Capítulo 260 - La novia del Dios Serpiente (5)
—M mmh...
Shen Ruizhe frunció el ceño al despertar. Oyó una voz familiar a su lado y abrió los ojos.
—¿Despierto?
Shen Ruizhe parpadeó varias veces y el rostro de Mo Zhiyuan apareció ante él.
—... Eres tú. ¿Dónde estoy?
—De vuelta en la aldea. Para ser más precisos, estamos en la lujosa residencia del jefe.
—...
Shen Ruizhe se apoyó en los codos para incorporarse, pero estaba demasiado débil. Antes de que se desplomara sobre la cama, el brazo de Mo Zhiyuan le rodeó la espalda y lo ayudó a sentarse.
—Cuidado. Succioné la mayor parte del veneno, pero aún queda algo en tu cuerpo. Chen Yuhuan dijo que debes tomar la medicina tres veces al día para eliminar por completo sus efectos.
—... Entiendo.
Shen Ruizhe frunció más el ceño mientras observaba con cautela el rostro de Mo Zhiyuan.
Mo Zhiyuan soltó una risita.
—¿Qué? ¿Te sorprende que te haya salvado?
El rostro de Shen Ruizhe se endureció al instante ante aquel comentario. Cuando apartó la colcha, vio que tenía el tobillo izquierdo bien vendado. El entumecimiento y el dolor agudo que había sentido antes habían desaparecido.
—Dime qué pasó con los demás.
Mo Zhiyuan cruzó los brazos y se apoyó en el poste a los pies de la cama.
—No hay mucho que contar, en realidad. Después de que mataste al líder, los demonios serpiente que quedaban huyeron. El maestro del gong usó el cuerno mágico para traernos de vuelta. Os trajimos a ti y a Shi Qingqing en la silla de manos, mientras los demás volvieron a pie.
—¿Y Shi Qingqing? ¿Está bien?
Como respuesta, la voz de Shi Qingqing resonó desde la habitación contigua:
—¿Qué es esta comida de enfermos? ¡Quiero algo nutritivo! ¡Carne y vino!
—Bueno, ahora que estás despierto, llamaré a tus dos discípulos. Han velado junto a tu cama toda la noche.
Mo Zhiyuan se levantó y caminó hacia la puerta. Ya tenía la mano en el picaporte cuando Shen Ruizhe lo llamó.
—Mo Zhiyuan.
Mo Zhiyuan se volvió con una sonrisa.
—¿Sí, Maestro de Pico Shen?
—Gracias.
Mo Zhiyuan le dedicó una amplia sonrisa y dijo:
—Bueno, no podía dejarte morir tan pronto en nuestro primer encuentro con un demonio de poca monta. Si no, ¿cómo ibas a volver a la Montaña Tianhe con la cabeza bien alta?
Shen Ruizhe entrecerró los ojos, curvó los labios en una sonrisa cínica y replicó:
—Qué amable por tu parte, preocuparte tanto por mi reputación.
La puerta se cerró y la sonrisa se desvaneció del rostro de Shen Ruizhe.
Se llevó una mano al tobillo vendado y suspiró profundamente.
Necesitaba tiempo para acostumbrarse a su cuerpo después de que sus dos Núcleos Dorados se fusionaran en uno.
Por desgracia, el tiempo no esperaba a nadie.
Ya era bastante malo que sus recuerdos hubieran regresado justo cuando la Puerta del Infierno comenzaba a abrirse.
Si no se daba prisa, todo sería demasiado tarde. Demasiado tarde.
La puerta se abrió de golpe poco después y sus dos discípulos irrumpieron en la habitación como dos novillos.
—¡SHIZUN!
Con los ojos brillantes de lágrimas contenidas, Zhang Xukai le echó los brazos al cuello y lo abrazó con fuerza.
—Shizun, ¡casi me da un infarto! ¡Estabas tan pálido como un muerto! —dijo con la voz cargada de emoción.
Shen Ruizhe le dio unas palmaditas en la espalda para calmar a su histérico discípulo.
—Estoy bien, Xukai, no hace falta exagerar.
Dirigió la mirada hacia Zhou Yamen, que sollozaba en silencio a su lado.
—Shizun, me alegro tanto de que por fin hayas despertado... Disculpa...
El joven corpulento salió a toda prisa de la habitación para sonarse la nariz fuera.
—...
—Shizun, no te preocupes, todos están a salvo. Por una vez, pudimos recuperar a la novia y a toda la comitiva. El jefe de la aldea está muy agradecido por nuestra ayuda.
Una risa suave se oyó desde la puerta y Zhang Xukai giró la cabeza hacia el responsable.
—Mo Zhiyuan, ¿tienes algo que decir?
Mo Zhiyuan, apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados, chasqueó la lengua y miró a Zhang Xukai con desdén y pereza.
—Zhang Shixiong, eres muy ingenuo. El jefe de la aldea no está agradecido. Está aterrorizado.
Zhang Xukai frunció el ceño, visiblemente confundido.
—¿Aterrorizado? ¿Qué tontería dices?
Pero Shen Ruizhe, por una vez, estuvo de acuerdo con Mo Zhiyuan.
—Mo Zhiyuan tiene razón. El jefe de la aldea tendrá que rendir cuentas por la supuesta opresión del Dios Serpiente durante todos estos años.