28 Elle
ELLE
Al día siguiente, Flynn aparcó junto a la iglesia y me dejó bajar. No entró conmigo; ya le había dicho que quería que esperase fuera.
Le había pedido a la banda que se reuniera para una reunión de emergencia. Sin equipo de rodaje. Le había dicho a Dylan, expresamente, Solo Dirty. Y él sabía perfectamente qué significaba eso.
Si te importo, por favor haz esto por mí, le había dicho llorando por teléfono, la noche anterior, después de que Seth se fuera. Porque había una parte de mí que temía que no lo hicieran por mí. Haz que vengan, prácticamente le había suplicado. Necesito que estéis todos allí.
Y Dylan me dijo: Allí estarán, Elle.
Por los coches del aparcamiento, veía que así era. Cuando entré en la iglesia, todos me estaban esperando: el círculo más íntimo del círculo íntimo.
Jesse, Dylan y Zane, junto con Brody, Maggie y Jude.
Jessa aún no había llegado, pero me había mandado un mensaje para avisarme de que estaba de camino.
Seth tampoco había llegado aún. Le había pedido que viniera un poco más tarde que los demás.
Le había suplicado que viniera y, tras una negativa inicial, había accedido.
Pero necesitaba hablar primero con Dirty.
Necesitaba hacerme una idea de cómo iban a gestionar esto todos, sin que él estuviera allí para llevarse la peor parte si la cosa salía muy mal.
Maggie reunió a todos en los viejos bancos y sillas que teníamos desperdigados por allí. Repartió cafés. Me dio un abrazo. Aunque no podía saber lo que estaba a punto de decir, me sentó bien.
Se sentaron todos, en silencio absoluto, mirándome. Respiré hondo, tragándome las náuseas que no dejaban de intentar treparme por la garganta, y les dije lo que había venido a decir.
—Seth está en mi vida. Y se queda.
Silencio.
Todos se quedaron allí sentados, mirándome.
Maggie miró a Brody. Nadie más se movió, y mucho menos habló.
Finalmente, Jesse cruzó los brazos sobre el pecho. —¿Qué significa eso?
—Significa que le quiere en la banda —tradujo Zane. Y no se equivocaba.
—Estoy más que dispuesta a trabajar con él por mi cuenta si eso no puede pasar —les dije—.
No es una amenaza. No me voy de Dirty. Solo quiero que sepáis lo en serio que voy con esto.
Con él. —Encontré los ojos de Jesse, brevemente.
Me sostuvo la mirada, con una expresión oscura, inescrutable—.
No sé todo lo que pasó entre Seth y Jessa…
—Miré a Brody—. Pero sé que no es lo que todos parecéis creer. Eso sí lo sé. Y le conozco a él.
Silencio otra vez.
Al menos todos parecían estar asimilando lo que había dicho.
No estaba segura de si alguno de ellos, aparte de Dylan y Jude, se había dado cuenta de que mis sentimientos por Seth iban más allá de lo profesional y de la amistad. Pero tampoco estaba exactamente preparada para decir: Me he enamorado de él, y me ha dejado preñada, así que apañáoslas.
—Bueno, yo sí sé lo que pasó —dijo Brody, rompiendo por fin el silencio—. Y quizá no conozcas a Seth tan bien como crees, Elle.
Abrí la boca para responder a eso, sin saber siquiera qué iba a decir, cuando Jude intervino. —No lo sabes todo. —Le estaba hablando a Brody, no a mí, y todos se giraron para mirarle.
Jude suspiró.
Luego se quedó mirando largamente al techo, como si de verdad no quisiera decir lo que iba a decir a continuación. Como si no pudiera creerse que fuera a decirlo.
—Seth debía mucho dinero al MC —soltó con un gruñido—. Y no se le debe dinero al MC. —Nos miró a cada uno por turnos, mientras dejaba que sus palabras calaran—. Al final, tuve que sacarle de la banda por la mierda que se le venía encima.
Joder. No era lo que quería oír.
—¿Dinero de drogas? —preguntó Dylan, y no sonó sorprendido. Ninguno de nosotros podía estarlo del todo.
En realidad, tenía sentido.
—Estamos hablando de los Kings —dijo Zane—. ¿De qué otro tipo iba a ser?
Jude le lanzó una mirada a Zane. —No estamos hablando de los Kings.
Al menos, no solo de los Kings. Seth les debía dinero a otros tíos, tíos muy malos de verdad, una cantidad seria.
No tengo que explicaros lo que eso significa.
Es de puto sentido común que no quieres deberles nada a hombres así.
Y todos sabéis que eso es todo lo que voy a decir al respecto.
—¿Cuánto dinero? —insistió Zane.
Jude volvió a suspirar. —Se lo metía por la nariz más rápido de lo que lo ganaba. Le cubrí las deudas durante un tiempo, y a cambio él vigilaba a Jessa por mí. Porque se lo pedí. Se lo ordené, en realidad.
—¿Que hiciste qué? —Claramente, eso sí sorprendió a Jesse. De hecho, parecía cabreado de cojones.
A mí también me sorprendió.
—Le avisé —dijo Jude—. Le amenacé con cortarle el grifo, se lo corté, y buscó sus drogas en otro sitio.
Luego me enteré de cuánto debía por ahí, y supe que no iba a devolverme la pasta a mí en una buena temporada.
Así que acudí a mi hermano. Piper se encargó.
Eso es todo lo que tenéis que saber. —Negó con la cabeza, como si se arrepintiera un poco de haber dicho tanto—.
Joder, mientras tanto, Seth me contaba lo que veía: Jessa y sus amigas en fiestas, con algunos de esos tíos de mierda.
—Los Sinners —dijo Brody, atando cabos, igual que yo.
Los Sinners eran un club rival de los Kings, notoriamente peligrosos, y si Seth estaba consiguiendo drogas de moteros en Vancouver que no eran Kings…
Jude no lo diría, pero tenía que ser eso.
Cualquiera que leyera las noticias sabía que los Sinners estaban metidos hasta el cuello en el tráfico de drogas en la costa oeste.
—La puta Roni —gruñó Brody por lo bajo.
—Esto no tiene nada que ver con Roni —le replicó Jude al instante.
Vaya, mierda… Incluso Jesse pareció desconcertado por el tono de Jude.
No tenía ni idea de qué tenía que ver Roni, una amiga de Jessa, con todo esto, aparte del hecho de que todos sabíamos que le iban los moteros y que había salido con el hermano de Jude, Piper, hacía mucho tiempo. Pero por qué Jude le arrancaría la cabeza a Brody por mencionarla, no sabría decirlo.
¿A no ser que Jude estuviera colado por ella o algo?
Dios, ¿hasta dónde llegaba esta madriguera…?
Ni siquiera quería saberlo.
—Por favor, decidme que no hay moteros detrás de Seth ahora —dije.
—No —dijo Jude—. Por suerte para él, a día de hoy está en la lista de amigos de Piper.
Menos mal, joder.
—No me puedo creer que no me hayas contado una puta mierda de esto —dijo Jesse. Estaba negando con la cabeza mientras miraba a Jude, y claramente, no estaba contento.
—Jessa empezó a venir a nuestras fiestas —respondió Jude—, y no podíamos impedírselo.
Pero sabía que, cuando lo hiciera, la echarían.
No era bienvenida. Eso significaba que iba a buscar otro sitio para conseguir lo que quería.
Y lo hizo. Empezó a ir con sus amigas a otras fiestas, a juntarse con otra gente, a sitios donde yo no podía estar para echarle un ojo.
No podía hacer de niñera de tu hermana pequeña.
¿Y vosotros dónde estabais? —Nos miró a cada uno.
Nadie habló.
—Todos teníamos otra mierda que hacer —dijo Jude—.
Pero Seth estaba allí. Estuvo ahí para Jessa de una forma en que ninguno de nosotros podía estarlo.
Así que le dije que la vigilara. No digo que acabara bien.
No digo que fuera lo mejor. Pero en ese momento era lo mejor que podía hacer.
Iba a esas fiestas y se colocaba nos gustara o no, a ti o a mí.
Mientras estuviera allí con Seth, yo al menos sabía que estaba a salvo.
Le mantenía abastecido, y ella conseguía su mierda de él, de los Kings, así que sabía que era limpia.
Estaba más segura que cualquier otra chica en cualquiera de esas fiestas.
—Ya —gruñó Brody—. A salvo de todos menos de Seth.
Brody y Jude se miraron de un extremo al otro de la sala, y pude sentir la tensión chocando entre ellos.
—¿Quién coño os creéis que es Seth Brothers? —exigió Jude—. Lo habéis demonizado por completo porque Jessa vino llorando a ti con una historia triste que tiene menos que ver con él que con ella, y tú estabas tan cegado por tu encaprichamiento con ella que ni siquiera lo veías.
Brody se puso de pie. Al principio, parecía herido… Pero luego se cabreó, rápido. —¿Así es como lo ves, joder?
Jude respiró hondo y pareció morderse la lengua. Quizá sabía que había cruzado una línea.
Quizá encaprichamiento era una palabra justa para describir el vínculo de Brody con Jessa en aquel entonces. Pero ahora ella estaba esperando un hijo suyo. Su relación iba mucho más allá del encaprichamiento. Jude se estaba arriesgando mucho al retar a Brody en ese tema.
Y quizá Brody lo sabía.
Quizá estaba encajando las piezas; que si Jude estaba jugándose el cuello por Seth, tenía que haber una maldita buena razón.
—Mirad —dijo Jude, cediendo un poco y con aspecto de estar harto de todo—, sabía que, con el tiempo, Seth se estaba pillando por Jessa, y el hecho de que yo no hiciera una mierda al respecto fue mi mayor error.
Lo entiendo. Pero tenéis que superarlo. Ella lo ha superado.
Lleva a tu hijo en el vientre. Es hora de pasar página, hermano.
Todos nos quedamos en silencio. La tensión en la sala era jodidamente asfixiante.
Mis ojos encontraron los de Dylan, luego los de Zane. No dijeron nada, pero podía ver lo que estaban pensando. Estaba ahí mismo, en sus caras.
Estaban pensando que Jude tenía razón.