Trascender la semilla del mal (Trascendiendo la Semilla del Mal 4) Capítulo 233 - Ante el Maestro de Pico Shen (1)
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Capítulo 233 - Ante el Maestro de Pico Shen (1)

C uando Wu Mansong le ordenó ir al Pico Jinlian a reunirse con Shen Ruizhe, lo primero que se le pasó por la cabeza a Mo Zhiyuan fue recoger sus cosas y huir de la Montaña Tianhe.

El joven aún recordaba el rostro furioso de Shen Ruizhe cuando lo expulsó a la fuerza de su sueño. De no haber contado con la protección del Gran Demonio de los Sueños e Ilusiones, quién sabe qué habría sido de él.

Podría haber acabado convertido en un vegetal o en un idiota balbuceante.

Mientras cruzaba el puente de cristal con pasos cautelosos, intentó darse ánimos.

A ver, puede que Shen Ruizhe te salvara, pero primero te usó como cebo para los demonios. O sea, te debía una.

Encima, tu magnánima persona decidió no solo perdonarlo, sino también despertarlo del coma. ¡Sin ti, podría seguir dormido a día de hoy! Debería estarte agradecido.

Además, no había pruebas de que Shen Ruizhe te reconociera. Te echó de ese sueño igual que habría echado a cualquier intruso. No hay motivo para ponerse nervioso.

Mo Zhiyuan se repitió estos tres puntos una y otra vez, esforzándose por mantener una expresión neutra y parecer lo más inocente posible.

Con pasos ligeros llegó a la cabaña de bambú del Pico Jinlian, donde Shen Ruizhe ya lo esperaba.

—Saludos al Maestro de Pico Shen —dijo Mo Zhiyuan juntando los puños ante él mientras hacía una leve reverencia.

Después, alzó la cabeza con cautela para encontrar su mirada.

Shen Ruizhe esbozaba una sonrisa enigmática. Una sonrisa algo desconcertante. Por no decir directamente ominosa.

Mo Zhiyuan sentía cómo el impulso de huir se intensificaba a cada segundo.

—Has llegado —comentó Shen Ruizhe con tono inexpresivo.

Mo Zhiyuan tragó saliva.

—Eh... Mi shizun me envió a hablar contigo. ¿Necesitas algo de mí, Maestro de Pico Shen?

Shen Ruizhe soltó una risita. Cerró los ojos un instante antes de clavar en Mo Zhiyuan una mirada gélida.

—¿Qué crees que podría necesitar de un cultivador demoníaco?

Mo Zhiyuan no tuvo ni tiempo de pensar en huir antes de que una fuerza visceral y opresiva lo aplastara, obligándolo a arrodillarse ante Shen Ruizhe.

Si en el pasado Shen Ruizhe había usado a Kuizhou para inmovilizarlo, esta vez empleó su energía espiritual pura y desatada para mantenerlo clavado en el sitio.

Sin el permiso expreso de Shen Ruizhe, Mo Zhiyuan no podía ni levantar la cabeza, y mucho menos mover un solo dedo.

El susurro de una túnica de seda arrastrándose por el suelo precedió a un dedo esbelto que se deslizó bajo la barbilla de Mo Zhiyuan. Le alzó la cabeza, y se encontró cara a cara con el Maestro del Pico Jinlian.

A Mo Zhiyuan se le cortó la respiración al ver la sonrisa burlona en el rostro de Shen Ruizhe. Una sonrisa demasiado familiar. Una sonrisa que había visto hacía mucho, mucho tiempo, antes de que esa persona desapareciera para siempre.

Presa de una trepidación abrumadora, Mo Zhiyuan cayó en la cuenta de que la persona agachada ante él no era Shen Ruizhe en absoluto.

Para ser exactos, este no era el Shen Ruizhe de esta vida, sino el Shen Ruizhe de su vida anterior... ¡su shizun!

¡¿Cómo era posible?!

¡¡¡Imposible...!!!

—Tú...

—Cuánto tiempo sin vernos, Mo Zhiyuan —dijo Shen Ruizhe.

Su tono era suave, pero sus ojos permanecían fríos y su mirada, afilada como una flecha.

—Veo que sigues eligiendo desviarte del camino recto incluso después de regresar al pasado. Qué decepcionante.

—Heh.

Ante la misma mirada condescendiente que había despreciado durante dos vidas, Mo Zhiyuan se dejó consumir por el odio y le devolvió a Shen Ruizhe una mirada venenosa.

—Es mi vida. Nunca prometí ser tu perrito faldero.

Shen Ruizhe se incorporó y observó al discípulo descarriado desde arriba con mirada escrutadora.

—Desde luego que no.

Con un movimiento rápido y destellante, las cadenas doradas de Kuizhou se enrollaron en torno al cuello de Mo Zhiyuan, apretándole la garganta por detrás. Mo Zhiyuan solo pudo emitir un sonido gutural mientras luchaba por respirar.

—El discípulo Mo Zhiyuan de la Secta de los Siete Pilares Celestiales se desvió del camino recto de la cultivación incluso después de recibir una segunda oportunidad para enmendarse. No muestra signo alguno de arrepentimiento, y su mera presencia supone una amenaza para todo el reino mortal.

Shen Ruizhe ladeó la cabeza, y Kuizhou dio un tirón violento al cuello de Mo Zhiyuan.

—Dame una razón para no eliminarte aquí mismo.

Mo Zhiyuan apretó los dientes mientras el ardor asfixiante de las cadenas de Kuizhou le oprimía la garganta, tiñendo su rostro de púrpura por la falta de oxígeno y la sangre acumulada.

—Yo... no... he...

Shen Ruizhe arqueó una ceja con interés.

—¿No has qué?

Un gorgoteo escapó de los labios de Mo Zhiyuan. Los ojos se le pusieron en blanco, señal inequívoca de que estaba a punto de perder el conocimiento, cuando Kuizhou aflojó de pronto su agarre. El cuerpo se le desplomó hacia delante, lastrado por un peso aplastante en la cabeza.

Mo Zhiyuan apenas logró tomar una bocanada de aire cuando una bota blanca se estampó contra su estómago, justo sobre su herida anterior, y lo clavó al suelo.

Mo Zhiyuan echó la cabeza hacia atrás y aulló de dolor.