The Quarterback Sneak (The Four Quarters Collection 1) 6. Capítulo Cinco #3
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6. Capítulo Cinco #3

Ese ponche debía de llevar bastante más que un chorrito de vodka, porque está claro que me estoy imaginando cosas.

—Ya hemos estado en esta situación antes.

Todo el mundo dice que la victoria del año pasado fue una casualidad.

Hay gente que hace apuestas contra nosotros, esperando que perdamos.

—Apuestas... —Apuestas que hemos perdido porque hemos estado demasiado ocupados centrándonos en las habladurías en lugar de en el juego.

Nadie más está escuchando ahora, pero sus palabras y su enfoque exclusivo en mí han dejado mis pies clavados al suelo, pendiente de cada una de sus palabras.

—Las jugadas falsas y la confianza mal depositada no nos llevarán a ninguna parte si no tenemos espíritu de equipo que lo respalde.

— ¿Jugadas falsas? Todo suena un poco a que me está hablando en clave delante de todo el mundo, pero sigo sin saber si va en serio.

—Si queremos ganar de nuevo, tenemos que mostrar fuerza y resiliencia tanto en los momentos difíciles como en los buenos.

Rompo el contacto visual cuando Mike me golpea el codo sin querer al acercarse con Olivia a mi lado. Me dedica una pequeña sonrisa antes de centrarse en el escenario.

—Así que, lo único que quiero de vosotros esta noche es que apostéis por nosotros. —En ese momento solo veo sus ojos. Intensos y fijos en mí, diciendo cosas que nunca sería capaz de decir en voz alta ante un público como este.

Doy un salto cuando Mike suelta un rugido para animar al resto del equipo de fútbol a jalear, aunque no están escuchando. Zach abraza a los dos entrenadores y deja que las animadoras lo escolten fuera del escenario, guiñándome un ojo antes de irse.

Si antes no estaba segura de las intenciones de Zach, ese numerito lo ha hecho todo mucho más real. Quiere que sea su cómplice en una apuesta que aún no estoy del todo segura de que exista. Brett y Kyle puede que hayan coqueteado conmigo esta noche, pero eso podría ser una enorme coincidencia.

Se me abren los ojos de par en par cuando me asalta un pensamiento horrible. ¿Y si están todos compinchados y mi humillación de las últimas semanas no ha sido castigo suficiente? ¿Y si el equipo de fútbol quiere ir a por todas y hundirme definitivamente?

Mis ojos recorren la hoguera buscando de nuevo a Zach, pero en lugar de sus hombros anchos y su mirada fuerte, me encuentro con un par de ojos marrones conocidos.

Jamie me está observando, pero no de la forma que yo esperaba después de todo.

No hay remordimiento ni pena, solo una sonrisa siniestra, como si supiera algo que yo no sé.

¿La apuesta, quizás?

Incitada por las miradas de Jamie, me giro hacia Mike y Olivia, dispuesta a llegar a la verdad.

—Honey —llama una voz profunda, deteniéndome. Al girarme para ver a Connor, él inclina la barbilla en señal de reconocimiento y me dedica una sonrisa perezosa. Genial. Justo lo que me faltaba, otro jugador de fútbol coqueteando conmigo.

Connor se queda a pocos centímetros de mí, sacándome una cabeza, y levanto las manos intentando mantener el equilibrio. —Hola, C. ¿Qué pasa?

Sus manos descansan en mis codos para sujetarme mientras me dedica una sonrisa torcida. —Tienes un pelo muy bonito. —Tiene la mirada un poco nublada y le huelo el aliento a cerveza. Perfecto. No solo está flirteando conmigo, sino que probablemente ni se acuerde por la mañana.

—Eh... gracias.

Sigue con la mirada los mechones de mi pelo, deteniéndose donde rozan mis hombros, y se me queda mirando más tiempo de lo que se consideraría normal.

—No es rubio del todo, pero tampoco castaño.

—Alarga la mano hacia mí y yo echo el cuello hacia atrás—.

Me recuerda a la miel, lo cual tiene gracia porque te llamas Honey. —Se ríe por lo bajo.

Me recojo el pelo tras la oreja, sintiéndome algo irritable después de todos los intentos de ligue de esta noche. —Qué gracia. Nunca me habías hablado ni mencionado mi pelo. ¿A qué viene este interés repentino?

Tarda unos segundos en enfocar la mirada, pero esa sonrisa boba sigue ahí cuando lo hace. —Es porque antes estabas con Jamie. Ahora que él ya no está, he pensado que podría pedirte el número.

Echo la cabeza hacia atrás con una carcajada. —Ya lo tienes, Connor. ¿No te acuerdas de cuando nos mandábamos mensajes por la fiesta de cumpleaños de Jamie el año pasado?

Se rasca la parte posterior de la cabeza. —Ah, sí, claro. Se me había olvidado.

Me encojo de hombros, observando su reacción cuando digo: —No me sorprende.

Normalmente no te fijas en ninguna otra chica que no sea Ali.

—Desde que empezó el instituto, han estado rompiendo y volviendo, y supongo que ahora están en una de sus crisis si me está hablando a mí y aún no me han arrancado el pelo a tirones.

—Ah, sí —murmura, bajando la mirada y arrastrando los zapatos por el suelo.

Parece incómodo hablando conmigo, así que decido presionarlo un poco.

Connor es el más tranquilo de los jugadores de fútbol, así que quizá el alcohol le haya soltado la lengua.

—Sabes, no eres el primer jugador de fútbol que se me acerca hoy.

—Arquea una ceja pero no parece sorprendido—.

Brett y Kyle también me han pedido salir.

—Noto un amago de contracción en su labio, pero mantiene la boca cerrada—.

Casi parece que estéis compitiendo por ver quién se acuesta primero con la ex de Jamie.

Lo suelto con más claridad de la que habría usado si Connor estuviera en pleno uso de sus facultades, ya que imagino que mañana se le habrá olvidado.

Abre mucho los ojos y da un paso atrás. —¿Competición? —Su voz sube una octava y su mirada pasa por encima de mi cabeza para observar a los otros estudiantes.

Bingo.

—No hay ninguna competición. —La culpa en su voz me cuenta una historia distinta.

Está obsesionado con algo que hay detrás de mí y, al mirar por encima del hombro, me encuentro con la sonrisa siniestra de Jamie.

Esa sonrisa de suficiencia con una pizca de arrogancia es difícil de ignorar, y sospecho que es porque cualquiera con dos dedos de frente puede ver que Connor no se va a meter en mi cama ni de broma.

Sin embargo, la forma en que me mira Jamie, combinada con el comportamiento de Connor, Brett y Kyle esta noche, solo me ha llevado a una conclusión.

Zach podría tener razón. Hay una apuesta sobre mí, pero no sé de qué lado está él. En cualquier caso, estoy furiosa.

Jamie no solo me puso en evidencia delante de todo el instituto, sino que ahora intenta aumentar esa vergüenza.

Me está convirtiendo otra vez en el hazmerreír de todos, mientras se aprovecha de sus amigos porque sabe que yo nunca me iría con ninguno de ellos.

Lealtad mal fundamentada y toda esa mierda.

—Hablamos luego, Connor. —Dándome la vuelta, me abro camino de vuelta hacia Mike y le tiro del brazo para llamar su atención.

—Hola, Honey. ¿Qué pasa? —pregunta con el ceño fruncido. Sigue tan animado como siempre y no actúa de forma diferente—. Olivia acaba de ir al baño. —Señala a sus espaldas.

Niego con la cabeza y le pongo una mano en el hombro. —No, Mike, es contigo con quien necesito hablar, y es sobre Zach.

—¿Zach? ¿Te refieres a Zach Evans? —El asombro se nota en su voz, pero me observa atentamente.

—Sí, sois amigos, ¿verdad? —Él asiente—. Pues hablé con él el otro día.

—¿Ah, sí? ¿De qué?

—Me habló de la apuesta y necesito que me lo confirmes.

—¿Qué apuesta?

Me desinflo un poco, estudiando la cara de Mike porque debería saber de qué estoy hablando. —La apuesta entre Jamie y algunos del equipo de fútbol —digo con algo menos de seguridad que antes.

Las facciones de Mike se relajan y se queda boquiabierto. —Ah. Eso. —Me cruzo de brazos y arqueo las cejas.

—Sí. Eso. —El corazón me late más rápido, pero no lo demuestro.

—Mira, sinceramente pensaba que era todo una broma, ya sabes, chulerías de vestuario; si no, te lo habría mencionado ya.

—¿En qué consiste la apuesta?

—¿No has dicho que te lo contó Zach?

—Me lo contó, pero quiero asegurarme de que él tampoco me esté tomando el pelo.

—Qué va. —Una sonrisita asoma en la comisura de sus labios—. Zach no es así. Él no engañaría a nadie. Y menos por el equipo de fútbol.

Interesante.

—¿Cuál es la apuesta? —vuelvo a preguntar.

Mike se muerde el labio inferior y mira por encima de su hombro, supongo que buscando a Olivia.

—Sigo sin estar seguro de que fuera real, pero fue entre Jamie, Kyle y un par de tíos más.

—Bueno, al menos sé que Zach no mentía—.

Era algo sobre que salieras con uno de ellos.

No estaba escuchando mucho porque sabía que era ridículo.

—¿Por eso no me lo dijiste?

Se encoge de hombros. —Supuse que no serías tan ingenua como para caer con ninguno de esos idiotas. —Hace una pausa—. Pero tampoco quería disgustarte después de todo lo demás...

—¿Dónde está Zach? —Poniéndome de puntillas, busco su pelo rubio.

Mike estira el cuello, mirando entre la multitud que yo no alcanzo a ver por mi estatura. —Estoy casi seguro de que se ha ido después del discurso. Odia estas cosas y hoy solo ha venido porque el entrenador le ha obligado.

La adrenalina que recorre mi cuerpo disminuye y respiro hondo. No pasa nada. Puedo hablar con él en el instituto o en el partido de mañana. Me servirá para ordenar mis pensamientos y decidir qué hacer después.

—¿Quieres que te dé su número? —pregunta.

—No, no. Estoy bien. ¿Le puedes decir a Olivia que me voy a casa y que ya hablo con ella mañana? —Camino de espaldas, viendo la cara de compasión de Mike—. Ah, y si alguien pregunta, yo no sé nada de la apuesta, ¿vale? —Él asiente, apretando los labios.

Después me dirijo al aparcamiento, lista para enfrentarme a esos idiotas del equipo de fútbol.