Un acuerdo con el diablo Dos meses después
16%

Dos meses después

Acudir cada noche al cuarto de Logan se ha convertido en algo casi habitual, a veces me quedo a dormir con él y otras insiste en que me marche a mi habitación.

Pasamos muchas horas hablando, conociéndonos y haciendo planes de futuro.

Pero, para este fin de semana he ideado algo que aún no le he contado.

Dos días solo para ambos en Los Hamptons.

Mi padre me ha dicho que pasará unos días fuera por asuntos de negocios y es la ocasión perfecta para que no nos controle.

Regreso del instituto y en cuanto me bajo del coche Owen me dice que mi padre me espera en su despacho y que quiere hablar conmigo.

Logan y yo nos dirigimos una mirada seria y cómplice.

Puedo sentir cómo traga con dificultad por temor a que nos haya descubierto.

Le dedico una sonrisa tranquilizadora que me esmero en forzar y me dirijo al despacho de mi padre con la esperanza de que solo quiera despedirse de mí porque mañana viernes se marcha de viaje.

Toco a la puerta y entro. Me espera sentado detrás de su imponente mesa. Una sonrisa aparece en su boca en cuanto me ve y sé que todo está bien con respecto a Logan. Si estuviese enfadado o hubiese descubierto lo nuestro esa no sería su expresión.

—Cariño, cada día estás más guapa —comenta levantándose del asiento y viniendo hacia mí con los brazos extendidos. Me abraza y me da un beso.

—¿Qué sucede? —pregunto de inmediato.

—Hace tiempo que quería hablar contigo de algo —dice y lo siento un poco incómodo.

Se pasea por el despacho mientras que yo tomo asiento en una silla—.

Se trata de Logan —anticipa. Y un nudo se instala en mi garganta—.

Nos salvó la vida e intenté darle una buena cantidad de dinero que rechazó —revela, lo desconocía.

No me había dicho nada—. Me siento en deuda con él y quería pedirte consejo si sabes de algo que podamos regalarle como compensación. Ese muchacho se merece todo.

Ante sus palabras un gran alivio recorre mi cuerpo. Me quedo pensativa y le planteo:

—Tu fundación podría becarlo para estudiar en la universidad. Un día me comentó que le gustaría estudiar finanzas en Harvard.

—¿De verdad? —pregunta con asombro.

—Es una gran oportunidad la que le brindarías. Míralo por el lado que, en un futuro, cuando se saque la carrera, podrías darle trabajo en una de tus empresas.

Mi padre se queda pensativo, considerando mi propuesta.

—Creo que es un hombre que tiene potencial. Sería una forma de recompensarlo —comenta.

—Creo que sería un gran gesto por tu parte.

—Gracias, Maggie. Me has ayudado a dar con la forma de agradecerle a Logan lo que hizo por nosotros.

—De nada, papá.

—Se lo comunicaré antes de marcharme de viaje. ¿Qué harás este fin de semana? —pregunta con interés.

—Salir con mis amigos.

—Pásalo bien y ten mucho cuidado. Y si quieres puedes traerlos a casa.

—Gracias. Que vaya bien tu viaje.

—Nos vemos a la vuelta, cariño.

Cuando el viernes Logan me recoge del instituto le indico que no me lleve a casa.

—¿Dónde vamos? —pregunta con sorpresa.

—A Los Hamptons. Vamos a pasar el fin de semana allí solos los dos aprovechando que mi padre estará de viaje.

—¿Y tu abuela?

—Le dije que me quedaré con Helena. No te preocupes.

—¿Tu amiga sabe lo nuestro? —pregunta en cierto tono seco que me desconcierta.

—Hace unas semanas se lo conté a Helena y Tessa —confieso y percibo el gesto contrariado en Logan—.

Tuve que hacerlo. No paran de acercárseme chicos en el instituto.

Hace dos meses que salgo poco y mis amigas pensaron que estaba mal de nuevo por lo de mi madre.

Me estaban animando a conocer a otros tíos y les conté que mi corazón está ocupado y que me encuentro muy feliz.

Son como hermanas. Te aseguro que nos guardarán el secreto.

Logan se queda en silencio, serio y pensativo. Al cabo de un rato me mira con una media sonrisa y comenta:

—Así que tienes a muchos tíos detrás de ti. —Lo siento celoso y cierta emoción me invade.

—Lástima que a mí solo me interese uno —susurro cerca de su oído. Le planto un beso en la mejilla y lo admiro sonreír de forma amplia centrado en la carretera.

—Tengo que contarte algo —revela con la mirada al frente—. Tu padre habló ayer conmigo.

—¿Y? —pregunto con una amplia sonrisa.

—¿Lo sabes? —inquiere con el ceño fruncido.

—Si no me lo dices no sé a qué te refieres.

—Me ofreció una beca de su fundación para estudiar en la universidad de Harvard.

—Ni se te ocurra no aceptar —le indico de inmediato.

—Acepté. Es una oportunidad única que jamás me podría permitir.

—Bien —grito, emocionada.

—Hace unos meses me ofreció un cheque con una buena cantidad de dinero —comenta—. Lo rechacé.

—Me lo contó ayer. ¿Por qué no me dijiste nada?

—Porque para mí salvarte la vida o protegerte no tiene precio, Maggie —confiesa. Y esto hace que lo mire con los ojos anegados de lágrimas.

Llevo mis dedos hacia su mejilla y susurro:

—Te amo.

Él toma mi mano y deposita un beso en ella.

—Hay algo más que quiero decirte —revela en un tono de voz bajo, como si alguien nos pudiese escuchar. Asiento y dejo que hable—: En un mes me gradúo en el instituto y podré ir a la universidad. Por eso he aceptado la beca de tu padre.

—¡Logan! —grito con alegría. No sabía nada.

—Esa es la razón por la que algunas noches insistía en que te marchases de mi habitación. Tenía que estudiar.

—¿Y por qué no me lo dijiste? Te podía haber ayudado.

—Quería que fuese una sorpresa. Necesito que te sientas orgullosa de mí.

—Ya lo estoy —confieso perdida en él, sintiendo el amor más grande en mi pecho.

—Me gustaría que estuvieses en mi graduación.

—Será todo un honor —manifiesto con lágrimas en los ojos.

Ya quiero llegar para abrazarlo y besarlo como necesito—.

Entonces iremos a Harvard juntos el próximo curso —digo con alegría.

Pensé que Logan tardaría un poco más en acceder cuando le propuse a mi padre que le otorgase la beca.

Quería incentivarlo y que obtuviese los estudios necesarios para entrar a la universidad.

—Eso espero —susurra, sonriente.

—Oh, Logan. Esto es fantástico.

—Sí. Le dije a tu padre que me encontraba en disposición de empezar el próximo año y me comentó que le parecía bien que estuviese cerca de ti ya que irías a la misma universidad. Incluso me propuso seguir trabajando para él al continuar siendo tu chófer y algo así como tu protector.

—Es simplemente perfecto.

—Ahora debemos tener más cuidado que nunca. Tu padre confía en mí, y no quiero estropearlo.

—Solo me quedan seis meses para terminar el instituto. Y tras las vacaciones nuestra vida juntos y lejos de los ojos de mi padre podremos ser una pareja normal.

Llegamos a Los Hamptons, guardamos mi coche en el garaje, no quiero que ningún vecino alerte a mi familia de que estoy por allí y entramos en la casa, de la mano, abrazados y besándonos con la sensación de que este fin de semana es nuestro, para amarnos sin límites.

He comprado varios conjuntos de lencería muy sexy, me muero por ver la cara de Logan cuando me los ponga, y preservativos.

Estoy decidida a que me haga completamente suya. No quiero esperar más.