Steal (Los Cazadores MC nº 3) 24
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Cassidy

Le dedico una pequeña sonrisa al señor Anders mientras le entrego su receta y los papeles del alta, antes de dirigirme al control de enfermería, intentando centrarme en mi jornada.

Han pasado dos días desde que Steal me besó, dos días con la cabeza en las nubes. Parece tan sincero, pero el pasado sigue atormentándome.

¿Cómo voy a seguir adelante con él, como él quiere, si sé que le echaré en cara sus fechorías en cada discusión? Y no olvidemos que el imbécil me secuestró a mí y a nuestra hija, y luego hizo que los prospectos recogieran mi apartamento y entregaran las llaves.

La tierra de maceta que le puse en la cafetera esta mañana no compensa que haya puesto mi vida patas arriba.

Quizás debería mezclarle laxantes en los batidos de la mañana, aunque dudo que eso consiga que me odie.

El hombre viene aguantando todo lo que le he echado encima, incluidas las lagartijas en su despacho hace tres días.

Cómo entré y salí sin que me pillaran, nunca lo sabré, sobre todo teniendo en cuenta que me niego a pisar la sede del club.

—¿Estás bien, Cass? —me pregunta Sandra, la enfermera jefe, mientras dejo el portapapeles en la bandeja.

Le sonrío y miento:

—Estoy bien, solo cansada.

Hace un ruidito con la garganta.

—Ya queda poco para que hagas los exámenes de certificación.

Hago una mueca y refunfuño:

—Gracias por recordármelo.

Se ríe, y el pelo gris le cae sobre los ojos, que se le arrugan en las comisuras. La mujer es una santa, os lo juro. Da igual que un paciente le grite o le llore, siempre mantiene la calma.

Le saco la lengua y me alejo de sus risas camino a la sala de espera.

—¿Quién es el siguiente? —pregunto a la sala llena de pacientes esperando.

Un tipo con la ceja partida, que me mira de arriba abajo mientras se relame, se levanta pero se queda paralizado a medio incorporarse cuando una voz espeta:

—¡Vuelve a mirar así a mi mujer y te abro en canal!

Miro a mi izquierda y arqueo una ceja hacia Steal, que sigue fulminando con la mirada al tipo, que ahora parece a punto de mearse encima. Noto la ausencia de cierta pequeña pelirroja.

—Colt Brody —digo, y él me mira; su mirada se suaviza cuando nuestros ojos se encuentran—, ¿dónde está nuestra hija?

El tipo que se relamía suspira y baja la mirada, lo que me hace resoplar mientras Steal se acerca a mí. Me acaricia la mejilla y me da un beso suave en los labios, y mi traicionero cuerpo se estremece. Y sí, me inclino hacia él como la idiota que soy.

Susurra:

—Con Killian, en casa.

Asiento y me alejo de él, saliendo de la sala de espera. Necesito un poco de espacio, porque noto que estoy cediendo a pesar de mis reservas.

—Sabes que los hermanos no están muy contentos de no poder conocer a Moira, y mucho menos cuidarla —dice mientras camino hacia la sala de personal, con él pisándome los talones.

No me había dado cuenta de que ya era mi hora de descanso, pero supongo que Sandra sabía que Steal estaba en la sala de espera, a juzgar por la sonrisita que me está lanzando ahora mismo.

—Traidora —murmuro al pasar, y ella se ríe—.

No confío en ellos, Colt. Killian se ha ido ganando mi confianza, ha demostrado que moriría antes de que le pasara algo a ella, pero los hermanos, no tanto —le recuerdo mientras entramos en la sala y voy hacia mi taquilla.

Él suspira mientras cojo el bolso y busco el móvil.

—Lo sé, pero ¿qué pueden hacer para recuperar esa confianza, Cassy? Porque te digo desde ya que si no puedes confiar en ellos...

Lo corto:

—Sí, sí, ya lo sé. Me desterrarán de la sede del club, bla, bla, bla.

Sonrío al pensarlo, pero ignoro la punzada en el corazón.

Steal resopla.

—No, no te desterrarán; seré yo quien entregue mi parche, bichito.

Lo miro sorprendida, y él se encoge de hombros.

—Te lo dije, la cagué, lo sé. Como mínimo, a lo largo de los años, debería haberte explicado mejor las cosas, y entonces habrías aceptado ser mi mujer antes, pero no lo hice, y esta es mi penitencia.

—Colt —empiezo, porque no quiero que renuncie al legado de su padre por mí cuando ni siquiera sé si puedo perdonarlo, pero él me interrumpe y me exige—: ¿Me quieres?

Trago saliva ante la intensidad de su mirada.

—No es tan simple —intento decir, pero él me interrumpe de nuevo—. Responde a la pregunta, Cassy: ¿me quieres?

Suspiro.

—Sabes que sí.

Él asiente. No tiene sentido mentir. Ese hombre es dueño de mi corazón, siempre lo ha sido, y el hecho de que papá lo quisiera, incluso cuando la cagó, confirmó que era el hombre de mi vida, pero eso no cambia las cosas.

—Sé que quieres decir que eso no cambia las cosas, y tienes razón, no las cambia, pero ayuda porque significa que no hemos terminado —da un paso adelante y me acaricia la mejilla—. Cuatro años, y todavía nos queremos, Cassidy Brody. ¿Eso no debería significar algo?

Cierro los ojos despacio, odiando que se me llenen de lágrimas, y me apoyo en su palma encallecida por el trabajo.

No me he vuelto a cambiar el apellido porque no quería confundir al personal del hospital, pero también porque siempre he deseado que mi apellido fuera Brody…

—No sé si puedo superar mis problemas de confianza, Colt —admito, y él me acaricia las mejillas con los pulgares.

Las lágrimas me caen mientras susurra:

—No va a pasar de la noche a la mañana, bichito. Llevará tiempo y mucho esfuerzo, pero estoy dispuesto a currar duro. La pregunta es: ¿tú también?

Trago saliva mientras mi mirada va de un ojo al otro.

Me apuntó con una pistola a la cabeza, me llamó puta cazaparches, y sé que fue para protegerme —Piston me enseñó las grabaciones de todas las conversaciones que Steal y Anchor mantuvieron sin que el club lo supiera—, pero eso no borra cuatro años de abandono, de ser siempre lo último en su lista de prioridades.

Estoy a punto de responder a su pregunta, decidida a priorizarme a mí misma y mi felicidad, cuando me vibra el móvil. Suspiro, me aparto de él para mirarlo y asegurarme de que no es Killian.

Frunzo el ceño al ver un mensaje de un número desconocido, pero el corazón se me para cuando veo una foto de mi hija inconsciente con Faith sonriendo a su lado.

Jadeo horrorizada. —Oh, Dios… Steal me arrebata el teléfono.

—¡Joder! —maldice y me devuelve el teléfono. Saca el suyo y sale corriendo de la habitación mientras grita—: ¡Id a mi casa ahora, vamos! —Y yo salgo disparada de la sala de descanso tras él.

Sandra frunce el ceño al ver mi mirada frenética. —T-tengo que irme; es Moira…

Abre los ojos de par en par y asiente. —Se lo comunicaré al Dr. Carmichael y a Tanner.

Salgo corriendo de urgencias y encuentro a Steal montándose en su moto. En lugar de ir hacia mi coche, me lanzo hacia él.

Extiende el brazo y lo tomo al instante. Salto detrás de él y le rodeo la cintura con los brazos justo cuando arranca alejándose del hospital. Apoyo la cabeza en su espalda mientras las lágrimas me caen y me aferro a él con más fuerza.

Se llevó a mi hija…

Llegamos a la sede del club en la mitad del tiempo habitual. Cam nos abre las puertas.

Steal aparca cerca de la puerta y me bajo antes de que apague el motor. Corro hacia la entrada con Steal pisándome los talones. El caos se desata en cuanto entramos en la sala común.

Hay mujeres llorando mientras Medic presiona frenéticamente una herida en el pecho de Killian. Se me llenan los ojos de lágrimas al verlo inconsciente en el suelo.

—¿Cómo coño consiguió entrar en el territorio del club, disparar a Killian y largarse con una niña de tres años sin que nadie se enterara? —grita Anchor furioso mientras Piston teclea frenéticamente en su portátil.

—Joder —dice Steal con voz ronca detrás de mí. Me sacudo el pánico de encima y bajo los escalones corriendo hacia Medic.

Levanta la cabeza de golpe cuando derrapa a su lado. —Joder, Cassidy, le dispararon en el pecho y lo trajimos aquí, pero yo-yo, joder…

Le aparto la mano de un manotazo e inspecciono la herida de Killian. Me inclino para agarrarlo del hombro y la cadera y darle la vuelta. Medic entiende y me ayuda. Maldigo al ver que no hay herida de salida.

—Mierda, la bala sigue alojada en el pecho —maldigo con el corazón latiéndome a mil.

—Piston, ¿qué sabemos? —exige Steal. Vuelvo a girar a Killian y presiono la herida mientras la mente me da vueltas.

No estamos cerca de la sala médica, y aunque lo estuviéramos, Medic no tiene el equipo que necesito.

Trago saliva con dificultad, aparto el miedo y dejo que mis años de formación en triaje y emergencias tomen el control. Espero no arrepentirme mientras introduzco el dedo en la herida.

—Joder —oigo que alguien dice con voz ronca detrás de mí. Me observan, pero los ignoro mientras palpo el interior.

No tengo acceso a ningún equipo médico y la herida está en el pectoral derecho. Frunzo el ceño mientras palpo, murmurando: —La arteria subclavia está intacta. —Medic suspira aliviado y continúo evaluando la lesión—: El esternón también está intacto y…

—¿Y qué, Cassy? —pregunta Acid a mi lado, pero lo ignoro al sentir el metal en el tejido muscular. Introduzco otro dedo en la herida mientras Medic limpia la sangre que brota.

—¡Lo tengo! —digo y extraigo el metal con cuidado. Se lo paso a Acid, cojo la gasa húmeda de Medic y presiono la herida. Entonces mis ojos se encuentran con esos ojos gris oscuro de los que me enamoré. De repente, la realidad me golpea: su miedo es evidente.

—Oh, Dios —digo ahogándome.

Dispararon a Killian mientras intentaba proteger a mi hija…

Se han llevado a Moira…

—Encontraré a nuestra hija, Trouble, te lo prometo. Y cuando lo haga, Faith sufrirá —afirma. Un sollozo me sube por el pecho mientras Killian tose, la primera señal de vida.

—L-lo siento —tartamudea con dolor. Niego con la cabeza, sabiendo que no es culpa suya, mientras intento no echarme a llorar.

—E-eres e-el único e-en quien c-confío con-con ella. H-hiciste t-todo lo que pudiste —le digo. Su «no fue suficiente» apenas me llega mientras pierde el conocimiento por la hemorragia. Sollozo mientras intento contener la sangre para poder suturarlo.

Se la llevó, Faith se llevó a mi hija…

Oh… Dios.