Mi nueva vida
Hace tres días que descubrí quién es realmente mi padre por una conversación que escuché en su despacho mientras estaba escondida y luego, en mitad de la noche, leí documentación y abrí su ordenador, donde vi muchas más cosas.
Apenas tengo dieciocho años y demasiados aspectos se me escapan, pero que algunos de sus negocios no son legales y que participa en el tráfico de armas y drogas a través de sus empresas es una realidad que aún trato de asimilar.
Owen entra en mi cuarto, me trae la cena, llevo cinco días que apenas pruebo bocado ni salgo de mi habitación.
—Tienes que comer, Maggie —susurra mirándome con pena.
—Tengo ganas de morirme. Mi vida es una mierda —me quejo—. Creo que reunirme con mi madre sería lo más acertado. Sin Logan no quiero vivir.
—No digas eso. Eres muy joven. Tienes toda una vida por delante. Esto por lo que pasas solo es un bache.
—Mi padre me va a enviar a la universidad de Oxford. A miles de kilómetros. Y nos tendrá a Logan y a mí vigilados para que no estemos juntos. Lo odio con todas mis fuerzas.
—Míralo por el lado bueno, es la mejor universidad de medicina de Europa y estoy seguro de que harás nuevas amistades. Logan continuará sus estudios en Harvard, pasarán unos años, pero cuando terminéis vuestras carreras tendréis el futuro a vuestros pies —me anima.
—¿De verdad crees que mi padre lo permitiría?
—Harrison Wexler no es Dios.
—Lo siento así en estos momentos en los que maneja mi vida por completo.
—Maggie, ¿te gustaría desaparecer para siempre y no regresar nunca más ni que tu padre te pueda encontrar? —pregunta, serio, como si pudiese hacerlo realidad.
—Sería uno de mis deseos si apareciese el genio de la lámpara mágica —murmuro con desgana.
—Lo tienes delante —manifiesta, serio. Lo miro bien. Owen solo es un mayordomo que lleva algunos años sirviendo en nuestra casa—. Puedo llevarte a un lugar seguro en el que nadie, incluido tu padre, sepa nada de ti, nunca —expone—. Tu vida sería otra —me advierte—. Pero serías libre.
—¿Y Logan? —pregunto con energía, sintiendo que puede que nos quede una salida.
—Primero tienes que marcharte tú, que tu padre compruebe que Logan no ha tenido nada que ver y lo deje al margen, luego podemos llevarlo contigo si quieres.
—¿Podemos? —pregunto—. Owen, tú solo eres un sirviente. ¿Cómo vas a poder hacer todo eso? —inquiero con sorpresa—. Mi padre tiene mucho más poder.
—Maggie, llevo años cuidándote en esta casa. Desde que tu madre se marchó —me recuerda—. Muy pronto comprenderás todo. Solo necesito tu consentimiento para preparar tu huida para siempre.
Me quedo pensativa, varios minutos en silencio.
Miro a Owen y me pregunto si debo fiarme de él, pero no tengo nada mejor y desobedecer a mi padre y no volverlo a ver nunca es lo que más me apetece.
Desafiarlo y demostrarle que no puede controlarlo todo es mi gran reto, y pienso llevarlo a cabo, total, mi vida ya está rota por completo.
Tengo a Logan lejos y me han obligado a separarme de él.
—Quiero irme. No volver a ver a mi padre jamás —pronuncio de forma contundente.
—Deseo concedido —dice Owen de inmediato—. No puedes hablar de esto con nadie. Debes volar a Oxford y que tu padre crea que todo va bien, que te has olvidado de Logan y él ha ganado esta batalla. Una vez estés allí y Harrison confiado, desaparecerás para siempre.
—Owen, perdona que dude, pero… ¿tú cómo podrás hacer todo eso solo? —inquiero con miedo.
—Solo debes confiar en mí, Maggie. Sin preguntas, por favor. Cuando llegue la hora lo entenderás todo.
—Vale, pero te pido algo. Yo no puedo ponerme en contacto con Logan, hazlo tú y cuéntale todo este plan. Te lo ruego.
—A su debido tiempo se reunirá contigo. Solo debes de tener paciencia. Él también está incluido en este plan. Confía y no desesperes.
Lo miro pensativa y asiento. No tengo otra opción que esperar que todo su plan salga bien.
***
Un mes y medio después
Hace tres semanas que llegué a Oxford. Mi padre viajó conmigo para supervisar todo, estuvo una semana aquí y me dijo que volvería cuando comenzase el curso en un mes.
Me ha comprado un apartamento y como tarea para que me distraiga me ha dejado la orden de que lo decore.
Yo prefería quedarme en la residencia de la universidad, pero insistió en que así vendría a verme con frecuencia y se quedaría en esta casa de tres habitaciones.
Le he preguntado infinidad de veces por Logan, pero mi padre solo se limita a decirme que ha cumplido con nuestro acuerdo.
No sé nada de él desde el día que lo sacaron de mi casa a punta de pistola, apenas duermo ni como.
Vivo en una angustia completa. Owen no ha podido hablar con Logan, no sabe dónde buscarlo.
No tenía casa, vivía en la mía. Y al no tener familiares no tengo ni idea de a dónde haya ido.
Tampoco creo que le quede mucho dinero, toda nuestra boda se encargó de pagarla él, hasta mi vestido y mis cosas, insistió con lo que tenía ahorrado.
Jamás pensé que esta situación por la que pasamos fuese a suceder.
Cuando me despedí de Owen me indicó que debería de tener siempre una mochila lista con algunas de mis cosas para el día que me avisase. Desde que llegué a Oxford sueño con ese momento, que mi padre no sepa nunca más nada de mí y poder reunirme con Logan donde sea.
Recibo una llamada de un número privado en mi teléfono que no tardo en descolgar pensando que puede ser Logan, pero se trata de Owen.
—Maggie. Hoy será el día. Un hombre que no conoces va a sacarte de Oxford con una identidad falsa.
Solo debes llevar una mochila y una gorra como hablamos.
No le digas nada a nadie y confía siempre en él.
Llamará a la puerta de tu casa en dos horas.
Muy pronto estarás a salvo de tu padre para siempre y te reunirás con la persona que más quieres.
—Gracias, Owen —susurro, aterrada, pero necesito confiar.
Owen es un buen hombre y me está ofreciendo la posibilidad de librarme de mi padre.
En ocasiones he pensado en que, si un simple sirviente puede contra alguien tan poderoso como mi padre, porque él es influyente en Nueva York.
Espero que los contactos de Owen en el otro lado del océano sean más poderosos.
En todo este tiempo me está costando no hacerle preguntas, pero quiero confiar en que Logan esté aliado con él en todo esto.
—No volveremos a hablar más. Que todo te vaya muy bien. Vas a ser muy feliz, Maggie. Cuando llegues al destino tendrás la sorpresa más bonita de tu vida.
Corto la comunicación, me dejo caer en la cama sonriente y feliz confiando en que todo salga bien.
Exactamente dos horas después alguien llama a la puerta de mi casa, abro con miedo. Ya llevo una mochila negra colgada al hombro y una gorra negra en la mano.
—Vengo de parte de Owen. Nos vamos —anuncia el desconocido.
—¿Cómo se llama? —pregunto con miedo.
—Sin nombres. Solo sígueme. Saldré antes y luego cogerás el taxi que está en la puerta esperando.
Yo me montaré dos calles más adelante en un punto en el que no existen cámaras de seguridad por los alrededores.
Iremos hacia el aeropuerto, te entregaré un pasaporte con otro nombre y nos montaremos en un avión con destino a Qatar.
No me preguntes nada en el trayecto. Solo haz lo que te diga hasta que aterrice el avión.
—Vale —susurro con miedo.
—Te alegrarás de esto, Maggie.
—Eso espero.
—No lo dudes. Hoy tu vida va a cambiar para siempre.
Miro por última vez el apartamento y cierro la puerta para no volver nunca más.
Me monto en el taxi que me espera en la puerta, el coche para un par de calles más adelante recoge al hombre con el que he hablado antes y nos dirigimos al aeropuerto.
Hacemos todo el trayecto en silencio. Observo a la persona que llevo sentada a mi lado.
Debe de tener unos cuarenta y tantos años, es alto, fuerte y moreno. Tiene pintas de guardaespaldas.
En cuanto ponemos un pie en el aeropuerto nos dirigimos hacia nuestra puerta de embarque, apenas tenemos que esperar para montarnos en el avión con destino a Qatar.
Paso todas las horas que dura el vuelo pensando qué gran sorpresa voy a encontrar cuando aterrice, he estado tentada de entablar conversación con el hombre que llevo sentado al lado, pero como me dijo que no hablásemos nada durante el trayecto lo quiero respetar.
Logan ocupa todos mis pensamientos. Lo imagino esperándome en algún lugar, que Owen haya organizado todo esto con él sin decirme nada para que al fin podamos ser felices lejos de mi padre.
Nos bajamos del avión y el hombre que, por el momento desconozco su nombre, me indica que iremos hacia el parking a recoger el coche. Nos montamos, un gran todoterreno negro, y me explica:
—Nos dirigimos a una casa con unas vistas increíbles. Te gustará.
—¿Cómo se llama y quién es? —inquiero, impaciente. Ya estamos solos y lejos de cualquier peligro.
—Mi nombre es Malcolm —se presenta.
—Y es americano —le indico. Es evidente por su acento.
—Sí, pero vivo desde hace unos años en Qatar. Exactamente cuatro.
—¿Qué relación tiene con Owen? ¿Por qué me ayuda? No lo conozco —le indico con cierta desconfianza porque haga todo esto por mí.
—Porque eres lo más importante para una persona a la que quiero mucho. Debes de saber que traerte aquí con una identificación falsa que tendrás que usar de ahora en adelante es un gran riesgo.
—Gracias. ¿Y Logan? —pregunto, impaciente. Solo quiero verlo.
—Hablaremos cuando lleguemos.
Hacemos un trayecto de una hora en coche hasta que llegamos a una bonita casa.
Nos bajamos del coche y caminamos por un jardín bordeando un chalet de dos plantas.
Aparecemos ante una gran piscina con unas vistas maravillosas.
Observo a una mujer de espaldas. Tengo el sol de frente y me ciega un poco.
Camino con temor, y, de repente, ella se gira despacio.
Quedamos frente a frente. Lleva un vestido blanco, los rayos de sol hacen que parezca una aparición y susurro con los ojos muy abiertos:
—Mamá. —Ella me sonríe, comienza a andar hacia mí y compruebo que esto no es ningún sueño ni alucinación. Mi madre está viva.