Capítulo 10 #2
Me encuentro detrás de la ventana de mi habitación cuando Logan y mi padre regresan.
Miro el reloj y sé que no tendré que esperar mucho para reunirme con él.
Son las once de la noche y tengo apagada la luz de mi cuarto, para el resto de la casa duermo desde hace algunas horas que subí a mi habitación.
Me meto en la cama por si a mi padre se le ocurre venir a verme.
No quiero distraerlo ni que me cuente qué tal el viaje.
Necesito que se vaya a su cuarto y se acueste para yo escaparme a la habitación de Logan y pasar la noche con él como necesito.
Cuando estoy dispuesta a salir de mi cama, han pasado más de dos horas desde que mi padre regresó, siento que la puerta de mi habitación se abre con sigilo y entra alguien. Me siento en la cama y cuando compruebo que es Logan corro hacia sus brazos y lo beso.
—¿Qué haces aquí? —pregunto con sorpresa y alegría. Nunca había aparecido en mi habitación en medio de la noche.
—Sé que esto es una locura, pero me moría por besarte y abrazarte. No podía esperar hasta mañana.
Me besa con pasión, me derrito en sus brazos, y, arrastrándolo hacia mi cama, le pregunto en tono coqueto:
—¿Solo te morías por abrazarme y besarme?
—Tu padre está en casa —me advierte.
—Lo sé. Cerraré la puerta con llave y saldrás mañana sin que nadie te vea. ¿Puedo tener un mejor regalo de graduación que me hagas el amor en mi cama donde tantas veces he soñado con ello?
Me aseguro de que nadie pueda entrar en mi cuarto y cuando me giro hacia Logan dejo caer el camisón de seda con tirantes que llevaba sin nada debajo, estaba lista para sorprenderlo en habitación. Percibo cómo traga con dificultad, le sonrío, segura de mí misma, sabiendo todo lo que provoco en él.
Me acerco, posa sus manos en mi cintura, lo beso y me estrecha junto a su cuerpo. Comienzo por desnudarlo y terminamos en mi cama haciendo el amor de una forma maravillosa. Siento que este es mi verdadero regalo de graduación.
***
Mi abuela, con la ayuda de mis dos mejores amigas, se han encargado de organizarme una gran fiesta en el jardín de mi casa para celebrar mis dieciocho cumpleaños.
No me han dejado salir de mi habitación en casi todo el día, Tessa y Helena se han vestido conmigo y me han distraído hasta que ha llegado la hora de hacer una entrada triunfal, con mi mayoría de edad, ante los más de doscientos invitados que mi abuela y mis amigas se han encargado de que asistan.
Les agradezco el esfuerzo y la sorpresa, pero en todo momento siento que me falta Logan a mi lado.
Soplar las velas sin él me entristece porque es el pilar más importante de mi vida y debería estar a mi lado, pero me recuerdo que ya no falta nada.
Accedí con Logan a que le diríamos a mi padre que nos queremos al cumplir los dieciocho y ya los tengo.
Entro en la cocina de mi casa, donde el catering y personas desconocidas la tienen invadida y busco a Logan.
Lo encuentro en un rincón sentado en una banqueta en mangas de camisa con un vaso de agua delante, apartado de todos y se me rompe el corazón.
No se lo merece, no cuando es el amor de mi vida y mi deseo es tenerlo a mi lado esta noche, ocupando el lugar que le corresponde.
Me acerco a él y lo sorprendo al decirle de golpe:
—Vamos a hablar con mi padre. Ya soy mayor de edad. —Lo cojo de la mano y tiro de él, decidida.
—Maggie, es tu fiesta de cumpleaños. No creo que sea el momento —susurra.
—Yo creo que sí lo es. Vamos —le ordeno.
—No —protesta, pero sigo tirando de él con fuerza. Arrastrándolo conmigo. No pienso ceder.
Sin soltar la mano de Logan salgo con él al jardín de mi casa, donde aprecio que ciertos invitados reparan en nuestras manos unidas.
Algunos saben que él es el chófer, pero no me importa.
Camino con la cabeza alta. Voy directa hacia mi padre, que habla con algunos amigos, y cuando estoy a su lado le digo:
—Papá, tengo algo que decirte.
Sus ojos se desvían hacia mi mano agarrada con fuerza a la de Logan. Siento cómo se tensa al vernos juntos y su rostro se vuelve de granito.
—¿Qué diablos estás haciendo, Maggie? —inquiere con los dientes apretados sin dejar de mirar nuestras manos.
—Papá, estamos enamorados. Quiero a Logan —suelto de golpe. Mi padre tose y su mirada arde clavada en Logan.
—Vamos a mi despacho ahora mismo —ordena de forma fulminante. Me toma del brazo con demasiada fuerza, me aparta de Logan y me obliga a ir con él.
Cuando vamos a entrar en el despacho, Logan viene detrás, mi padre le dice:
—Esto es un asunto que solo pienso tratar con mi hija. —Cierra la puerta en sus narices mientras que estoy a punto de gritar para que entre.
—No lo trates así —susurro con rabia.
—¿Cómo quieres que lo trate? ¿Cojo el micro y anuncio a todos los invitados que me enorgullece presentar al novio de mi hija? Mi chófer. Un don nadie que ni tiene dónde caerse muerto —brama—. ¿Qué estás enamorada de Logan? —pregunta en tono de broma—. No lo pienso tolerar.
—Papá. Lo quiero. Es un hombre increíble. Vamos a ir a estudiar a Harvard. Queremos vivir juntos.
—Te has vuelto loca por completo. Pero ¿a ti qué te pasa, Maggie? ¿Tienes los pies en la tierra de quién es él y quién eres tú? —grita, alterado.
—Papá, Logan me quiere.
—No lo dudo, quiere tu dinero, tu posición. Las ventajas que le darían estar con alguien como una Wexler. ¡No lo voy a permitir! Sobre mi cadáver —me advierte, fuera de sí.
—¿Y qué piensas hacer? —lo desafío, encarándolo, sin miedo—. Soy mayor de edad. Yo decido sobre mi vida.
—Tu vida sin mi respaldo económico no es nada —lanza y lo siento como un dardo que no esperaba—. Olvídate del chófer y enamórate de alguien de tu posición. Mañana lo echaré de esta casa y no lo verás más —resuelve como si nada.
—No. No puedes hacer eso. Lo quiero —confieso en un ruego, mirándolo asustada.
—Vas a ver de lo que es capaz de hacer tu padre. No me conoces, Maggie —lo siento como una advertencia que me pone el vello de punta.
—Qué pena que te lo tomes así.
Abro la puerta de su despacho, cojo a Logan de la mano, me espera fuera y le digo:
—Nos vamos de aquí. Si tengo que elegir entre tus millones y él, lo elijo mil veces a él —le dejo claro con orgullo.
No pienso darle la oportunidad a mi padre de que pueda llegar a convencerlo mediante cualquier chantaje de que se vaya de mi lado.
—Maggie —grita con fuerza detrás de mí, pero ni me giro ni me detengo.
Logan me aferra la mano y agradezco que camine a mi lado con tanta seguridad—.
Ella es una Wexler, es intocable para ti.
Estás hundiendo tu vida, muchacho —le advierte mi padre a voces caminando detrás, pero ninguno nos giramos.
Me monto en mi coche, Logan ocupa el lugar del copiloto y nos marchamos a gran velocidad.