Capítulo 49
Jake estaba junto al bordillo en su coche cuando llegaron a Nueva York.
Había ido al aeropuerto a recogerlas.
Rodeó el capó y las abrazó a las dos, con fuerza.
—¿Habéis escalado mucho? —preguntó cuando se incorporó al tráfico.
Juliet estaba en el asiento delantero, junto a él; Katja, detrás.
—Sí —dijo Katja. Le sacó la lengua—. Y también hemos follado mucho.
—Se nota —dijo Jake con parsimonia—. Las dos tenéis esa cara de estar bien folladas. Pero yo me siento excluido.
Juliet le acarició la polla a través de los vaqueros.
—Te vamos a dejar seco cuando lleguemos a casa.
—Me voy a arrepentir de esto, ¿verdad? —se rió él.
—¿Eres feliz? —Katja besó la oreja de Juliet desde atrás.
—Nunca he sido más feliz —sonrió Juliet.