126. CAPÍTULO 126
Lía se acerca directamente hacia mí mientras me mira.
Lo único que puedo hacer yo es devolverle la mirada a la vez que recorro su cuerpo.
Va preciosa con un body negro súper ajustado realzando la figura que tantas veces he recorrido con las yemas de mis dedos.
El body está hecho de un tejido elástico que parece vinilo satinado y sobre este material hay una red de infinitos brillantes que reflejan las luces de los focos.
Según avanza hacia mí veo cómo esos mismos pequeños diamantes caen en forma de fleco desde sus caderas hasta la parte alta de los muslos que me han hecho perder la razón incontables veces.
Termino de recorrer su cuerpo en sus botas altas ajustadas negras con los mismos brillos que le llegan hasta la parte media de los muslos.
Cuando está lo suficientemente cerca consigo ver los ojos verdes en los que me perdí la primera vez que nos vimos.
Pero esta vez no están llenos del amor que siempre nos profesamos, están llenos de…
dudas. Lía por fin llega a mi altura, tengo que dar lo mejor de mí, quiero luchar por ella, quiero luchar por lo nuestro, quiero morir matando, siempre que sea con ella.
—Hola —digo quedándome sin palabras—, quería hablar contigo —continúo al ver que ella no me contesta—, he venido a Argentina —digo intentando comprender el semblante de su rostro.
—¿Por qué estás aquí, Alonso? —pregunta Lía bajando la mirada y apretando el micro que lleva en la mano.
¿Por qué estás aquí, Alonso?, me pregunto a mí mismo. Una pregunta tan sencilla pero que esconde el dolor que tiene ella en el pecho. Alonso, es tu momento, o hablas con el corazón o la vas a perder.
—Por ti —respondo sin vacilar—, por nosotros.
Me acerco a ella reduciendo aún más el espacio que nos separa, minimizando al máximo la distancia que nos lleva separando demasiado tiempo. Ignoro a toda la gente que se mueve a nuestro alrededor y me concentro en ella.
—Llevo tres semanas consumiéndome en Madrid pensando en ti, añorando tus besos, tu risa, tus te quiero… echando de menos a la mujer a la que amo —confieso con determinación—. Lía, hace un tiempo me dijiste que yo era música para ti, permíteme decirte qué eres tú para mí.
Cojo sus manos con firmeza, están húmedas por el sudor del concierto. Noto cómo tiemblan ligeramente cuando después de tanto tiempo se vuelven a encontrar, pero Lía no las aparta.
—Tú eres el corazón de las historias que quiero plasmar, tú eres la razón de que quiera volver a escribir, de que quiera volver a crear mundos enteros, qué digo mundos, universos —digo apretando sus manos—, te prometo aquí y ahora que nunca más me dejaré arrastrar por los ecos de mi pasado, voy a amarte como solo tú me has enseñado a amar, sin límite, sin miedo al vacío, porque si es contigo salto sin pensármelo. Lía, te amo.
Lía no dice nada, no consigo descifrar lo que está pensando, simplemente se da la vuelta y vuelve al escenario.
El público ruge de emoción al verla de nuevo en el escenario.
Lía coge una guitarra acústica que hay en el escenario y anda hasta el pie del micrófono que aún lleva en la mano.
Coloca el micro con una mano, cuando por fin tiene las dos manos libres, se acomoda la guitarra acústica y empieza a cantar.
En tus ojos azules, veo el cielo reflejado
Es un instante que se queda para siempre,
Mientras tus palabras me despiertan despacio.
Cada roce es una chispa que enciende,
algo dentro de mí que no quiero apagar.
Quiero un amor que tenga eco en la eternidad,
Que cruce el tiempo y
Que resuene en cada estrella,
en cada latido.
En las noches cuando todo es silencio
Tu voz llega y me abraza de nuevo.
No importa el frío, no importa el miedo,
Porque este sentimiento es más grande
que el universo.
Quiero un amor sin disfraces,
sin caminos que ocultar,
Que si el futuro nos pregunta,
sepamos qué contestar.
Quiero un amor que tenga eco en la eternidad,
Que cruce el tiempo y
Que resuene en cada estrella,
en cada latido.
Si el mundo gira muy rápido
y nos quiere separar,
déjame refugiarme en tus brazos.
Quiero un amor que tenga eco en la eternidad,
Que cruce el tiempo y
Que resuene en cada estrella,
en cada latido.
Contigo…
CONTINUARÁ…