Sospechosamente tuya (La serie de misterio y romance de Sol y Luke 1) Capítulo 50
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Capítulo 50

Sol

Seguía sintiéndose ambivalente, pero había decidido una cosa: darle una oportunidad a ese romance incipiente entre Luke y ella.

Su lado desapasionado se resistía a usar esa palabra tan concreta y cargada de sentido, pero la escritora en Sol —la que siempre intentaba elegir el término más adecuado— sabía que era la correcta.

Incluso si las circunstancias en las que se habían conocido —y en las que todavía se encontraban— hacían que todo fuese bastante más tumultuoso de lo que habría preferido, estaba dispuesta a quedarse en esa situación y explorar lo que fuera que tuviera con Luke.

En lo que a relaciones se refería, lo había intentado dos veces “en serio”. Y no es que hubiese fracasado —nunca había visto el divorcio como tal—, pero tampoco había triunfado. A Sol le encantaba la excelencia, pero quizá debía aprender a simplemente intentarlo.

Luke se había ido de casa de ella no mucho después que la policía, tras otra discusión y otra reconciliación.

Teniendo en cuenta lo abrupto del despertar de ese día, todo lo que se acumulaba en su vida y el hecho de que no había dormido lo que necesitaba —aunque había cambiado horas de sueño por una actividad igual de reconfortante—, Sol decidió tomarse el resto del día con calma.

Desayunó y se preparó un segundo té, largo y bien cargado.

Se dio la ducha más prolongada y cuidadosa del mundo y eligió con esmero qué ponerse para los retos que le aguardaban.

Solo cuando su pelo y su piel estaban impecables y se sintió cómoda pero sexy con su sudadera corta favorita y leggings , fue a su despacho y abrió el portátil.

No estaba preparada para lo que se encontró. Casi sintió que necesitaba contratar a una publicista para filtrar todo el ruido que le llegaba.

El artículo autopublicado que había escrito el día anterior se había hecho viral después de que varios blogs del sector lo mencionaran.

El artículo también se había asociado con la nota de prensa de T él parecía estar realmente loco por ella.

Sol se había convertido en una sensación de la noche a la mañana y en el epítome de a lo que se enfrentaban los periodistas a diario.

Una de las primeras personas en compartir la historia —y contribuir a su viralidad— había sido el propio Fynn.

Parecía que el director había decidido rebelarse otra vez y utilizar su cuenta oficial de Twitter para compartir el artículo de Sol.

Había añadido: “ Fue una entrevista horrible con @SolNovo. Solo hacía preguntas insulsas. Pero no fui un sujeto fácil. Aquí lo cuenta tal cual ocurrió .” Sintió la tentación de darle “Me gusta”, pero no lo hizo.

Más de doscientos correos inundaban su bandeja de entrada, además de una cantidad considerable de menciones y mensajes directos en su cuenta de Twitter.

Seguía contenta por haber tomado la decisión de contar su propia versión de los hechos, pero cerró el portátil. Se sintió mejor solo con hacer eso.

Se apuntó desde el móvil a la clase de pilates reformer de media mañana en el estudio de Josie —por fin había hecho las cuentas obligatorias y renunciar a las carísimas clases de Josie no era una opción.

Estaba dispuesta a alquilar su piso de Barcelona o vender su coche antes que dejar a Josie.

Salió de casa lista para sufrir un poco.

···

Salía del estudio de Josie llena de endorfinas por el ejercicio y con algo de dopamina y oxitocina de la noche anterior cuando sintió vibrar el móvil.

—Hola, Divya —contestó, con una nota de alegría en la voz.

—Alguien suena feliz —dijo la detective.

—Supongo que sí —se dio cuenta Sol—. Acabo de hacer ejercicio. Y Josie acaba de anunciar el nuevo horario para lo que queda de primavera y verano, así que no parece que vaya a abandonarme en breve.

—¿Así que tu alegría no tiene nada que ver con que Luke haya estado desaparecido toda la noche?

Sol se sonrojó.

—Hablar contigo es rarísimo. Es como si tuviera una conversación con una terapeuta muy sagaz que además es clarividente.

—Será mejor que no analice demasiado eso —dijo Divya con tono pragmático.

—Como siempre, das en el clavo.

—Te llamo para decirte que hemos averiguado qué pasó en el metro la noche del robo.

—¿Habéis encontrado una explicación perfectamente razonable? —preguntó Sol, cada vez de mejor humor.

—Sí —respondió Divya—. Hemos hablado con Philippa Majors. Corroboró tu versión de que Sara Daniels estaba en Charing Cross la noche del robo.

—Así que Sara os mintió.

—No exactamente. Philippa no estaba convencida de que fuese realmente Sara la del metro. Solo que parecía ella.

—¿Cómo que parecía?

—Philippa dijo que siempre ha admirado la postura perfecta de Sara, pero la persona del metro, aunque se pareciera, no llevaba la espalda completamente recta.

—Típica observación de Philippa. Ahora quiero preguntarte si dijo algo sobre mi postura —comentó Sol, enderezándose—. ¿Podría haber sido Bryana haciéndose pasar por su hermana? El intercambio de gemelas es un giro de trama tan previsible…

—Luke está hablando con Bryana ahora mismo —dijo Divya.

—¿Ah, sí? —Sol se dio cuenta de que no había sabido nada de él desde que salió de su casa esa mañana. Solo habían pasado unas horas, pero aun así. Al fin y al cabo, le había dicho que estaba loco por ella.

—Tiene la esperanza de que al menos Bryana no le eche el rollo sobre su técnica de pilates ni le aconseje cómo mejorarla. Tanto Sara como Philippa ya lo han hecho.

Divya rio.

—¿Y él parecía tomarse en serio sus consejos?

—No mucho —admitió Divya.

—Ya me lo imaginaba.

—Me ha dado un mensaje para ti, por cierto.

Se le ha muerto el móvil porque se olvidó de cargarlo anoche.

Dice que le gustaría verte para una passeggiata —no sé si estoy destrozando la pronunciación de esa palabra—.

Que si puedes estar en vuestro sitio de siempre a las seis.

¿Te va bien? Le veo en diez minutos y puedo darle cualquier respuesta.

—Me va bien —dijo Sol—. Y gracias otra vez por todo.

—No hay de qué.