Sígueme el juego (Desastres 4) 16 #2
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Dejo el diario a un lado, incapaz de seguir leyendo. No he cambiado tanto, sigo siendo esa chica rota que tiene miedo de que alguien la vea tal como es. Sigo siendo esa nina que observaba a Dean desde la distancia, pero ahora, de alguna manera, estoy más cerca de él que nunca. Y eso me asusta.

Me abrazo las rodillas, sintiendo el peso del pasado caer sobre mí como una losa.

Dean no sabe nada de esto, y no estoy segura de si quiero que lo sepa.

Él cree que soy una chica normal, alguien con quien puede mantener esta farsa para alejar a la prensa.

Pero si supiera la verdad... si supiera quién soy realmente, ¿querría seguir cerca de mí?

Miro el póster de Dean que aún sostengo en las manos. Me levanto lentamente y lo apoyo en la pared, justo al lado del nuevo. Una vida separada por anos de silencio. ¿Qué diría si supiera que lo he seguido todo este tiempo? ¿Que nunca dejé de pensar en él, incluso cuando me alejé de San Angelo?

Me dejo caer en la cama, exhausta. ¿Cómo acabé aquí? Esto no es lo que tenía planeado. Esto no es solo un juego. No lo ha sido desde el principio.

Me giro hacia el techo, mi mente dando vueltas sin parar. No puedo seguir así. No puedo mantener este juego. Pero tampoco sé cómo salir de él sin perderme a mí misma.

Me dejo caer en la cama, exhausta. ¿Cómo acabé aquí? Esto no es lo que tenía planeado. Esto no es solo un juego. No lo ha sido desde el principio.

Me giro hacia el techo, mi mente dando vueltas sin parar. No puedo seguir así. No puedo mantener este juego. Pero tampoco sé cómo salir de él sin perderme a mí misma.

El teléfono vibra sobre la mesita de noche, interrumpiendo mis pensamientos. Levanto la vista, sintiendo una oleada de ansiedad. ¿Quién puede ser? La verdad es que tengo una idea, pero no quiero dejarme llevar por la esperanza.

Finalmente, lo tomo entre mis manos. Al ver el nombre en la pantalla, mi corazón se acelera. Dean. Con una mezcla de nervios y emoción, deslizo el dedo para abrir el mensaje.

«¿Estás bien?».

¿Bien? Esa palabra parece tan sencilla, pero en mi caso, tiene un peso enorme. No estoy bien. Estoy en un torbellino de emociones, con el recuerdo del beso todavía fresco en mis labios, y una parte de mí siente que estoy a punto de cruzar una línea que no puedo deshacer.

Sin pensarlo demasiado, respondo.

«Sí, estoy bien. Solo he estado... reflexionando».

Es un intento de mantener las cosas ligeras, de no dejar que él vea lo que realmente siento. En este momento, tengo miedo de que si profundizo, él se aleje. Pero en mi interior, también quiero ser honesta, quiero que sepa que él ha estado en mi mente.

Mi corazón late con fuerza mientras espero su respuesta. Las palabras en la pantalla parecen tomar una eternidad en llegar. Finalmente, suena el pitido de un nuevo mensaje.

«Eso es bueno. Me alegra saberlo. La verdad es que no he dejado de pensar en lo de antes…».

Al leerlo, mi pecho se aprieta. ¿Lo de antes? Sé que se refiere al beso, ese momento robado que cambió todo entre nosotros. ¿Qué significa eso para él? Siento que mis manos tiemblan mientras sigo leyendo.

«¿Cómo te sientes al respecto?».

Es una pregunta sencilla, pero en este contexto se siente cargada de significado. Mis pensamientos corren en círculos, y me pregunto si debo ser honesta o protegerme. Finalmente, me decido.

«No sé, fue... intenso».

Lo escribo y lo envío, sintiendo un torbellino de ansiedad mientras espero su respuesta. Me recuesto en la cama, mirando al techo, tratando de calmarme. ¿Qué me está pasando? He construido una pared tan alta para protegerme, y de repente, Dean está haciendo que quiera derribarla.

El pitido de su respuesta llega rápidamente.

«Intenso, sí. Pero también fue inesperado. Nunca imaginé que esto se volvería tan complicado».

Mi corazón se acelera. ¿Complicado? Esa palabra suena a una trampa. Pero también suena a algo real. Es la realidad de nuestra situación, y es precisamente lo que más me asusta.

Respondo con un susurro, como si él pudiera escucharme desde la distancia.

«Sí, tampoco lo imaginé. Pero... ¿cómo puedes saber que es complicado sin haberlo vivido?».

Las palabras salen antes de que pueda detenerlas. El mensaje se siente arriesgado, pero necesito saber qué piensa.

El pitido de su respuesta llega rápidamente.

«Porque me asusta. No soy bueno con estas cosas. Nunca lo he sido».

Un nudo se forma en mi estómago al leer esas palabras. ¿Asustado? Dean siempre ha sido seguro, siempre ha jugado con la atención que recibe. ¿Cómo puede sentir miedo ahora?

Mi corazón se acelera mientras tecleo de nuevo.

«Entonces, ¿qué hacemos?».

Espero su respuesta, sintiendo que cada segundo se vuelve más pesado. Quiero que él me diga que esto es real, que siente algo más que la necesidad de mantener las apariencias. Pero al mismo tiempo, no sé si estoy lista para eso.

El teléfono vuelve a vibrar.

«Quizá deberíamos vernos. Hablar. No solo por mensajes».

Mis manos tiemblan al leerlo. ¿Verme? Es una propuesta simple, pero en este momento, se siente como una invitación a un abismo. Mis pensamientos divagan a la idea de estar frente a él, de ver sus ojos, de sentir su presencia.

Siento una mezcla de emoción y pánico.

«Me parece bien, pero... necesito unos días».

Mis dedos vuelven a temblar mientras envío el mensaje, sin saber si estoy haciendo lo correcto. Quiero verlo, pero tengo miedo de lo que eso podría significar para nosotros.

El teléfono permanece en silencio por unos momentos, y me pregunto si he cometido un error al pedir tiempo. Pero entonces, la pantalla brilla de nuevo.

«Entiendo. Tómate el tiempo que necesites. No quiero que te sientas presionada. Lo que sea que esté pasando entre nosotros es extrano, y no quiero que te incomode».

Sus palabras son un alivio y, al mismo tiempo, una carga. Él lo entiende.

«Gracias, Dean».

Dejo el teléfono a un lado y me acurruco bajo las sabanas de mi cama, sintiendo una oleada de nerviosismo y emoción. Esto no es solo un juego. Al menos, no para mí. Y si Dean está aquí, necesito estar lista para enfrentar lo que venga.

Miro el reloj, sintiendo que el tiempo se detiene

Y aunque todo esto sea un juego, por primera vez en mucho tiempo, siento que estoy dispuesta a jugar.