Tartessos o Nazzis: El misterio de las estatuillas desaparecidas Epílogo
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Epílogo

Fuente Wikipedia:

La operación Mincemeat (Carne Picada) fue un plan británico, ejecutado a fines de abril de 1943 durante la Segunda Guerra Mundial, para convencer al alto mando alemán (OKW) de que los Aliados iban a invadir Grecia en lugar de Sicilia. Para ello, se les permitió interceptar unos documentos secretos, con detalles de los planes de operaciones de los Aliados, que eran en realidad falsos y que se arrojaron al mar, en Huelva, junto al cadáver de un hombre vestido de oficial de la Marina Real Británica. Los alemanes, que dieron veracidad al hallazgo, reaccionaron dividiendo sus fuerzas en el Mediterráneo, lo que facilitó posteriormente la invasión de Sicilia.

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En el cementerio católico de Nª Sª de la Soledad yace un súbdito inglés. Murió de pulmonía en las húmedas y frías tierras de Inglaterra a finales de 1942, sin llegar a imaginar nunca que sus restos descasarían para la eternidad bajo los soleados y cálidos cielos de Huelva.

Durante su insubstancial vida no se le conoció que hubiera prestado servicio alguno a su país, pero con la llegada del ángel de la muerte se le abrieron las puertas de la gloria, su cadáver, debidamente uniformado para la ocasión, prestó un gran servicio a los aliados, y gracias a ello muchos miles de soldados pudieron regresar junto a sus familias.

Fue en la Conferencia celebrada en Casablanca en enero de 1943 donde se discutió la estrategia aliada y se estableció como objetivo la invasión de Sicilia, para ello se planificó la Operación Mincemeat (carne picada), que pasaría a los anales del espionaje bélico como una de las operaciones más brillantes y exitosas de la historia, diseñada por el Comandante Ewen Montagu, miembro de la División de Inteligencia Naval del Almirantazgo y autor del libro “The man who never was”, en el que se recoge ampliamente los detalles del engaño llevado a cabo contra el Abwehr alemán en Huelva.

La Historia suele recordar a los vencedores, a los generales y a los hombres que pronunciaron grandes discursos. Sin embargo, a veces son los desconocidos quienes cambian el destino del mundo.

Y Huelva los tuvo.

Fotógrafos. Pescadores. Espías. Funcionarios. Hombres corrientes arrastrados por la corriente de la Historia sin saber que sus nombres acabarían sepultados bajo capas de silencio, medias verdades y expedientes desaparecidos.

Porque las guerras terminan, los imperios se derrumban y los protagonistas desaparecen. Sin embargo, los secretos sobreviven.

"Los muertos guardan mejor los secretos que los vivos. Tal vez por eso la Historia está llena de tumbas… y tan escasa de verdades."