Tan canalla como Seth 30 Elle #2
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30 Elle #2

Cuando llegué a casa, Seth me estaba esperando en la terraza de atrás. Tenía un café y miraba el agua. El sol acababa de esconderse tras las islas, y el horizonte era una erupción volcánica de violeta, escarlata y dorado.

—Precioso —dije mientras me sentaba a su lado—. ¿Sabes?, nunca me canso de estas vistas.

Me miró, sus ojos verde-grisáceos fundidos al reflejar la puesta de sol. Su mirada recorrió mi cara.

—Sé a qué te refieres.

Sonreí.

—¿Café? —me ofreció.

—No, gracias. —Sentí que la sonrisa se me desvanecía. La cafeína; otra cosa más a la que iba a tener que renunciar, con un bebé creciendo dentro de mí—. ¿Cómo te sientes? —le pregunté.

—Cansado. Le he metido un chupito doble a este, con la esperanza de que me espabilara. —Levantó la taza para dar un sorbo y se encogió de hombros—. Nada.

Podía entender la sensación. Yo estaba muerta de cansancio.

No sabía si era el embarazo o simplemente la tensión de guardármelo para mí, cuando me moría por contárselo a alguien…

junto con la tensión de todo lo demás —el torbellino de caer por él, a lo bestia, y las largas horas de audiciones, las sesiones nocturnas en el estudio— pero se me estaba viniendo todo encima, justo ahora. Podía desplomarme ahí mismo.

En vez de eso, me levanté y le saqué de la silla, rodeándole con los brazos. Le miré a esos ojos ahumados y profundos mientras nos apoyábamos juntos contra la barandilla de la terraza, abrazados.

—Tengo que contarte algo.

Vi la inquietud, la duda, cruzarle los rasgos, antes de que intentara disimularlo. Probablemente pensaba que estaba a punto de decirle que la banda no le iba a aceptar de vuelta. Que simplemente no iba a pasar.

—No es eso —dije—. La banda… Hemos acordado que todos queremos que vuelvas con nosotros.

Se me quedó mirando, claramente inseguro.

—¿Incluso Jesse?

—Incluso Jesse. Sabes que no ha sido fácil… pero creo que escuchará a Jessa. Y está claro que ella está dispuesta a intentarlo.

—¿Y Brody?

—Brody cederá —dije, repitiendo las palabras de Jesse; confiando en ellas—.

Jesse va a hablar con él. —Le atraje más hacia mí y dije—: Va a salir bien, Seth.

Saldremos de esta. De hecho, creo que nos hará más fuertes como banda.

Llevábamos un tiempo necesitando algo, este último año…

desde que Jesse y yo rompimos. Algo que cortara de raíz toda la tensión y las gilipolleces y nos obligara a valorarnos de nuevo.

De una forma extraña, creo que eso está pasando. Por ti.

—Bueno, me alegra haber sido de ayuda. —Sus palabras destilaban sarcasmo, y suspiró—.

Siento haberlo hecho de una forma tan cutre, pero supongo que al final todos habéis descubierto que ese era mi plan desde el principio.

Ya sabes, liarme con Jessa cuando éramos unos críos y sufrir una sobredosis.

Todo formaba parte de mi plan maestro para fortalecer la banda.

Sonreí.

—Anda. ¿Quién lo iba a decir? —Me acerqué y le besé, y justo entonces, me subió una oleada de náuseas.

Me eché hacia atrás y Seth frunció el ceño. Sus brazos se tensaron a mi alrededor.

—Hay algo más.

—Sí. Es que… —No sabía cómo decirlo, así que me fui por las ramas y dije—: Parece que el pequeño de Jessa y Brody… va a tener un pequeño compañero de travesuras, para sembrar el caos entre bastidores. —Me puse las manos en el estómago automáticamente; de forma protectora, quizá.

Seth bajó la mirada, observando cómo mis manos se deslizaban sobre mi estómago.

Cuando sus ojos encontraron los míos de nuevo, estaban muy abiertos y oscuros.

—Estás… embarazada.

No supe si era una pregunta o no, ni si estaba en shock, ni qué. Nunca le había visto esa mirada.

—Sí —dije, forzándome a sacarlo—. O sea, estoy bastante segura, joder. Mi regla lleva más de una semana de retraso, y me he hecho unas cuantas pruebas de embarazo.

Arqueó ligeramente la ceja.

—¿Unas cuantas?

—Sí. Como… cinco. —Esta mañana, había meado en el resto de los palitos, todas las pruebas que me había traído a casa el otro día. Y todas decían lo mismo.

Los ojos de Seth se abrieron aún más. Asintió lentamente, como si estuviera procesando todo aquello, con dificultad.

—Cinco —repitió.

—Iré al médico mañana —le expliqué—. Tengo cita.

—Mis manos estaban extendidas sobre mi vientre plano.

Todavía no se me notaba. El bebé tenía el tamaño de una semilla de sésamo ahora mismo; ya lo había buscado.

Pero era mi bebé. Ya me sentía ferozmente protectora…

de él o de ella—. Y voy a tenerlo —solté—, así que, por favor, ni se te ocurra preguntar.

Y sí, es tuyo sin ninguna duda, así que eso tampoco lo preguntes.

Seth negó con la cabeza, despacio.

—No iba a preguntar.

—Solo quiero que sepas —continué— que esto va a pasar. Pase lo que pase con la banda. —Pase lo que pase contigo, quise decir, pero no lo hice.

Quería decirle que no quería, ni necesitaba, nada de él. Tenía dinero. Recursos. Técnicamente, no necesitaba una pareja para criar a este hijo.

Pero eso no era del todo cierto. Le necesitaba a él. Y quería mucho de él. Cosas que me daba miedo pedir.

Miedo, porque después de verle con Jessa, la mano de ella en su brazo cuando entraron juntos en la iglesia… me di cuenta de que nunca me había dicho lo que sentía por ella ahora.

Respiré hondo, y encontré el valor, de alguna manera, para preguntar.

—¿Sigues queriendo a Jessa?

Se le abrió un poco la boca, esos labios carnosos y preciosos se separaron, y tomó aire entrecortadamente.

—Elle —dijo, acercándose más a mí, de modo que sus caderas se pegaron a las mías. Parecía estar buscando las palabras adecuadas para expresar lo que estaba pasando en su cabeza, detrás de sus ojos—. No la recuerdo.

Fruncí el ceño profundamente.

—¿Qué quieres decir?

—Quiero decir… Sé que te conté mucho sobre lo que pasó en aquella época.

Lo que recuerdo. Pero cuando pienso en ello…

aparte de escribir las canciones, no me acuerdo de qué hablábamos Jessa y yo cuando estábamos solos.

Solía pensar en eso, mucho, cuando estaba en rehabilitación.

Intentaba acordarme, pero era como… no había nada.

Solo esos recuerdos extraños y mudos, como fotos, congeladas.

Su sonrisa, o su cara arrugada cuando estaba enfadada conmigo.

Pero no había sonido en esos recuerdos aparte de la música.

Ni palabras entre nosotros aparte de las de las canciones.

Teníamos las canciones y teníamos las drogas.

Sé que hubo discusiones. Sé que ella quería que dejara las drogas.

Y yo intenté con todas mis fuerzas recordar exactamente qué era lo que amaba de ella.

Sabía que la quise, en algún momento. Debí de quererla. Pero no podría decirte por qué.

Dios.

Era tan… triste. Quizá debería haberme sentido aliviada de que no pudiera recordar lo que había amado de ella, pero no fue así.

A pesar de todo el dolor que sentí después de la ruptura con Jesse, si alguien me dijera que iba a olvidarlo todo sobre nuestra relación excepto la música que habíamos hecho juntos y el dolor de la ruptura… habría sido mucho peor.

Al menos yo tenía los recuerdos de los buenos momentos que habíamos pasado.

—Quizá no necesitas una razón para querer a alguien —ofrecí.

—Sí la necesitas.

—¿Por qué me quieres a mí? —Incluso mientras las palabras salían de mi boca, me daba miedo preguntar. Seth todavía no me había dicho que me quería.

Simplemente lo sabía.

—Porque —dijo, deslizando las manos hasta acunar mi cara— cuando estoy contigo, me siento yo mismo. Y de alguna manera, cuando me miras, sé que ese hombre es suficiente.

Le rodeé la cintura con los brazos y le abracé con fuerza contra mí.

—Es porque te quiero, Seth.

Las lágrimas brillaron en sus ojos gris-verdosos.

—¿Por qué?

—Porque… cuando estoy contigo… siento que todo va a salir bien. Incluso cuando no es así.

—No sé cómo te he hecho sentir eso —dijo—. Yo nunca lo sentí, hasta ahora mismo.

—¿Ahora?

—Sí —dijo, rozando mis labios con los suyos—. Ahora mismo.

Entonces deslizó una mano hacia abajo, sobre mi corazón y directo a mi vientre, donde la apoyó con suavidad. Sentí su calor empapándome, en lo más profundo, y me inundó de alivio.

Podía sentir lo que iba a decir, antes de que lo dijera siquiera.

—Estoy aquí, Elle —murmuró contra mi piel—. Aquí mismo. Necesitas saberlo… Pase lo que pase con Dirty.