Epílogo
JESSE
Menuda noche de mierda.
Llevaba horas tumbado en la cama, sin poder dormir, antes de dejar de intentarlo.
Zane me invitó a subir al ático a conocer a unas tías, pero ignoré sus mensajes. Dylan quería que bajara al bar. No fui.
En vez de eso, intenté ver una película. Intenté escribir algo de música. Toqué la guitarra un rato, simplemente intentando sacarme de la cabeza la discusión con Elle.
Esta vez me había cabreado de verdad.
No estaba ligando con esa tía, joder. Estaba siendo amable. Profesional. Estaba bastante seguro de que sabría si me pasaba de la raya, pero últimamente parecía que todo lo que hacía cruzaba alguna línea con Elle.
No podía más, joder.
Así que me levanté y fui al gimnasio de la azotea. No quería que me reconocieran. Solo quería estar solo. Pero no aguantaba más sentado en la habitación del hotel.
Por suerte, el gimnasio estaba prácticamente vacío.
Probablemente debería haber llamado a Jude. Hablarlo. Pero no llamé. No escribí. No quería hablar; puede que estuviera harto de hablar, joder. Desde luego estaba harto de discutir con Elle sobre las mismas putas cosas, una y otra vez.
Simplemente no funcionábamos como pareja. ¿Por qué no podía verlo?
Le di vueltas y más vueltas mientras hacía ejercicio. Pero lo mirara como lo mirara, era lo mismo de siempre. Elle y yo éramos demasiado jodidamente diferentes, en lo que de verdad importaba, para que esto funcionara.
De todas formas, nunca conseguíamos arreglarlo, ni siquiera cuando lo intentábamos. No podíamos ni hablar de las cosas sin pelearnos. Ella se ponía a la defensiva. Yo me encerraba. Ella tenía la mecha corta. Yo era taciturno.
Para otros hombres ella era «apasionada». Para otras mujeres yo era «misterioso».
Los dos nos volvíamos locos el uno al otro.
Y ella seguía queriéndome. Sabía que sí.
Siempre me había querido.
Esa certeza pesaba como una piedra en el estómago. Porque sabía que haría cualquier cosa por mí. Por nosotros.
Cuando acabé en el gimnasio, recorrí el hotel con la capucha puesta. Era plena noche, y aunque era viernes noche en Vegas, los pasillos del hotel estaban bastante tranquilos.
Caminé mucho rato, pero no había ningún sitio adonde ir para escapar de este problema, y el problema era que Elle quería más de mí de lo que yo podía dar. Pensaba que me estaba guardando algo. Conteniéndome.
Puede que sí.
Simplemente no lo sabía.
Pero no estaba buscando liarme con nadie más. Solo estaba siendo yo. Pero eso nunca había sido suficiente para ella. No paraba de empujar y tirar, y me estaba dejando seco.
Quería que la quisiera, incondicionalmente. Lo sabía. Y era justo que quisiera eso.
Simplemente no podía llegar ahí.
Y estaba cansado de sentirme como una mierda por ello. De sentirme culpable.
Solo quería dejarlo estar.
Deambulé hacia el vestíbulo. Estaba flanqueado por un montón de columnas enormes, intercaladas con plantas gigantescas. Venía entre las columnas que bordeaban el pasillo que conducía al vestíbulo, y fue entonces cuando les vi.
Zane, Maggie y Flynn, de pie en el vestíbulo.
Estaban con el padre de Maggie, Dizzy. Dizzy tenía el brazo alrededor de una chica y Zane tenía el brazo alrededor de Maggie. Maggie parecía borracha, y algo en toda la escena me hizo frenar en seco.
Cuando se separaron, oí a la chica que iba con Dizzy decir: «¡Adiós!
» con voz cantarina. Ella y Dizzy parecían dirigirse al bar.
Estaba cerrado, pero como el hotel era suyo, probablemente eso no era un problema.
«¡Que descanséis, señor y señora Traynor!
», gritó-susurró la chica a través del vestíbulo.
Luego Dizzy la cogió de la mano y tiró de ella hasta desaparecer de la vista.
¿Señora Traynor?
Me quedé mirando a Zane y Maggie, y todo encajó en un instante. Las Vegas. El ramo en la mano de Maggie.
Los putos anillos.
Podía verlos, brillando bajo las luces del grupo de ascensores. Zane llevaba muchos anillos, así que no podía estar seguro. Pero Maggie llevaba definitivamente una alianza en el dedo anular.
La vi cuando le puso la mano en la mejilla.
¿Pero qué coño?
Les vi meterse en el ascensor, demasiado pegados el uno al otro. Flynn entró silenciosamente detrás de ellos, y las puertas se cerraron.
No me vieron.
Seguí dando vueltas un rato. Luego volví a mi habitación, me serví un par de dedos de bourbon e intenté asimilar lo que había visto.
Totalmente imposible y desafiando toda ley del universo que yo conociera, pero estaba bastante seguro, joder, de que Zane y Maggie acababan de casarse.
Joder.
¿Cuánto tiempo llevaba esto? ¿Estaban follando?
Pues claro que estaban follando.
¿Estaban enamorados?
Probablemente. Eso solía implicar una boda.
Curiosamente, con Zane lo veía. Me sorprendía que fuera a casarse jamás con alguien, y sin embargo, podía verle colgándose por Maggie. Siempre le había gustado. Lo que no sabía era lo serio que era el asunto, por lo visto.
Zane nunca parecía tomarse nada demasiado en serio. No era su estilo. Pero de alguna manera… sí, podía verle tomándose en serio a Maggie.
¿Pero Maggie? ¿Qué coño hacía Maggie casándose con Zane?
Joder. Me recosté en la cama y tuve que preguntarme… ¿Debería preocuparme? ¿Debería decirle algo a Zane? ¿A Brody? Maggie parecía bastante borracha, tambaleándose dentro del ascensor con sus tacones. Zane la había estado sujetando. Rara vez la había visto tan borracha.
Hostia puta. Me pasé la mano por el pelo y me dije a mí mismo que no era mi problema. No era asunto mío en absoluto. Siempre que Zane no jodiera lo que teníamos con Maggie. Ella era parte del equipo. Parte de nuestra familia. Se metería en un buen follón si le hacía daño a Maggie.
Había mucha gente, yo incluido, a la que eso no le haría ninguna gracia.
Solo esperaba, por el bien de la banda, que él lo supiera.
Será cabrón.
Negué con la cabeza. Pero no había nada que hacer, no hasta que lo mencionaran. Quizá Zane haría un anuncio en el concierto, en el escenario. Declararía su amor por Maggie delante del mundo.
Sonreí ante la idea. En realidad era bastante tierno.
Un poco impactante, pero me alegraba por ellos. Siempre que fueran felices.
De todas formas, yo tenía mis propios problemas.
Salí un rato al balcón, mirando la ciudad reluciente, y le di vueltas. Porque Elle también era familia, y no quería ser el cabrón que cabreara a todo el mundo.
¿Zane se casa con Maggie y yo rompo con Elle?
¿Quién es el imbécil ahora?
Mierda… ¿Cómo reaccionaría todo el mundo?
¿Se cabrearían conmigo?
Llevábamos en esta banda, juntos, una década. Elle, Zane, Dylan y yo. Y nadie iba a alegrarse de lo que estaba a punto de hacer.
Y menos que nadie, Elle.
Pero tenía que hacerlo.
Esperaría a después del concierto de mañana, eso sí. El concierto de esta noche. Eran más de las cinco de la mañana; la gira acabaría esa noche.
A la mañana siguiente del concierto, Elle y yo iríamos a su piso en L.A. Esperaba quedar con mi hermana cuando llegara a la ciudad. Solo planeaba pasar desapercibido. Escribir algo de música. Pasar tiempo con amigos. Tomarme un pequeño descanso antes del lanzamiento del nuevo álbum.
Ahora lo único que quería era irme a casa.
Tener algo de tiempo a solas.
Estaba tan jodidamente cansado.
Me desplomé en la cama cerca del amanecer, con la sensación de que por fin podría dormir porque la decisión estaba tomada, por difícil que fuera.
Por doloroso que esto fuera a ser.
Simplemente había que hacerlo.
Cuando volviéramos a L.A., sentaría a Elle para hablar. Le pediría a Brody que me organizara un vuelo. Que me llevara de vuelta a Vancouver antes de que acabara el día. Pero antes de irme, tendría que mirarla a los ojos. Tendría que decírselo.
No podíamos alargar esto más.
Simplemente no podía seguir un día más.
Cuando me desperté, era media mañana y Jude había dejado un mensaje. Me había perdido nuestra carrera matutina.
También había un mensaje de Elle. Quería hablar. Decía que lo sentía.
Mientras miraba fijamente sus palabras, entró un mensaje de Dylan. Tenía hambre. Como siempre. Quería quedar para comer.
Dejé el móvil. Me sentía atontado y demasiado cansado. Había dormido cinco horas; había sido un sueño pesado, oscuro, sin sueños, pero a medida que fui parpadeando hasta volver a la vida, todo se volvió tan jodidamente claro.
Abrí las cortinas de par en par. Hacía un día espectacular, abrasador. Miré hacia el Strip desde arriba. Iba a ser un concierto de la hostia esta noche. Lo notaba.
Esta banda, la música, eran mi corazón y mi alma. Y quería a mis compañeros de banda. Quería a Elle.
Pero la dura verdad era que no estaba enamorado de ella. No como ella lo estaba de mí.
Y no como ella se merecía.
Lo supe con certeza mientras me duchaba y me vestía.
Para entonces Zane había escrito. La banda iba a un restaurante. Quedaría con ellos para comer. Me aseguraría de que nadie sospechara que algo iba mal. Sería amable con Elle. Ella no insistiría.
Ella siempre sabía que yo necesitaba tiempo para volver a centrarme después de una pelea, de todas formas. Esa era la ventaja de una relación con alguien que te conocía tan bien; entendía todos tus pequeños defectos y rarezas.
No significaba que tuvieran que gustarle.
Le escribí a Jude para que me esperara en el vestíbulo y me puse la capucha al salir por la puerta. Sí, el concierto de esta noche sería épico. Nunca dejaría que lo que estaba pasando con Elle y conmigo salpicara a la banda. Sabía que ella tampoco.
Seguiríamos juntos, tocaríamos juntos, siempre.
Solo que no de la forma que Elle quería.
Simplemente no había suficiente química entre los dos, en ese sentido, para mantener ese tipo de vínculo, para superar nuestras diferencias a través de los altibajos de la vida, y mucho menos la vida de una banda de gira.
Necesitaba algo más.
Otra cosa.
Aún no sabía qué era.
Solo sabía que cuando lo encontrara… sabría que era de verdad.
FIN