19
Steal
—¿Cómo vamos con lo de encontrar a Faith? —pregunto mientras intento ocultar mi furia, sin querer que los hermanos se enteren de lo que descubrí ayer a pesar de haber hablado con Natalie. Mi mente va a un millón de kilómetros por hora, sin dejar que la información cale de verdad.
Pelo rizado de un rojo oscuro, y mis ojos grises….
—Han confirmado que la han visto en los Hamptons, así que no se ha alejado mucho —dice Piston.
Aprieto los dientes. —Va a ir a por Cass…. —Y probablemente a por mi maldita hija, si se entera de su existencia….
Los hermanos de la mesa se tensan, conscientes de que tengo razón, y si toca a mi chica, a mi maldita hija, la mataré lentamente en vez de meterle una bala en la cabeza.
Hiervo de rabia mientras los hermanos me observan.
Todo el club está en vilo ahora mismo, sin saber hasta dónde llegaré con esta mierda, especialmente después de ver lo que hice la semana pasada, después de comprobar de lo que soy capaz con un traidor, con alguien que ayudó a hacer daño a lo que es mío… .
Derrrapo al entrar en los terrenos del club; Killian apenas ha abierto la puerta cuando paso a toda velocidad. Aparco en el sitio reservado para el presidente del club.
Todos los hermanos están aquí, incluido Bull.
Me giro hacia Killian y lo señalo con el dedo. Abre los ojos como platos mientras le ordeno: —Llama a Webster para que te sustituya y mueve el culo hasta el apartamento de Cassidy. ¡La vas a vigilar a tiempo completo durante la próxima semana!
Asiente aturdido. Me doy la vuelta, entro furioso en la sede del club y cierro de un portazo, lo que hace que todos se giren a mirarme.
—¿Prez? —pregunta Bulldozer, pero lo ignoro y echo un vistazo a la sala, aliviado de no ver a ninguna puta del club ni a ninguna vieja por ahí, antes de clavar la mirada en Bull.
Se le abren los ojos de miedo al ver mi ira. Se apresura a coger el teléfono y me dirijo hacia él mientras lo veo enviar un mensaje a alguien.
Sin decir una palabra a nadie, acelero el paso mientras él intenta levantarse, pero me abalanzo sobre él antes de que pueda moverse.
Lo agarro del chaleco y tiro de él hacia atrás, lanzándolo al suelo justo cuando Anchor aparece de la nada y atrapa a Butch, que intenta escabullirse de la sala común, agarrándolo por el cuello.
—¡No fue idea mía! —grita Butch—. ¡Bull y Brute querían controlar el club, pero Brute quería follarse a Cassidy!
—Cállate, maldito idiota —espeta Bull con un gemido cuando lo empujo de nuevo contra el suelo, y todos los hermanos, incluidos los de la vieja guardia, se quedan paralizados ante sus palabras.
—Él-él no esperaba que ella se defendiera; se suponía que debían hacer que pareciera que ella se le había insinuado —continúa Butch de todos modos mientras Anchor le agarra la cabeza y se la retuerce.
El cuerpo del cabrón cae al suelo, muerto, y giro lentamente la cabeza hacia Bull, que parece a punto de mearse encima.
—Querías mi parche, mi legado, con tantas ganas que delataste a tu antiguo MC a sus rivales, y luego permitiste que tu hermano de sangre agrediera a mi mujer, a la mujer que elegí como mía —gruño.
Traga saliva con dificultad. —Él-él ni siquiera llegó a tocarla; ella lo mató antes de eso….
Le enseño los dientes. —Qué curioso, porque la razón por la que lo apuñaló fue que él la empujó contra la encimera y le metió los dedos dentro, desgarrándole las paredes por la fuerza.
Se le salen los ojos de las órbitas mientras le tiembla el cuerpo. Cojo el cuchillo y le desgarro la camisa, dejando al descubierto su pecho peludo y tatuado.
—P-por favor… —suplica, mirando a izquierda y derecha en busca de ayuda, pero ni un solo hermano interviene.
Con las fosas nasales dilatadas ante esa comadreja patética, clavo la punta del cuchillo en el borde del tatuaje de la espada en el árbol que tiene sobre el pectoral derecho y la arrastro hacia abajo.
Empieza a gritar y a forcejear, así que Bulldozer le agarra los brazos y se los sujeta por encima de la cabeza. Lentamente, muy lentamente, asegurándome de que duela, le arranco el tatuaje del pecho y lo tiro a su lado, salpicando sangre por todas partes.
—Joder… —oigo que alguien dice con voz ronca, pero lo ignoro y enseño los dientes—. Esto es por mi chica —y le clavo el cuchillo en el cuello, sin apartar la mirada de la suya mientras se ahoga en su propia sangre.
Cuando su pecho deja de moverse, con los ojos vacíos, me pongo de pie, respirando con dificultad.
—Cam, Harry, llevad su cuerpo a la caseta, junto con el de Butch, y tiradlos delante de los tres traidores que estaban robando al club.
—Miro alrededor de la sala en silencio y declaro—: Saddle, Dog y Slider, los tres reclutados por Bull y Brute.
La rabia me invade cuando Piston dice: —Faith se ha largado. Ese cabrón le envió un mensaje con una sola palabra: corre.
Los hombres maldicen mientras atan cabos, y confirmo: —Todos se aseguraron de que nadie viera ni oyera a Brute atacar a Cassidy; Faith hacía de vigía.
Todos asienten, y grito: —¡Vamos a matar a unos cuantos cabrones! —y todos los hermanos vitorean.
Los tres traidores sufrieron la ira del club, pero solo Acid, Piston y Cannon dieron el golpe de gracia.
—Como Faith le toque un solo pelo a Cassidy, le arranco el corazón —espeta Pitbull, y todos los hermanos asienten, mostrando su apoyo a Cassidy.
—Tendrán que pasar primero por encima de mi mujer —interviene Acid, y sonrío con suficiencia.
Él y Perrie se casaron hace unos días en el gimnasio de Halliwell, y la verdad, ya iba siendo hora. Fue la primera vez que vi a mi chica después de enterarme de lo que había pasado aquel día.
Los hermanos y yo habíamos estado haciendo limpieza de antemano, preparados para traerla a ella —y ahora a mi hija— a casa.
Tres hermanos más acabaron quemados en la caseta, sin saber que Piston estaba rastreando los teléfonos de todos. Intentaron poner en marcha un plan de escape que les salió fatal.
A cada uno le arrancaron los tatuajes y luego los torturaron para asegurarse de que no hubiera nadie más implicado.
Quién iba a decir que las putas del club eran más leales que los propios hermanos….
Asiento. —Muy bien, me aseguraré de que Cass tenga un prospecto con ella como precaución.
Anchor revisará las finanzas del club y hablará de la próxima carrera benéfica.
Este año recaudaremos dinero para los hospitales infantiles de todo el estado, y necesitamos proponer ideas.
—Me pongo de pie—. Ahora tengo que irme.
—Todos abren los ojos como platos, pero no digo nada más mientras le entrego el mazo a mi VP, que hace una mueca porque sabe exactamente lo que estoy a punto de hacer, aunque no sabe qué lo ha precipitado.
Sin decir una palabra a los hermanos, salgo por la puerta oculta de la sala del consejo y rodeo la sede hasta llegar a mi moto.
Cass se lo ha buscado.
Estaba dispuesto a darle tiempo para que se diera cuenta de que no pienso irme a ninguna parte, aparqué mi plan de secuestrarla, pero después de lo que descubrí ayer, ya no voy a contenerme.
Que no se me malinterprete: estoy cabreado, pero no con ella; no puedo estarlo.
Le apunté con una pistola a la cabeza después de sacarla a rastras de aquella cocina, y eso fue después de anteponer al club y a esa zorra de Faith durante cuatro años, solo para tener contentos a los hermanos, para que confiaran en mí cuando ocupara el lugar de mi padre, aunque se supone que ese puesto es mi legado.
Así que no estoy cabreado con ella, pero tampoco pienso contenerme más.
Necesito a mi chica donde le corresponde, necesito a mi hija donde le corresponde.
Sí, una maldita hija...
Soy padre, y le apunté con una pistola a mi chica mientras estaba embarazada de mi hija.
Niego con la cabeza y me subo a la moto. Me invade la rabia, pero no hacia ella, sino hacia mí mismo...
Tardé cuarenta minutos, cuarenta putos minutos interminables.
No sabía qué hacer, pero la verdad, si se hubiera subido al coche sin más, no habría tenido que recurrir a medidas desesperadas...
—¿Vas a desatarme ya? —suspira Cassidy desde el asiento trasero. La miro por el retrovisor y nuestras miradas se cruzan: sus ojos avellana echan chispas de furia.
Vale, cuando se negó a venir conmigo, puede que la agarrara y la atara antes de meterla en la parte de atrás del coche mientras me soltaba maldiciones.
Me entró el pánico.
—Sí, Trouble —admito antes de bajarme del coche y mirar a Killian mientras aparca mi moto en su sitio. Cuando me mira, le digo—: Llévate a Harry e id a por la camioneta.
Asiente y hace lo que le pido. Abro la puerta trasera, ayudo a Cass a salir y la desato rápidamente.
Dejo caer la cuerda al suelo y entonces ella intenta darme un rodillazo, pero lo veo venir, le agarro la pierna, me agacho y me la echo al hombro.
—¡Colt! —grita, y sonrío, encantado de que no haya usado mi apodo del club.
Le doy una palmada en el culo, que la hace jadear de sorpresa, y entro en el club con paso decidido.
No puede pretender que me parezca bien que ella y nuestra hija vivan en otro sitio. La necesitaba; sin ella sentía que no podía respirar, pero ahora la necesito más que nunca. Necesito a nuestra hija, una hija que todavía no me ha dirigido la palabra.
Cuando entro en la sala común, mi intención es ignorar a todo el mundo, aunque todos me miran sorprendidos.
Anchor murmura:
—Pero qué coño...
Levanto la mano y gruño:
—Ni una puta palabra.
Voy decidido a llevarla a mi habitación, donde sé que puedo encerrarla, pero entonces Nat grita:
—¡Steal!
Y sé que no puedo ignorarla.
Me detengo, me giro y la fulmino con la mirada, sabiendo perfectamente que ella lo sabía, y le espeto:
—Ni una palabra de tu parte tampoco, señorita. Todavía estoy cabreado porque te callaste. Algo así tendrías que habérmelo contado, no guardarte el secreto por un puto favor. Esto es entre Cass y yo. Sé que es tu amiga, pero...
Hace una mueca y suelta de golpe:
—Estoy de parto, las contracciones vienen cada minuto y noto mucha presión.
Grita y se agarra el vientre con los ojos desorbitados. Bajo a Cass de inmediato y los dos corremos hacia Nat.
Vaya, aquí llega la próxima generación de Huntsmen.