La mayoría de edad
Seis meses después
En una semana cumplo dieciocho años y no puedo estar más contenta por todo lo que se viene en mi vida.
En dos días me gradúo en el instituto, luego tendré mi gran fiesta por mi mayoría de edad y comenzaré la universidad en Harvard donde he sido admitida para estudiar medicina y Logan finanzas.
Ya hemos hablado de contarle a mi padre que estamos juntos tras mi cumpleaños y que pensamos compartir un apartamento cerca del campus de la universidad.
Llevamos nueve meses fingiendo, viéndonos a escondidas, él siendo un simple empleado de mi padre y deseo que todo eso cambie.
Necesito que todo mi alrededor lo reconozcan como mi pareja, que está a mi lado porque es el amor de mi vida y no el chófer que se encarga de cuidarme.
Paso la tarde de compras con mis amigas eligiendo el vestido que llevaré a mi graduación mientras Logan nos espera en la cafetería.
No quiero que vea lo que voy a llevar, deseo que sea una sorpresa.
Aún recuerdo el día que se graduó en el instituto y lo emocionante que fue verlo recoger el título, quiero que él se sienta igual de orgulloso de mí.
Me da pena y coraje que no pueda estar sentado en el lugar de los familiares como yo lo estuve en su graduación, pero me ha prometido que lo verá todo desde más atrás y que no se perdería el acto por nada del mundo. Yo confío en él.
Mis amigas, Tessa y Helena, son las únicas que saben que llevo meses con Logan. Cada vez que lo ven me recuerdan lo afortunada que soy al tener a un hombre como él loco por mí.
Vamos cargadas de bolsas cuando Logan se acerca a nosotras de forma muy cordial, delante de ellas nunca nos hemos mostrado como pareja, pese a que saben lo nuestro.
—¿Una buena tarde, señoritas? —pregunta con su maravillosa sonrisa.
—Estupenda, hemos arrasado —contesta Tessa.
—Vamos a ir impresionantes a la fiesta de graduación —dice Helena.
—Me alegro —susurra Logan con la mirada clavada en mí.
Me despido de mis amigas y cuando nos quedamos a solas nos miramos en silencio de esa forma que solo él y yo sabemos en la que nos estamos diciendo que nos amamos.
—Necesito ir al servicio antes de marcharnos —le indico. Nos encaminamos hacia los baños y cuando estamos cerca de ellos tiro de la mano de Logan y le revelo—: Ven conmigo.
—Maggie… —protesta, pero lo arrastro a mi lado. Entramos en un cubículo juntos, me lanzo a sus brazos y lo beso.
—Llevamos casi dos semanas en las que apenas te he visto —justifico con la respiración agitada—. No tienes idea de todo lo que te he extrañado.
—Yo también —confiesa, me alza en sus brazos le rodeo la cintura con mis piernas y lo beso con pasión—. Maggie, no podemos hacerlo aquí. No tengo preservativos encima —murmura con frustración.
Lo miro sonriente y le digo:
—Iba a ser una sorpresa en el día de mi graduación, pero he ido al médico y le dije que me recetase las pastillas anticonceptivas. Vamos a pasar todo el verano juntos y a vivir juntos, pensé que sería lo mejor.
—Maggie… —susurra besándome el cuello.
—No hay riesgo, Logan. Te necesito dentro de mí, ahora —lo insto con urgencia moviendo las caderas y haciendo que suspire con dificultad.
Llevo un vestido, lo tengo arrugado alrededor de mi cintura, Logan rompe mis bragas y cuando me toca con la mano me siento en el mismo cielo.
Gimo sobre sus labios mientras lo escucho desabrocharse el cinturón y el pantalón con prisa.
Entra en mí de una sola embestida y ambos nos miramos a los ojos.
Es la primera vez que lo hacemos sin barreras.
—Joder, esto es increíble, sentirte tan mía… —murmura con la voz ronca de deseo.
—Siempre voy a ser tuya.
Logan se mueve de forma enérgica con embestidas profundas que me hacen jadear y sentir que voy a desfallecer de un momento a otro.
Es tan único y perfecto que me siento en un completo paraíso.
Cuando siento que se deja ir en mi interior mientras ambos experimentamos un orgasmo devastador sé que es lo más intenso y mágico que me ha pasado.
Con Logan siempre hay un más y es lo que me fascina de nuestra relación, que continuamos descubriéndonos juntos cada día.
***
Estoy tan nerviosa el día de mi graduación que apenas he comido nada. Me parece mentira haber acabado el instituto y que mi vida, en cuestión de muy poco tiempo, vaya a dar un giro tan increíble. Cuando murió mi madre nunca me imaginé que podría ser así de feliz, pero todo se lo debo a Logan.
Bajo las escaleras de mi casa con miedo porque me tiemblan las piernas y siento que no soy capaz de dominar los altos tacones que llevo.
Mi padre está ahí esperándome con mi abuela.
No he dejado que nadie viese mi vestido, solo mis amigas.
Advierto que mi abuela comienza a llorar y mi padre esboza una enorme sonrisa de orgullo al verme.
Camino hacia ellos, los abrazo y mi abuela susurra emocionada:
—Estás guapísima. Ese vestido haciendo juego con el color de tus ojos…
—Tessa me convenció de que el verde claro era mi color para esta ocasión.
—Magnífica elección —comenta mi padre—. ¿Estamos listos? —pregunta, sonriente.
—Sí —afirmo buscando con la mirada, en alguna parte del salón, un rincón, a Logan, pero no está.
Cuando salimos al jardín se encuentra junto al coche y lo observo abrir la puerta.
Me dirige una mirada que solo él y yo entendemos y entro en el interior con el corazón acelerado.
Mi objetivo al comprar este vestido solo era impresionarlo.
Es un modelo anudado al cuello, que deja toda mi espalda al descubierto y luzco mis piernas porque es corto, al llevar unos zapatos de tacón más altos de los que suelo usar hace parecer a mis piernas kilométricas.
Mientras que Logan conduce intercambiamos un par de miradas cómplices a través del espejo retrovisor. Me recuerdo con emoción que falta muy poco para que deje de ser un simple empleado de mi padre.
Me reúno con mis compañeros, nos sentamos en los lugares indicados y esperamos con nervios a que comience el acto de graduación.
Mis ojos buscan de forma inconsciente a Logan, pero no consigo dar con él.
Miro a mi padre y a mi abuela, sentados en primera fila, como no, si mi padre es uno de los principales patrocinadores de mi instituto, y siento que Logan no esté ahí como yo estuve cuando él se graduó.
Intenté convencerlo de decirle lo nuestro a mi padre antes de graduarme, pero insistió en que todo fuese después de mi cumpleaños.
Recibo mi diploma con lágrimas en los ojos y cuando lo tengo en mis manos miro al cielo emocionada, acordándome de mi madre y lamentando que aquel accidente la apartase de mi lado para siempre, pero también sé que ella me cuida desde el lugar donde esté.
Tras finalizar la ceremonia nos reunimos con los familiares, nos tomamos fotos y mis ojos siguen buscando a Logan.
Me inquieto al no verlo. Me excuso con mi padre y mi abuela en ir al baño, pero voy en su busca.
Al girar una esquina alguien me toma de la mano y tira de mí con fuerza.
Aterrizo sobre el duro pecho de Logan y cuando lo miro una amplia sonrisa se dibuja en mis labios. Ya me tenía preocupada.
—Enhorabuena —susurra acercándose. Soy yo la que lo besa y él hace que apenas nos rocemos los labios. Aunque estamos apartados y solos, nos encontramos en un lugar rodeados de mucha gente—. No me he perdido nada.
—No te he visto.
—Estaba en un lugar donde podía verte, pero no me podían ver. Me siento muy orgulloso de ti.
—Iré un rato a la fiesta con mis amigos y luego nos largamos.
—Maggie, hoy es tu día de graduación. Debes de estar con tus compañeros. Nosotros ya lo celebramos mañana. Tenemos mucho tiempo por delante. Quiero que disfrutes este momento sin prisa por pasarlo conmigo. Cuando nos vayamos a vivir juntos te vas a cansar de mí —bromea.
—Eso no va a pasar nunca. Toda una vida a tu lado se me hace corta.
—Vuelve con tu padre, tu abuela y tus amigos —me insta a ello dándome un beso breve.
—Deberías estar ahí como ellos —lloriqueo.
—Ya lo hemos hablado. Ve, disfruta y mañana lo celebramos nosotros en la intimidad —propone.
—Me gusta la parte de la intimidad —susurro con una sonrisa—. Te veo mañana. Me dejaré sorprender —manifiesto con ilusión—. Te amo —le indico antes de alejarme y volver con mis amigos.
La fiesta de graduación con todos mis amigos es una pasada.
Me alegro tanto de que Logan me haya insistido en que la disfrutase que por eso aún lo quiero más.
Termino llorando porque a algunos compañeros no los volveré a ver ya que vamos a universidades diferentes, han sido unos años muy bonitos de instituto de los que siempre guardaré un agradable recuerdo, pero creo que todos tenemos muchas ganas de emprender el camino hacia la universidad.
La idea de hacernos mayores es de lo más atractiva.
Regreso a mi casa a altas horas de la noche.
Una limusina que hemos alquilado entre varias amigas me deja en la puerta.
Estoy tentada de ir directamente a la habitación de Logan, pero me siento muy cansada y decido recuperarme para darle lo mejor de mí en nuestra celebración particular de mi graduación juntos.
Me revuelvo en la cama y salto de ella cuando aprecio que son casi las cuatro de la tarde. Me meto en la ducha, me coloco algo de ropa y bajo a comprobar qué está haciendo Logan. No lo encuentro y Owen me dice que se ha marchado con mi padre.
Me voy a mi habitación y miro mi teléfono, ahí encuentro un mensaje de Logan en el que me explica que mi padre le ha pedido que lo lleve a Boston por una cuestión de negocios y regresarán en dos días.
Me tumbo en la cama, maldigo a mi padre por apartar a Logan de mí y transcurren los siguientes días esperando al amor de mi vida con ganas de pasar momentos a solas y celebrar mi graduación con él.
***