Capítulo 56
CAMILLE
—¡Ya voy! —exclamo cuando escucho la campanita de la recepción de El Refugio de Todos.
Hace solo unos días que lo abrí al público, pero los clientes empiezan a llegar y las reservas van creciendo. Sin embargo, cuando salgo no veo a ningún posible huésped, sino a Luke. Corro hacia él y me lanzo a sus brazos. Me levanta sin esfuerzo y me aprieta con ganas.
No ha pasado mucho tiempo desde que se fue, pero sí han pasado muchas cosas desde entonces. La conversación con Claire, su retirada del fútbol profesional…
—Estás loco —le digo entonces, recordando su rueda de prensa—. ¿Por qué lo has dejado? No quiero pensar que ha sido por Caden y por mí.
—Ha sido por mí. ¿Puedes salir un rato ahora? O cuando estés más liberada.
—Tengo una hora —respondo—. ¡Hannah! ¡Enseguida vuelvo, cúbreme!
—¡Sin problema! —grita la chica desde la cocina.
Hannah estaba trabajando para el Rincón de Maggie a media jornada y, para completar el sueldo, ha aceptado ayudarme aquí.
Luke y yo salimos por la parte trasera y nos encaminamos hacia el bosque.
Busca mi mano con la suya y entrelazamos nuestros dedos.
Lo veo sonreír mirando la unión, y yo sonrío por cómo dibuja ese gesto tan natural.
Toma el desvío que conduce hacia ese pequeño manantial medio escondido entre los árboles y la naturaleza.
El verano aún no ha robado la esencia a la primavera y, mientras camino entre tonos verdes, con nuestra piel en contacto y la tranquilidad del ambiente, me doy cuenta de lo profundamente feliz que soy.
—Siento no habértelo contado antes —me dice. Se detiene frente al agua cristalina y se sienta en un lateral rocoso. Yo ocupo el lugar a su lado—. No lo decidí del todo hasta que tuve la conversación con Claire.
No nos hemos visto hasta ahora, pero sí que hemos hablado por teléfono.
Luke me ha contado cómo fue todo, cómo se sintió.
Él buscó apoyo en mí, movido por las dudas sobre si había actuado bien.
No creo que haya una forma correcta de hacerlo, sino que depende de él.
Es Luke quien tiene que decidir si perdona o no, si quiere a Claire en su vida o no.
Haga lo que haga, yo voy a estar a su lado durante el proceso, para que no se sienta solo nunca más.
Siempre ha tenido a Hailey, después llegó Cole, y espero que, poco a poco, esa familia siga creciendo y llenando los vacíos que se crearon en su pecho.
—¿Hablar con ella te hizo retirarte del fútbol? —pregunto sin entender.
—No, no fue eso. Me ayudó a entender todo con otra perspectiva.
Después del accidente de Caden, mis prioridades cambiaron.
Me da igual el fútbol, ya me he cansado de la exigencia del juego profesional.
Llevo muchos años, primero en el equipo de la universidad y más tarde con los Eagles.
Voy a cumplir treinta, iba siendo ya hora.
—Así que es por eso —intento bromear—. Quieres retirarte en lo alto de tu carrera.
Luke suelta una carcajada y se gira para mirarme.
—Quiero centrarme en mi familia —explica con sencillez—. En ti, en Caden. Estas semanas en Harper Springs me han ayudado a descubrirme a mí mismo, y me gusta cómo soy aquí.
—Harper Springs no es Filadelfia, no hay grandes entretenimientos, ni…
—Aquí está todo lo que necesito —replica, sin dejarme terminar la frase.
Me contempla con una intensidad abrumadora, dejando claro que con esa frase se refiere a mí.
Siento un vuelco en el pecho y ensancho la sonrisa—.
Todavía tenemos que ver algunos detalles.
Puedo hospedarme en alguno de tus hoteles mientras busco alojamiento…
—No seas idiota, Luke. Puedes vivir con nosotros —respondo sin pensar—. Bueno, si quieres, claro… —añado, más nerviosa.
Lo cierto es que nunca hemos hablado de esto. De hecho, apenas hemos estado juntos desde que se supone que estamos juntos. Para mí, tiene todo el sentido del mundo. Nos conocemos desde hace años y quiero seguir descubriendo esas facetas que todavía no han salido a la luz.
—¿Estás segura? Caden…
—Caden estaría encantado. Él también te quiere como a un padre.
Sus ojos se llenan de lágrimas, emocionados, aunque no llega a derramar ninguna. Me sujeta la cara con las manos y me planta un beso.
—Joder, Camille, eres perfecta —dice al separarse—. Claro que quiero vivir con vosotros. No te he dicho nada porque no sabía si… No sé, sé que llevamos poco tiempo, pero para mí es como si hubiese pasado mucho más.
—Lo sé —admito, porque a mí me pasa exactamente lo mismo.
¿Para qué va a mudarse a un alojamiento en el pueblo? Acabaríamos durmiendo juntos, de todos modos. Quiero arriesgarme, aún si siento el vértigo al pensarlo. Sé que va a funcionar.
Taylor tenía razón cuando me dijo que merecía a alguien que quisiese quedarse.
Eso es realmente lo que he buscado siempre.
Alguien que me acepte a mí, también a Caden, a mi familia, a Harper Springs.
Alguien que me apoye con mis sueños y me ayude a seguir volando.
Alguien que me escuche, que me haga reír, que me siga en mis proyectos y en mis locuras, ya sea reformar un par de cabañas o encontrar antes que nadie el tulipán dorado.
Ese alguien es Luke Bedford, siempre lo ha sido.
—Vas a tener una cantidad increíble de tiempo libre —menciono, porque quiero que sea consciente de lo diferente que será todo—. Estás cambiando Filadelfia por Harper Springs, y dejando tu trabajo.
—Siempre podemos comprar nuevas cabañas y reformarlas juntos —bromea—. No te preocupes por mí, de verdad. Después de tanto tiempo viviendo de una forma demasiado intensa, lo que me apetece es justamente esto. Tranquilidad, aire puro, familia. Tú.
Sonrío al escucharlo y lo beso. De pronto, escuchamos un trueno cercano, señal inequívoca de la tormenta que se acerca.
Luke y yo nos miramos, sonriendo los dos.
—Parece que va a llover —me dice.
No se levanta de la roca, ni me suelta la mano.
—¿Ya no te importa mojarte?
—He aprendido que vamos a mojarnos de todos modos, así que…
Salta al manantial y me arrastra con él. Nos sumergimos un par de metros por la caída y salimos juntos a la superficie. El cielo se abre y se vacía sobre nosotros, pero ya estamos empapados de pies a cabeza.
—Ahora sí que puedes decirlo. Ya perteneces a Harper Springs —bromeo.
—Eso espero. Harper Springs es mi hogar y tengo intención de quedarme.