Sam
Nubia se marchó a los dos días de que Cas le pidió que se fuera del departamento.
No tengo idea de a dónde fue a vivir, pero la verdad es que a todas nos sacudió lo que hizo y también nos quitó las ganas de volver a hacer un intercambio, bueno, más o menos, porque a los pocos meses de todo lo que pasó, Johana terminó con Charly e inició una muy peculiar y algo complicada relación con Alex y Cas, y es que al parecer esas dos se conectaron de una manera sentimental cuando estuvieron juntas, por lo que la idea de tener una relación de tres personas no les pareció por completo una locura, siempre que pudieran darle rienda suelta a ese amor que con el tiempo se fue nutriendo entre esas dos chicas que jamás dejaron de ser una parte importante en mi vida.
Con respecto de Nubia, bueno, de ella no tuvimos noticias en mucho tiempo, en serio, fue como si hubiera desaparecido del mapa, pero después de algunos años Cas se enteró de que andaba con un tipo mayor, al parecer uno de los sujetos que conoció en aquel lugar del que Juan la sacó esa noche.
Mi amiga nos dijo que se veía feliz y en realidad espero que así fuera, pues a pesar de lo que pasó jamás le hubiera deseado que le fuera mal al construir de nuevo su vida.
Por nuestra parte, bueno, las cosas no fueron fáciles para Jorge y para mí, porque en realidad encontrar la manera de equilibrar sus fantasías y las mías a veces resultaba bastante complicado, pero la verdad es que el camino fue divertido y con cada intento que hacíamos por entendernos en la cama, fuimos haciéndonos cada vez más cercanos y unidos, hasta que un día ese chico rudo me pidió que me casara con él y yo acepté convertirme en su mujer de manera definitiva, terminando años después con un nene y una nena muy lindos, una casa en una zona tranquila y un par de trabajos de buena paga y no demasiada exigencia que nos permitieron equilibrar nuestras vidas laborales y familiares, aunque en ello admito que la ayuda de Cas y Johana fue insuperable, porque tener a esas dos de nanas era una ventaja extraordinaria.
- ¡Amor, se nos va a hacer tarde! ¡Te juro que te ves hermosa con ese vestido…
¿Azul?! - preguntó mi amor en cuanto me vio bajar las escaleras, negando con la cabeza al ver que aquel vestido no era ninguno de los tres que me puse antes de decidirme por ese atuendo que nos acompañaría durante una noche tan importante como la que nos esperaba.
- Lo siento, pero es que es la primera vez que estaremos con los ejecutivos de la empresa y quiero dar una buena impresión - le respondí un poco preocupada, porque sabía que a Jorge no le gustaba esperar y no quería que se alterara.
- Cariño, tú te verías deslumbrante aunque fueras con un short y chanclas de baño - comentó mientras me tomaba de la cintura, haciendo que me ruborizara antes de que sintiera ese pico que me dio en los labios y yo extrañara el ruido que solía haber en casa cuando los niños jugaban en la sala, pues esa noche se quedarían a dormir con la tía Cas, la tía Johana y el tío Alex.
- Eres un tontito - le dije a mi amorcito antes de que camináramos a la puerta, tomáramos nuestros abrigos y mi bolsa, para luego meternos en el auto y salir en dirección de donde tendría lugar aquella cena.
- ¿Sabes algo? El otro día Javier me comentó que está probando cosas con Bianca, me dijo que hace unas semanas fueron a un lugar de intercambios y que les encantó la idea de probar esa clase de experiencias - me comentó, haciéndome reír un poco nerviosa, pues ese Javier era uno de sus mejores amigos y Bianca desde hacía algunos meses se había convertido en una muy buena amiga para mí - me pidió de favor si los acompañábamos a uno de esos sitios, me dijo que para hacer algo así se sentiría más seguro yendo con alguien a quien conociera de antes, claro, no quiere intercambiar con nosotros, hizo mucho énfasis en ello, solo quiere que seamos su apoyo moral - comentó mi amor como si aquello no importara, como si en la cama no hubiéramos fingido decenas de veces que hacíamos cualquier cantidad de cosas innombrables con esos dos.
- ¿En serio? Bueno, creo que no seríamos buenos amigos si no los apoyáramos en esto ¿No lo crees?
- No podrías tener más razón - respondió Jorge, mirándome luego por un segundo antes de volver a concentrarse en el camino, dejando la puerta abierta a la posibilidad de que regresáramos a eso de los intercambios, pero en esa ocasión, haciéndolo solo porque se nos antojaba y no porque necesitáramos probar algo que no teníamos, porque en realidad, después de todo lo que pasó en la universidad, no hubo una sola noche en la que mi hombre no me dejara temblando de placer tras varias horas de pasión, amor y lujuria.
FIN