregunta mirándome con una oscuridad peligrosa en sus ojos. Algo que me hace temblar.
—Era su heredera —susurro intentando que aprecie un tono controlado en mi voz.
—Durante años has sobrevivido sin el dinero de tu padre, ¿por qué ahora? —insiste acercándose a mí mientras me mira con desconfianza.
—No quiero seguir adelante con nada de este grupo de empresas que sea ilegal —manifiesto de golpe.
Logan se queda en silencio, se pasea por el despacho y luego dice:
—Soy un hombre de negocios intachable que ha conseguido todo lo que tiene de forma limpia. ¿Piensas que iba a meterme en las empresas de tu padre para volverme alguien como él? —me espeta.
—No sé qué haces aquí. Que comprases esas acciones me desconcierta por completo.
—Ya te lo he dicho, era un buen negocio que me iba a dejar mucho dinero.
—Si descubro algo ilegal en esta empresa lo denunciaré, sin importarme que vayas en ello —le advierto, firme y segura.
—Estoy tan recién llegado como tú —susurra—. Estamos juntos en este barco, Maggie. Así lo ha querido el destino. No lo olvides.
—Pues averigüemos si mi padre continuaba con sus negocios ilegales y terminemos con esto antes de que nos veamos metidos en ello y tengamos problemas con la justicia.
—Yo solo quiero las acciones de esta empresa como un medio para hacerme más rico, ¿cuál es tu propósito, Maggie?
—inquiere con interés—. Has dejado tu vida donde fuese que la tuvieses, donde, al parecer, eras muy feliz porque no he escuchado que estuvieses secuestrada ni nada por el estilo, y has regresado tras tantos años, ¿para qué? —insiste usando un tono neutro.
—Era la hora de volver —revelo con indiferencia.
—¿Dieciocho años después? —inquiere con una carcajada amarga. Sé que no me cree—. Debes de tener un motivo de peso.
—Sí —afirmo sin aclarar nada más—. Preguntemos a Hunter claramente sobre los asuntos ilegales de mi padre. En estos días que llevo en la empresa no he encontrado nada. ¿Tú sabes algo? —inquiero de frente, cambiando de tema.
—¿Crees que si lo supiese con certeza me hubiese metido aquí?
—No lo sé. Ya no te conozco, Logan Kessler —susurro con dolor y desconfianza.
—El sentimiento es el mismo, Maggie Wexler —replica con cierto rencor.
—Al menos intentemos ser buenos socios. Creo que ambos tenemos los mismos objetivos, recuperar esta empresa, venderla por mucho más de lo que vale en estos momentos y largarnos sin más —manifiesto con desprecio.
—¿Piensas volver a irte? —inquiere, alarmado.
—Llevo demasiados años lejos de Nueva York, no creo que este sea ya mi sitio.
—Restablecer esta empresa para venderla y obtener buenos beneficios nos llevará unos largos meses.
—Cuento con ello.
—Bien, pues pongámonos a trabajar sin tiempo que perder.
Los días siguientes trabajando codo con codo con Logan y el resto del equipo de la compañía descubro, al menos, que sigue siendo un hombre justo. No deja de sorprenderme en su nueva forma de ser; autoritario, arrogante y frío, pero reconozco que es muy bueno en lo que hace.
Hoy tenemos una reunión con unas personas a las que no conozco, Hunter me pone al tanto de que hace años que mi padre trabaja con ellos, son una empresa de transporte que utilizan nuestras dependencias en el puerto para descargar sus mercancías con bastante regularidad.
Logan lleva ausente buena parte de la mañana, algo muy raro en él porque en esta semana que hemos trabajado sin parar no ha llegado ni un solo día tarde.
Cuando Hunter me indica que nos esperan en la sala de juntas siento la necesidad de que Logan esté a mi lado para tratar este tema.
Vivian me ha advertido de que el señor Callaham no está acostumbrado a negociar con mujeres y que es alguien habituado a conseguir lo que quiere.
Entro en la sala de juntas acompañada de John y Hunter, me presentan al señor Callaham, este me indica que era amigo de mi padre y que juntos hicieron grandes negocios.
Manifiesta de forma segura y contundente que está aquí para continuar haciéndolos conmigo y con Logan ahora a la cabeza de esta empresa.
—Hace casi un mes que tengo una mercancía retenida en El Caribe, esperando para entrar en Nueva York.
La muerte de tu padre me ha retrasado en los negocios y tengo detrás a personas que ya no pueden esperar más —comienza a decir seco y serio—.
Necesito que muevas los mismos hilos que Harrison para que todo salga bien —exige en forma de advertencia.
—¿A qué se refiere? —pregunto con desconcierto.
—Vamos, eres su hija y te has colocado al frente de este gran imperio. No me digas que no sabes de qué va mi visita —manifiesta un poco enfadado—. Mira, no estoy para perder mi tiempo. ¿Dónde está Kessler? Quiero tratar esto con él —le indica a Hunter ignorándome por completo.
—Ya debería estar aquí —responde algo incómodo y me mira.
—Bien, porque seguimos tal y como cuando vivía Harrison o todos vamos a perder mucho —amenaza mirándome de forma distante.
—De ahora en adelante las cosas van a cambiar, ahora somos Logan y yo las personas que están al frente de Wexler —encaro a Callaham con valentía—, y tendrá que aceptar nuestras condiciones.
—Mira —alza la voz, perdiendo la paciencia y el respeto hacia mí, se coloca de pie, perdiendo la compostura—, no estoy para que me toques los cojones. Necesito que la mercancía entre ya. Arréglalo todo, rápido, o lo vas a lamentar —ordena como si yo tuviese una barita mágica.
Hunter se acerca a mi oído y susurra:
—Maggie, el señor Callaham introduce armas ilegales en el país. No juegues con él —me advierte.
Miro a Hunter con sorpresa. ¿Cómo puede decirme esto ahora? Me tomo unos segundos, pienso con rapidez y le expongo:
—Siento comunicarle que esas actividades ilícitas terminaron con la muerte de mi padre. Ahora esta empresa tiene otros objetivos. —No estoy para mezclarme con narcotraficantes, he regresado para terminar con todo esto, no para continuar los pasos de mi padre.
Callaham da un sonoro golpe en la mesa, sobresaltándome, y dice alzando la voz:
—O lo arreglas todo o te meto una puta bala en la cabeza.
No eres nadie. A tu padre se le respetaba en este mundo, pero tú solo eres una recién llegada que puedo quitar de en medio en unas horas y poner en tu lugar a quién a mí me interese.
¿Me entiendes, bonita? No tienes quién te respalde —vocifera mientras lo miro con verdadero terror.
No esperaba una amenaza de muerte de un hombre con un traje caro, reloj de marca y buena apariencia.
—¡No te atrevas a amenazarla, Callaham! —grita Logan entrando en la sala como un rayo y plantándole cara.
—¿Y quién me lo va a impedir? ¿Tú? No es nadie, Kessler.
No sabe nada de este mundo y que desaparezca de esta empresa sería lo más sensato antes de que dé problemas —le expone como si yo no estuviese presente.
Me pregunto si trata de convencerlo para que Logan esté de acuerdo en que matarme sería lo mejor.
Mis piernas tiemblan y un nudo en mi garganta se ha instalado tan fuerte que apenas me deja pasar el aire.
—A Maggie se le respeta porque es mi mujer —brama Logan—. ¿Entendido? —Lo encara de cerca—. La tocas y eres hombre muerto. Te lo juro, Callaham. —Lo mira con los ojos ardiendo de furia mientras yo me estremezco ante sus palabras.
—Tu mujer —susurra con una amarga carcajada—. ¿Te has casado con ella? —pregunta con sorpresa mostrando una sonrisa diabólica.
—¿Cómo crees que me vendió Harrison el cincuenta por ciento de su empresa? Porque era su yerno. Sabes que jamás hubiese depositado tantas acciones que le quitasen el completo control del grupo Wexler en nadie —le espeta dirigiéndole una mirada furiosa.
Observo cómo Callaham mira serio a Logan. Es un verdadero enfrentamiento entre dos titanes. Debo de reconocer que no venía preparada para esto.
—Bien, entonces controla a tu mujer —le advierte señalándome con el dedo—, y explícale la conveniencia de seguir operando conmigo.
Logan asiente al mismo tiempo que toma una bocanada de aire profunda para relajarse. Me mira perforándome con sus intensos ojos grises. Creo que tiene más ganas de matarme que Callaham.
—No vuelvas a faltarle el respeto —le exige con valentía—. Arreglaré lo tuyo. Dame tres días —le solicita con el mentón alto.
—No espero menos de ti, Kessler. —Callaham le extiende la mano y Logan se la estrecha ante mi perpleja mirada.
Callaham pasa por mi lado, me mira y dice:
—Hasta la próxima, señora Kessler.
Tiemblo al escuchar que me llama así y recuerdo que por un breve periodo de tiempo fui la señora Kessler hasta que me divorcié.