The Deep End
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Prólogo
Aparté la cortina y miré por la ventana hacia The Deep End, el club de la esquina de Hollywood Boulevard. El sol se había puesto hacía horas, y calculé que las chicas llegarían en cualquier momento.
Todas habían tenido un poco de mala suerte en el amor. No era para tanto, ¿verdad? A mucha gente le pasa. Mis amigas, desde luego, tampoco habían tenido suerte con el sexo.
Por supuesto, yo tampoco. Pero jamás lo admitiría ante nadie.
Tampoco ayudaba que Natalie fuera adicta al trabajo, ni que Annabel hubiera decidido dejar Los Ángeles para mudarse a una casa en medio de la nada.
Angelina tenía ese rollo de chica tímida, igual que Marley. Y creo que Samantha solo necesitaba un empujoncito en la dirección correcta. A Delaney no le costaba encontrar novios, pero nada le duraba.
¿Un grupo sin esperanza? No lo creía. Si yo había tenido suerte últimamente, ellas también podían tenerla, y ya iba siendo hora, joder. Quería compartir mi buena suerte con las mujeres más importantes de mi vida.
Conseguí que todas aceptaran venir a mi fiesta de cumpleaños en The Deep End, donde habíamos pasado los sábados por la noche durante tres meses.
Supuse que no les importaría que me escapara de mi propia fiesta para ir a catar vinos a Santa Bárbara con Adam, un chico que había conocido el fin de semana anterior.
Sabía que se alegrarían por mí.
Y mi mayor deseo era que mi karma se les pegara y ellas también tuvieran un poco de suerte en el amor.
Al levantar la vista, vi a Adam en el umbral. Estaba increíblemente sexy, con las manos en los bolsillos de sus vaqueros desgastados, y me sonrió.
—¿Estás lista, Dulce Jane?
Encantada con el apodo que me había puesto, cogí mi maleta y salimos con las manos entrelazadas, listas para la aventura.
Mientras metíamos las bolsas en la parte de atrás de su camioneta, eché un último vistazo al club.
Pensé en las chicas y sonreí para mis adentros.
No podía esperar a descubrir cómo acabaría todo.