1 #2
Solo los hermanos del consejo pueden construir en terreno del club, algo que su padre no era, y como voy a tomar el relevo de mi padre, mi casa ya está construida, algo que no gustó a algunos de la vieja generación, que creían que no había demostrado mi valía cuando sí lo he hecho, con creces, pero se callaron cuando mi padre amenazó con echarlos del club, sobre todo teniendo en cuenta que la propiedad y todo lo que hay en ella está a su nombre.
—No estabas ocupado, ¿verdad? —vuelve a intentarlo haciéndose la inocente, sabiendo perfectamente que daría igual por los hermanos, pero sigo sin contestar antes de que diga—: Vaya, me has elegido a mí por encima de Cass otra vez, ¿eh?
Tiene que entender que yo llevo en tu vida mucho más tiempo y que siempre seré la primera.
Aprieto el volante y espeto:
—Déjalo ya, Faith.
No quiero hablar de mi mujer, y odio que sus palabras den en el blanco. Faith resopla pero se queda callada el resto del trayecto. Diez minutos después paro frente al bungaló de tres habitaciones y dejo la camioneta en punto muerto, esperando a que se baje.
—Lo siento, Steal —susurra, y suspiro sabiendo que no puedo seguir ignorándola, así que la miro.
Es culpa mía por habérmela tirado para empezar.
—Entra, Faith. Te veo mañana en la fiesta del club, ¿vale? —respondo, y ella asiente antes de mirarme a los ojos, y entonces me deja flipado cuando se inclina hacia delante intentando besarme. Al instante me echo hacia atrás antes de que llegue a tocarme.
—¡Pero qué coño! —espeto, apartándola de un empujón, y el dolor asoma a su mirada, la misma táctica que lleva usando años, pero no pienso picar. Gruño—: ¡Sabes de sobra que estoy en una puta relación, Faith!
La ira se refleja en sus rasgos, dejando ver cómo es en realidad mientras me mira con desprecio.
—¡Y sin embargo aquí estás otra vez, eligiéndome a mí por encima de esa cazaparches!
—gruño a modo de advertencia, harto de la misma mierda de siempre, pero ella sigue empeñada en hundirse—: Cada vez que te he llamado, has venido, estuvieras con ella o no.
Joder, hasta la dejaste bajo la lluvia porque te olvidaste de recogerla.
Está claro que no la quieres, solo es un pasatiempo, así que ¿por qué sigues rechazándome?
Se me dilatan las fosas nasales al oír sus verdades, y me inclino sobre ella, abro la puerta y espeto: —¡Lárgate de una puta vez!
Ella se encoge. —Steal...
La corto: —He dicho que te largues de una puta vez, pero escúchame bien, Faith.
Voy a hacer de Cass mi mujer en cuanto termine la carrera; le vas a mostrar un puto respeto.
Eres familia, Faith, y los hermanos esperan que cuide de ti por nuestra historia, y esa es la única razón por la que lo dejé todo para venir a recogerte. ¡Ahora lárgate de una puta vez!
Faith resopla y se baja de la camioneta antes de dar un portazo, y respiro agitadamente mientras agarro el volante, arrepintiéndome de haberla recogido, sobre todo sabiendo que Cass no me va a perdonar fácilmente por haberla dejado en segundo plano otra vez.
¡Joder!
Me muestro animado y jovial mientras iniciamos a Ollie, ahora conocido como Acid, en el club como prospecto.
Ya tiene apodo porque el muy idiota intentó lanzar una bomba de ácido a nuestro bar cuando le rechazaron un trabajo, y casi le da a mi padre.
Desde entonces se ha convertido en un buen amigo, leal, lo que lo hace un gran prospecto para el club, pero en vez de estar aquí con él y los hermanos celebrando, solo puedo pensar en Cass.
La sala está llena de hermanos riéndose y bromeando, contentos de dar la bienvenida a otro prospecto, pero tengo la cabeza en mi chica, que todavía no ha llegado.
Debería haber mandado a un prospecto a recoger a Faith, sabiendo que seguramente está intentando meterse entre Cass y yo otra vez.
Trago saliva mientras observo a Canine, un hermano del club, hablar con Acid. Es su tío carnal, pero como el padre de Acid es un cabrón, nunca se habían conocido antes de que Acid llegara al club.
Resulta que Aiden Mathews, el padre de Acid, se pasó años dándoles palizas a sus hijos, y el club no puede hacer una mierda porque tiene a gente importante en el bolsillo.
—¿No podemos cargarnos al cabrón sin más? —sugiere Art de repente, y parpadeo, mirándolo mientras mi padre niega con la cabeza.
—No, Art, tiene amigos en las altas esferas, así que no podemos hacerlo desaparecer todavía, pero podemos asegurarnos de que apenas toque a Elijah ahora que Oliver ha salido de esa casa.
Ollie mira a mi padre bruscamente y espeta: —No he salido de esa casa. Rechacé la universidad precisamente para no dejar solo a Eli.
Joder, sabía que eso le iba a costar.
Mi padre asiente. —Lo sé, pero Canine y yo hemos conseguido meterte en un curso de negocios para que puedas hacerte cargo del Huntsmen Grub.
—Extiende la mano y un prospecto le pasa un chaleco mientras dice—: Todos los hermanos votamos, y varios nos peleamos por quién te apadrinaría; por supuesto, ganó Steal, pero te queremos en el club.
Se le abre la boca de la impresión, y sonrío para ocultar mi preocupación por mi chica mientras digo: —Tienes que hacer un año de curro duro, pero te pagarán, y cuando los oficiales consideren que estás listo y que te has ganado la plena confianza del club, te convertirás en hermano.
Tengo plena fe en ti, Oliver, y en cuanto lleves unos años como hermano y saques el título, te nombraré mi capitán de ruta porque se te dan bien los caminos, y lo sabes.
Mira el chaleco y dice con voz ronca: —Pero intenté prenderos fuego, Hammer.
Los hermanos se ríen y mi padre sonríe. —Demostrar hasta dónde llegarías por tu hermano es justo el tipo de lealtad que buscamos.
Ollie, ahora oficialmente Acid, coge el chaleco con cuidado y sonríe mientras yo miro hacia la puerta por centésima vez.
Anchor habla, haciendo que lo mire. —Ponte el chaleco, prospecto. —Acid sonríe y Anchor añade—: Va a estar bien cobrármelas por todas las veces que me diste una paliza en el ring.
Acid resopla, luego mira a mi padre y promete: —No os decepcionaré.
Anuncio: —Bueno, esto hay que celebrarlo.
Acid sonríe y me recuerda: —Vale, primero, es solo un chaleco de prospecto, tengo que demostrar lo que valgo, y segundo, ¿no tienes que ir a ver a cierta pelirroja?
Sonrío para ocultar mi preocupación por mi chica y respondo: —Todos los hermanos aquí saben que vas a pasar el próximo año con nota por tu honor, y que pensábamos que ibas a rechazarlo, pero Cass dijo que me vería aquí.
Más le vale venir, o voy a ir a buscarla y me la echo al hombro. No voy a dejar que Faith nos separe.
Acid abre la boca para hablar, pero le suena el móvil, y gruño: —Venga ya, se supone que estamos celebrando.
Esto le hace resoplar y decir: —Podría ser mi hermano.
Suspiro pero asiento, con la mirada en la puerta otra vez, hasta que Acid murmura: —Es Cass.
Lo miro de golpe y exijo: —¿Por qué coño te llama a ti? —sin poder ocultar los celos en mi voz. Lo entiendo, la cagué, pero ella sabe que Faith sigue siendo familia, joder, y hasta que mi chica lleve mi chaleco, la familia va primero, pero si tiene un problema, debería llamarme a mí.
Acid niega con la cabeza y contesta el móvil, pero antes de que pueda decir nada, se oyen sollozos desde el auricular, y me tenso.
Acid pone rápidamente el móvil en altavoz y pregunta: —Cass, ¿qué pasa? ¿Qué ha pasado?
Ella llora más fuerte, y mi padre me agarra rápidamente del hombro mientras doy un paso adelante, invadido por el miedo.
—Cass, respira hondo, háblame... ¿Es Perrie? ¿Está bien? —pregunta con calma, demostrando lo buen hermano que será, mientras yo miro el móvil con ganas de arrancárselo de la mano.
La oigo intentar respirar hondo antes de que diga con voz quebrada: —Se ha ido, Perrie se ha ido, y yo... yo... Dios mío.
Sus sollozos resuenan en la sala, y cierro los puños, deseando poder meterme en ese teléfono para abrazarla fuerte.
—¿Qué quieres decir con que se ha ido, Cass? —exige Acid.
—P-papá, é-él... —llora— está muerto. —Contengo el aliento del shock—. Tu-tuvo un a-ataque al corazón en el gimnasio, P-Perrie estaba allí e intentó ha-hacerle la RCP, pero lo-lo perdieron en la ambulancia.
Oh, joder, joder, joder, ¡no! Tenía que llevarla al gimnasio...
—Y-yo, cuando los médicos confirmaron la muerte, ella salió corriendo, Ollie, y-y yo-yo, mamá se desmayó, y los médicos necesitan que rellene unos formularios, pero Perrie se ha ido, y yo no...
Acid interrumpe sus divagaciones y dice con voz ronca:
—Iré a buscarla, Cass.
Me mira a los ojos mientras los sollozos de Cassidy se vuelven más desgarradores, llenos de desesperación, y añade:
—Iré a buscar a Perrie. Creo que sé dónde está. Steal irá contigo. ¿En qué hospital estás?
—Mem-Memorial —solloza, y asiento.
—Estará allí en diez minutos —confirma mientras me suelto de papá, corro hacia la barra y cojo mis llaves antes de seguir a Acid. Él va hacia la camioneta y yo corro hacia mi moto, la arranco y salgo disparado del club con el corazón en la garganta.
Llego al hospital en poco tiempo y corro hacia la sala de espera que me indicó la enfermera. Veo a Trudy sentada en una silla, mirando fijamente la pared con expresión ausente, mientras Cass está de pie frente a ella, con los ojos vacíos y lágrimas recorriéndole las mejillas.
—Trouble... —susurro, y nuestras miradas se cruzan. El dolor absoluto que veo en sus ojos casi me hace caer de rodillas.
—Se ha ido —dice con voz ronca antes de que le fallen las piernas.
Corro hacia ella y la atrapo justo antes de que caiga al suelo.
Grita de agonía por su pérdida mientras yo me siento impotente, la sostengo con fuerza y dejo que la culpa me devore vivo, sabiendo que debería haber estado con ella, pero en su lugar fui a recoger a Faith para contentar a los hermanos.
Se me rompe el corazón al ver su dolor, y en este momento desearía haber podido ver el futuro, haber sabido el dolor que iba a causar.