27
Steal
Derrrapo hasta detenerme frente a nuestro almacén señuelo en los muelles del Este antes de saltar de mi moto y correr hacia la puerta, con los hermanos justo detrás de mí.
Cuando llegamos a mitad de camino, supe que aquí era donde Faith tenía a mi pequeña. Al instante me di cuenta de hacia dónde se dirigía Piston, y lo adelanté, acelerando a fondo. La verdad, me sorprende que los hermanos lograran seguirme el ritmo, y aún más que no me parara la policía.
Me detengo cerca de la puerta y miro a Acid.
—Tu único trabajo es coger a Moira y sacarla de aquí cagando leches.
Asiente, irguiéndose, consciente de que estoy poniendo parte de mi mundo en sus manos, un mundo que todavía no conoce, y miro a Anchor.
—Mata a Tank.
Sonríe con suficiencia. Me doy la vuelta, abro la puerta de un tirón y entro a grandes zancadas en el almacén, donde me quedo paralizado ante lo que veo.
Cassidy está encima de Faith, que intenta agarrar un...
¡Mierda!
Avanzo, listo para ayudar a mi chica mientras Cassy agarra a Faith del pelo y le estampa la cara contra el suelo.
La puerta se abre de nuevo y todos nos giramos para encontrarnos a un Tank confundido que entra a toda prisa, con los ojos azules abiertos de par en par por la sorpresa ante lo que tiene delante.
¿Acaso el cabrón no vio todas las motos o qué?
Nuestras miradas se cruzan y sonrío con suficiencia al ver el miedo que desprende mientras Anchor se abalanza sobre él y le suelta un puñetazo en la cara antes de que pueda siquiera parpadear.
Gruñe.
—Qué-qué…
Intenta hacerse el confundido mientras retrocede ante mi VP como el cobarde que es. Pero Anchor no lo deja terminar: saca la pipa y le dispara en la cabeza. El cuerpo cae al suelo.
—Joder —gruñe Acid, y miro en su dirección mientras corre hacia la esquina de la habitación.
Me tenso al ver a mi hija desmayada. El impulso de correr hacia ella me golpea con fuerza, pero un gruñido de las mujeres capta mi atención y miro justo a tiempo para ver cómo Cass le da un cabezazo a Faith en la mandíbula y luego gime por el impacto.
Avanzo de nuevo y todo dentro de mí arde cuando Faith rueda y logra agarrar el arma mientras Cass intenta recuperar el equilibrio.
No pienso, corro.
—¡Colt! —grita Pitbull, pero lo ignoro. Todo parece ir a cámara lenta mientras Faith sonríe, luego hace una mueca de desprecio y dice:
—Yo gano.
Y aprieta el gatillo.
Suelto un rugido y empujo a Cassidy fuera del camino. Gruño cuando un dolor punzante me atraviesa y me tira al suelo.
Oigo un grito pero no levanto la vista mientras presiono la pierna donde impactó la bala. La sangre me empapa los vaqueros.
Respirando con dificultad, intento ponerme de pie pero gruño cuando me empujan de costado. Miro y veo a Cassidy con el labio hinchado y las mejillas bañadas en lágrimas mientras me aparta la mano para ver dónde me han dado.
Le tiembla el cuerpo y todo dentro de mí se rompe cuando veo su terror. Le tomo la mejilla para que me mire y digo:
—Estoy bien...
Niega con la cabeza.
—Piston, dame tu cuchillo.
Él hace lo que le pide.
—Cassidy —digo, pero no me mira. En cambio, me raja los vaqueros con la hoja y luego presiona los dedos a ambos lados de la herida.
—¡Trouble! —espeto, y por fin levanta la vista, pálida.
—Estoy bien —repito, y solloza.
—Joder —oigo susurrar a Cannon detrás de mí, pero lo ignoro y le tomo la mejilla de nuevo con suavidad.
—Te lo prometo, estoy bien —repito con más firmeza, intentando que me crea.
—No deberías haberme apartado —dice llorando mientras mira la pierna.
Respondo:
—¿Qué, y dejar que te mataran? ¿Crees que puedo vivir sin ti?
Levanta la cabeza de golpe y solloza:
—¿Y crees que yo podría?
Se me ablanda la mirada. Niega con la cabeza y dice con voz entrecortada:
—Que me fuera, que todo se fuera a la mierda, no significa que dejara de quererte. Tú eres mi corazón, y nuestra hija te necesita. Yo te necesito...
Asiento.
—Y no me voy a ninguna parte —prometo.
Sorbe la nariz antes de respirar hondo y dice:
—Tengo que hurgar en la pierna. La bala sigue dentro, pero no creo que haya tocado el hueso; está alojada en el músculo...
Pitbull y Cannon se colocan a cada lado y me agarran los brazos, lo que me hace resoplar, pero pronto gimo cuando Piston y Anchor me agarran las piernas.
—¿En serio? —pregunto, y todos sonríen con suficiencia mientras Cass espeta:
—¡Sí, en serio!
Inclino la cabeza, evaluándola. Sé que está a punto de desmoronarse, así que en lugar de discutir, asiento. Respira hondo otra vez y mira a Piston expectante, que confirma:
—Está a salvo con Acid en la camioneta. Medic la ha revisado. Está adormilada por el sedante que le dio Faith, pero está bien.
La ira destella en los preciosos ojos avellana de Cass, húmedos de lágrimas, y espeto:
—¿No podías haberte guardado ese detallito hasta después de que me sacara la puta bala de la pierna?
Piston hace una mueca cuando gruño al sentir que Cass me mete dos dedos en la pierna, sin ninguna delicadeza.
—Joder, Cass, ¿no se supone que los médicos tienen que ser más delicados? —gruñe Pitbull cuando casi le arranco el brazo de un tirón en una reacción instintiva. El sudor me perla la frente.
—No con la familia —murmura Piston desde atrás, y no aparto la mirada de Cass.
Apenas respira mientras se concentra en hurgar en la pierna, y joder, me da miedo que esté a punto de desmayarse.
—Trouble —digo con voz ronca, y me mira con los ojos brillantes de lágrimas.
—Respira conmigo. Respira hondo.
Hace lo que le digo, respirando hondo varias veces, antes de asentir y volver a la pierna. Frunce el ceño mientras hurga en la herida y aprieto los dientes.
—Aguanta, hermano —susurra Piston, y asiento mientras murmuro:
—Solo seguid sujetándome, joder.
Creo que ahora todos se han dado cuenta de lo que significo para Cass, algo que deberían haber visto hace años; quiero decir, joder, la traté como una mierda por el club, y ella se quedó... hasta que no pudo más.
—Maldita sea —dice Cassidy con voz ahogada, mientras las lágrimas le caen por las mejillas antes de mirarme—: está alojada demasiado profundo, y-yo... oh Dios, tengo que hacer la herida más grande...
El terror, el miedo auténtico, le llena los ojos, y respiro con dificultad mientras asiento.
—Hazlo. —Niega con la cabeza, el cuerpo tembloroso, y suelto—: Recogí a Faith el día que entraste y pillaste a tu padre sufriendo un infarto y a tu hermana haciéndole la RCP, olvidé tu graduación, olvidé recogerte y te dejé bajo la lluvia torrencial cuando fui yo quien organizó la cita...
—Eh, Prez, ¿qué estás haciendo? —pregunta Piston mientras Cannon tartamudea—: Joder, está intentando cabrearla para que haga lo que tiene que hacer...
Los ojos de Cassy van de un lado a otro buscando los míos mientras digo: —Elegí una carrera benéfica con el club en lugar de tu cumpleaños, elegí beber con los hermanos para asegurarme de que supieran que estaba ahí para ellos cuando fuiste a llorar la muerte de tu padre en el primer aniversario.
—Colt, por favor —suplica, pero niego con la cabeza y continúo—: Apoyé a Faith cada vez que te causó problemas, cada vez que intentó provocarte. Y cuando tú cargabas con la culpa, la apoyé a ella.
—¡Para ya, Colt! —grita.
La ignoro y continúo: —En nuestro segundo aniversario, estaba de compras con Faith porque su coche supuestamente se había averiado, y me quedé de brazos cruzados mientras mi padre, un hombre que te adora, te prohibía la entrada al club por algo que no habías hecho.
—Joder, Prez —suelta Pitbull—, para...
Gruño y me muerdo el labio inferior para contener el grito de sorpresa cuando Cass clava el cuchillo en mi pierna y agranda la herida.
Los chicos me sujetan con más fuerza mientras ella suelta el cuchillo y vuelve a hurgar en mi pierna durante lo que parecen jodidas horas, hasta que jadea y saca la bala.
La arroja al suelo, agarra el trapo de Cannon y lo presiona contra mi pierna.
Parpadeo y me echo un poco hacia atrás. —Joder —digo entre dientes—, creo que vas a tener que llevar mi moto de vuelta, Trouble.
Pitbull murmura: —Creo que ha perdido la cabeza por el dolor.
Pongo los ojos en blanco y admito: —No es la primera vez que conduce mi moto, y no será la última.
Cassidy no dice nada mientras me venda la pierna.
Sé que acabo de remover un montón de mierda, pero sabía que no me cortaría sin cabrearse. Puede que todavía esté enfadada conmigo y que le cueste perdonarme, pero sé que me quiere, y causarme tanto dolor era demasiado para ella.
—Cannon, ¿puedes preparar mi moto? Piston, que Killian lleve la moto de Acid, y dile a Acid que conduzca la camioneta de vuelta al club con Moira y esa zorra. Anchor, envuelve y lastra el cuerpo de ese cabrón y luego sigue a la camioneta.
Los hermanos asienten y se van, dejándonos solos a Cass y a mí.
—¿Acabo de hacernos retroceder veinte pasos? —pregunto cuando se cierra la puerta. Ella solloza, pero niega con la cabeza.
—No, sabía lo que estabas haciendo, solo que... debería haber acudido a ti en lugar de venir aquí sola —admite.
Le tomo la mejilla para que me mire, y el dolor que brilla en sus ojos me mata.
—Tank nos estaba vigilando, Trouble. Que te fueras como lo hiciste ayudó a despistarlos —digo mientras le limpio las mejillas con los pulgares—. Ayúdame a levantarme y déjame ir de paquete, ¿vale?
Se ríe y se pone de pie con las piernas temblorosas. Acepto su mano y gruño al levantarme, luego paso el brazo por sus hombros y le cargo parte de mi peso. Dejo que me guíe fuera del almacén hasta Cannon y Pitbull, que están sentados a horcajadas en sus motos junto a la mía.
—Piston y Anchor vuelven con Killian y la camioneta, Tank debería estar ya cerca del fondo del océano —dice Cannon. Asiento mientras Cass me ayuda a subir a la moto.
Respiro hondo mientras mantengo la moto en pie con la pierna derecha, luego espero un momento antes de mirar a Cass cuando no se sube. Se retuerce las manos y hace una mueca al irritarse los nudillos, ya rojos y reventados.
—Vamos, Trouble —digo, y ella traga saliva antes de admitir—: No he conducido desde nuestra última cita...
Asiento y digo: —Bien. —Eso la hace resoplar. Doy una palmada al asiento—. Súbete delante y te guiaré como antes.
Se muerde el labio inferior y dice: —Quizás debería ir con uno de ellos —señalando a los chicos con la cabeza, lo que me cabrea.
Entrecierro los ojos y suelto: —Primero, no puedo conducir, joder, y segundo, ni de coña te subes a la parte de atrás de una moto con otro, ¡y sabes muy bien por qué!
Suspira pero no discute mientras se sube delante de mí. La rodeo con los brazos y susurro: —Vale, Trouble, como cuando estabas en la universidad, gira la llave...
Media hora después, Western nos deja entrar y Cass se detiene cerca de la puerta del club. Con cuidado de no sacudirme la pierna, bajo el caballete y me apeo de la moto, luego le tiendo la mano a una temblorosa Cass.
—Lo has hecho bien, Trouble —digo mientras se aferra a mí al bajarse de la moto. Cuando se endereza, me fulmina con la mirada, y sonrío con inocencia—: ¿Qué?
—¡Sabes perfectamente qué! Esto es exactamente lo que hiciste hace ocho años. —Imita mi voz—: Oh, no te preocupes, Trouble. No te haré ir rápido. ¡Te prometo que no tocaré el acelerador y te dejaré llevar el control!
Pitbull y Cannon se ríen mientras Piston, cerca de la puerta, se muerde los nudillos para contener la suya, cuando ella fulmina a los hermanos con la mirada.
Me río, le paso el brazo por los hombros y le beso la cabeza antes de susurrar: —Pero te impidió entrar en pánico por mí y por nuestra hija, ¿no?
Me mira, y los ojos se le llenan de lágrimas de nuevo. Asiente antes de agarrarme del chaleco y apoyar la frente contra mi barbilla un momento. Luego me coge de la mano y me ayuda a caminar hasta la puerta.
Piston le besa la cabeza a Cassy y luego nos abre la puerta. Al instante, ella se emociona al ver a Moira todavía dormida en brazos de Acid mientras Perrie lo fulmina con la mirada.
—¡Dame a mi sobrina! —espeta Perrie, pero Acid niega con la cabeza—: Ni hablar, la has tenido meses para ti sola porque decidiste no contarme que existía, y además, estás embarazada y no deberías cargarla.
Perrie lo fulmina con la mirada, pero su expresión se suaviza cuando Cass gimotea y susurra:
—Acid...
Él se vuelve, y su mirada se dulcifica mientras camina hacia nosotros. Anchor me coge de los brazos de Cass antes de que ella tome a nuestra hija, cuya cabecita se desploma sobre su hombro. Cass rompe a llorar.
—Está bien, Cass. Medic le ha hecho un chequeo completo —susurra Acid, pero ella hunde el rostro en el pelo de nuestra hija.
—Acid, llévalas con Perrie, hermano —le pido, y él asiente y se coloca a su lado, pero se detiene cuando beso la cabeza de Cassidy.
Todos en la sala contienen el aliento cuando suelto con voz ronca—: Voy a acabar con esta mierda de Faith, después voy a arrastrarme suplicando perdón, y vamos a buscar una casa para compartir como familia, en cuanto entregue mi parche.
Cassidy me mira con los labios entreabiertos. Supongo que no creyó que hablara en serio.
Le sonrío y aprovecho que está en shock para besarla suavemente en los labios, con cuidado de no rozar el corte del labio inferior. Después, beso la cabeza de mi pequeña y le hago un gesto a Acid, que se ha quedado boquiabierto.
—¡Hermanos del consejo, a la caseta, ya! —bramo, sacándolos de su aturdimiento, mientras Anchor me agarra del hombro y susurra—: Si crees que voy a dejar que abandones este club, tu legado, es que estás jodidamente loco.
Lo miro y respondo:
—Mi mujer y mi hija van primero, Travis, y el club no ha hecho más que separarnos.
Dicho eso, me zafo de su agarre y cojeo hacia la puerta trasera, intentando ignorar el dolor que me recorre la pierna.
Nunca volveré a poner a Cassidy en último lugar.