Te reto a no mirar atrás (A través de tus orejas 2)
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Capítulo 1
Fuiste toda mi vida y ahora ya no existes en ella.
–Sonríe, todo va a salir mal, Subze
U na vez tuve un refugio. Era puro caos por dentro, amor por su familia y por mí, bondad, locura, resiliencia, pesadillas, risas y cosquillas. Abrazarle era encontrar paz, olerle era tranquilidad y besarle era vivir.
Era mi casa.
Alexis.
Pensé que nunca encontraría otro cobijo.
Siempre creí que los refugios eran personas. Ahora sé que también son instantes que permanecen, recuerdos que te sacan una sonrisa sincera, reminiscencias a las que regresar, animales que te acompañan, tus mejores amigos o, incluso, tú misma.
Siempre me gustaron las palabras. Sobre todo las de Alexis.
Los mensajes empalagosos, las promesas, los cumplidos, las letras de canciones que debía interpretar, las que entonamos juntos, cada palabra bonita que me susurró… Todo.
Creí cada una de ellas.
Pero ya no.
Dejé de creer en las palabras porque son solo eso, palabras.
Están huecas, desprovistas de significado; son meras alteraciones del flujo del aire.
Y empecé a creer solo en lo tangible. Cualquiera puede hablar, pero no todos te lo mostrarán con hechos.
Sin actos que las respalden, las palabras no valen nada.
Nunca se va lo que queda abrazado al alma. Y él, a pesar de todo, fue alguien importante en mi vida. Se quedó en el hueco que le dejé, porque por más que lo intenté, no logré desprenderme de él por completo.
Llegué a pensar que jamás volverían a conquistar mi corazón porque seguía repleto de Alexis por todos lados. Creí que siempre sería así.
El corazón y la mente no olvidan.
El corazón no olvida las grietas que se crearon, los muros que cayeron.
La mente no olvida las noches de insomnio, los días plagados de dolor.
El corazón aprende a seguir latiendo aunque esté roto, aunque haya piezas desperdigadas por todas partes.
La mente deja relegado a un rincón los recuerdos más dolorosos.
Ambos aprenden a crear un gran muro a su alrededor para no volver a sufrir. Crean una coraza que se refuerza a base de palos hasta que la persona que eras antaño apenas se vislumbra.
Entonces la teoría dice que llegará alguien y te atisbará entre capas y cicatrices.
Y gracias a esa persona, con el tiempo, empezarás a despojarte de cada una de las capas hasta volver a ser quien fuiste: alguien lleno de amor, vulnerabilidad e inocencia, pero con la sabiduría del presente.
Solo serás así con esa persona, porque confiarás.
Y rezarás para que nunca te haga daño, para no volver a tener que esconderte otra vez porque por fin vuelves a ser tú misma.
Pero para el mundo, siempre serás esa nueva versión, porque una cosa es mostrarse como eres hacia los que amas y otra muy distinta es hacerlo hacia el mundo entero.
Hasta que alguien llega y repara tus grietas, quitándote la coraza sin que te percates. A su lado el dolor duele menos, la pérdida es más suave, el desamor desgarra, pero no mata. Su compañía llena, aunque a veces el corazón se sienta roto y vacío.
Es hora de continuar nuestra historia.