Superestrella 19. CAPÍTULO 19
16%

19. CAPÍTULO 19

¿Perdona? Que me ha dejado con todas las ganas el cacho cabrón este.

Mira que no suelo ser tan directa, le he picado el orgullo y le he dado mi ubicación.

¿A este qué le pasa? ¿Es que no quiere desquitarse de lo del estudio?

¿No soy suficiente? ¿No tiene la fantasía que tienen todos de poder estar con una superestrella?

Miro a la mesilla de noche, ahí tengo guardado mi plan B, me va a tocar sacarlo esta noche, así pensaré con más claridad.

Abro la mesilla y cojo a "Eustaquio" y empiezo a pasar mis dedos por mi sexo mientras enciendo el Satisfayer.

Mi sangre está tan caliente que no me lo pienso y lo pongo a máxima potencia.

Trago fuerte y lo dirijo hacia mi entrada.

Suelto un gemido cuando noto la vibración, es una maravilla, empiezo a moverlo suavemente y empiezo a sentir descargas eléctricas de placer.

Mi cuerpo se va calentando cada vez más con cada delicado movimiento hasta que, finalmente, mi cuerpo se retuerce y estalla en un orgasmo que me sabe a poco.

¡Lo tengo!, he de sacar tiempo para quedar, pero no solo con él, con todos sus amigos. Voy a guasapear a Violeta y a Olivia. Miro la hora, casi las cuatro de la mañana, creo que mañana se lo digo y listo.

—Vi, Oli, a la sala de composición ahora mismo —les digo muy seria, entrando a la sala como un huracán.

Mis amigas vienen a toda prisa a la sala.

—¿Qué pasa, Lía? —me pregunta Violeta preocupada.

—Ayer le escribí a las tres de la mañana, me puse a tiro —séñalo por debajo de mis caderas— y él me dejó así, sin más, colgada —explico indignada.

—¿En serio? Qué grande, Alonsillo —dice Olivia mientras Violeta se pone a reírse como una loca.

—No me hace ninguna gracia, he tenido que usar a Eustaquio —digo súper ofendida y frustrada.

Mis amigas, lejos de apreciar lo preocupante del asunto, se tiran en las sillas de la sala riéndose a carcajadas. Yo las mato.

—Un momento, que no puedo hablar de la risa, Lía —me dice Violeta serenándose—. A ver, ¿tú no has pensado que Alonso es un tío normal con un curro normal, y que no puede dejarlo todo para irse contigo a follar porque a ti te apetezca? —dice mi amiga secándose las lágrimas de la risa.

—Pues debería… —digo recalcando la obviedad.

—Cuánto daño han hecho las películas —dice Olivia aún riéndose.

—Vamos a ver, Lía, date cuenta de que tus horarios son una locura, tendrás que intentar adaptarte tú más a los de él que él a los tuyos, al menos si no quieres seguir usando a Eustaquio —dice Violeta mientras vuelve a estallar en carcajadas.

—Precisamente por eso vosotras me vais a ayudar. El fin de semana que viene no, el siguiente, vamos a quedar las tres con sus amigos —digo más obligándolas que pidiéndoselo.

Mis amigas se quedan en silencio, ya no se ríen tanto. Así me gusta.

—Yo no puedo, había quedado —dice Olivia.

—Va a estar Jesús también. Por una vez que no chinguéis no pasa nada, es para que moje tu amiga, sacrifícate por el equipo —digo echándole la bronca a Olivia, que se pone roja como un tomate.

—Yo me apunto, eso no me lo pierdo por nada del mundo —contesta Violeta divertida.