8. Capítulo Siete #4
Me mira de reojo. —Sí. Soy el tipo de tío que va a por todas una vez que se compromete con algo. Una vez que aceptaste, no tuviste escapatoria. Tenemos que estar en la misma onda porque, si alguien se entera de lo que he hecho, habrá consecuencias graves.
—Dudo que les importe.
—Oh, les importaría. Les dolería el orgullo más que nada. Probablemente acabaría atado a un poste de la portería, desnudo, embadurnado de brea y con plumas antes del partido del campeonato para que todo el alumnado me viera. En realidad, hago esto para salvarme a mí mismo.
—Me parece justo. —Me acerco más, leyendo las palabras mientras escribe—. Supongo que también tendremos que besarnos de vez en cuando. —Esa sugerencia hace que sus dedos se detengan y sonríe.
—¿Ah, sí?
—Bueno, ¿no es eso lo que hacen las parejas enamoradas?
—Claro. —Sus dedos escriben más rápido de lo que permite su viejo portátil, pero está acostumbrado.
Escribe su frase y espera pacientemente a que aparezca en la pantalla—.
¿Hay algo que quieras que haga como tu nuevo novio falso?
Admito que soy bastante malo respondiendo mensajes porque estoy ocupado con los estudios, el fútbol y algunos compromisos en casa, pero te prometo que haré un esfuerzo contigo.
Aparece su sonrisa torcida, y una parte de mí quiere preguntarle si me llevará al baile de debutantes para no tener que ir sola, pero eso es después de la temporada de fútbol, y dudo que Zach quiera alargar esto más de lo necesario.
—No, nada que se me ocurra. —Curiosamente, mi voz es más ligera de lo habitual y me siento más tranquila de lo que me he sentido en mucho tiempo. El muslo de Zach roza el mío y suelto una risita ante el contacto.
—Tienes una risa bonita —dice mientras escribe.
Miro a mi alrededor y aspiro aire. Tenía razón.
Nos está mirando mucha gente y, por lo visto, esa risita ha atraído aún más atención.
Normalmente odio ser el centro de atención, pero hay algo en estar aquí sentada con Zach que me da un poco más de confianza.
Decido dar espectáculo a todo el mundo acurrucándome a su lado mientras él lee las estipulaciones en voz alta. No se inmuta por mi contacto repentino; al contrario, me pasa el brazo por el hombro, apretándome más contra su costado.
—¿Estás contenta con esto? —Se gira para mirarme y ahora estamos a solo unos centímetros de distancia, con su aroma a limoncillo flotando en el aire.
Asiento y él sonríe. —¿Qué tal si les damos algo más de qué hablar?
—pregunta con un brillo pícaro en los ojos.
Los nervios me atenazan el estómago mientras él se acerca a mí, pero me mantengo firme.
A medida que se aproxima, inspiro profundamente porque no estoy preparada para besarlo de nuevo.
No estoy preparada para las emociones contradictorias, pero saber que hay gente observándonos me hace más propensa a seguir adelante y hacerlo de todos modos.
—¿Te atreves, Honey? —se burla Zach, con nuestros alientos mezclándose. Sus dedos me hacen cosquillas en el dorso de la mano, incitándome a tomar una decisión.
Menuda pregunta. ¿Quiero besar a Zach de nuevo y sentir sus labios contra los míos?
Se inclina, con sus labios dolorosamente cerca. Un aliento a menta me acaricia la cara, haciéndome vibrar los labios. La expectación me recorre los huesos.
¿Quiero esto?
Más cerca todavía.
Sí, creo que sí.
Cierro los ojos, lista para sentir sus labios otra vez.
Bzz. Bzz. Bzz.
Dando un respingo, miro a mi alrededor, aturdida mientras intento identificar ese ruido.
Zach agarra su móvil de la mesa. —Lo siento por eso —masculla, escribiendo a toda prisa. Lástima que ya haya visto el nombre «Tiffany» escrito en su pantalla.
Tenso la mandíbula, conteniendo la pregunta que tengo en la punta de la lengua.
¿Tiene Zach una novia en su ciudad?
—Oye. ¿Qué pasa? —susurra al teléfono y se gira hacia un lado para excluirme—. Sí, vale. Tengo entrenamiento esta noche, pero déjame hablar con mi entrenador y ver si puedo estar allí en su lugar.
Zach se queda callado y oigo el leve tono de voz de una chica al otro lado de la línea.
¿Quién demonios es Tiffany? ¿Por qué narices está cambiando todos sus planes para estar con ella?
—Claro. Ajá. Tú también. —Cuelga el teléfono rápidamente y se lo mete en el bolsillo antes de volverse hacia mí—.
Lo siento por lo de antes. —Cierra el portátil de golpe y se guarda el móvil.
—Me alegro de que hayamos llegado a un acuerdo en todo, pero tengo un par de cosas que solucionar antes de ir a clase.
—Se levanta, coge sus cosas y me da un beso en la frente—. Nos vemos luego en Historia, Publi.
Y así, sin más, actúa como si esa llamada no fuera nada y yo no tuviera que preocuparme. Y supongo que no debería hacerlo. No es mi novio de verdad. Estamos fingiendo en el instituto. No necesito saberlo todo sobre él.
—Claro —respondo arrastrando las palabras. Tengo en la punta de la lengua preguntarle quién es Tiffany, pero antes de que pueda soltarlo, ya se está alejando a grandes zancadas.
Sentada allí, sé que me siguen mirando, así que actúo como si no hubiera pasado nada y termino mi ensalada antes de ir a clase, aunque la hamburguesa a medio comer de Zach esté a mi lado.